domingo, 7 de octubre de 2018

Vernuteo previo

No hay nada que me guste más que diseñar para la música. Porque ya que no puedo estar sobre un escenario, por lo menos poder participar de alguna manera en eso de ser una rockstar.

A este paso me descubren de forma póstuma, pero bueno, SuperSonicGirl por el rock.

Pero esta vez, queridas, queridos, querides... nenis todas, todos, todes... me he sumergido en el mundo punk.

Seh, toh punki.

He diseñado el último disco de... atentos al nombre del grupo... La abeja Maya, su hijo bastardo y la denostada imagen de su amigo Willy. Boom!



Banda legendaria Made in Mallorca de punk que ha cumplido 20 años dando la paliza donde les ha dado la gana, como les ha dado la gana y soltando las burradas que les ha dado la gana.

Así son. La definición de la frase "no tienen vergüenza, ni la han conocido".

La presentación se hizo este sábado en un videcoclub, sitiazo. Y fieles a su estética, ahí estaban arregladitos, resplandcientes y elgantones con sus batas de hospital, pasamontañas, arneses y crucifijo-mechero (sí, existen) colgado al cuello. Se pasan los diseñadores de moda por el arco del triunfo, claramente.

Algunos de los títulos de sus cancionzacas son: Las bujías antisociales de las tuberías del parque, Txoni, Hemoal, Askogastro, Líquido triunfal... Todo muy inspirador.

Como diseñadora, me llena de orgullo y satisfacción haber podido diseñar algo así, porque:
  1.  Los Abejorros se fían de la menda y me han dejado hacer y deshacer, siempre llegando a acuerdos, obviamente.
  2. El punk es algo que no toco mucho. Prácticamente nada y digamos que su estilo musical no es mi favorito. De hecho, los conocía y lo había visto anunciados varias veces pero... shame on me... nunca les había ido a ver.
Y nada, antes de ir a escuchar sus aterciopeladas voces, me dediqué a darle un repaso a las letras porque, será que me estoy haciendo mayor, pero no les distingo nada cuando... ¿cantn?.

No sabía qué esperarme, porque esta panda ha repartido desde gelocatiles a vibradores entre el público y, esta vez, el disco venía con un sangüis de Nocilla.

De la buena. Nada de marca blanca.

Y con aceite de palma, que todavía quedan botes por ahí.

Pero, sobre todo, porque a pesar de que pedí escuchar el disco antes de ponerme a diseñar (aunque la idea ya estaba en mi cabeza, sabiendo cómo se las gastan), palabras textuales: "no queremos que te niegues a diseñar el disco".

La única cosa que me dijeron que tenía que ser sí o sí, es el modelo que sale en la portada. Después me dijeron los títulos de las canciones.

Y yo ya tenía la imagen en mi cerebro: una cara tatuada con los títulos de las canciones, foto en blanco y negro, colores básicos y brillantes, algún tatuaje cutre de los 90, tipo Mike Tyson.

Fui a la sesión de fotos y el modelo es un muchacho que tiene más pinta de adorable que de chungo macarra. Todavía no sé cómo se dejó engañar, ni cómo quiso seguir adelante, después de explicarle lo que le íbamos a hacer a su cara, pero las fotos quedaron geniales.

Después de varias pruebas, porque primero probé con más colores primarios, pero no nos convencía a ninguno, al final decidí ser incluso más minimalista en cuanto a colores.

Luego el rollo tatuaje, todo, todo y todo... no... pero la idea era buena, así que al final hice una combinación de tatuaje, pero cutre. El que parece que te han pintado con un rotulador permanente. Igual lo mismo.

Y la movida quedó que así:





Y, por supuesto, todo esté en el insta de Metro&medio Designs, al cual, si no sois fanses, no sé a qué coño estáis esperando:





Todo esto, mi cordura no lo habría soportado si previamente no me  hubiera ido de vermuteo con gente chula y, de paso, echarnos unas risas.




Y nada, espero que, os veo en el siguiente post y tal y tal...