martes, 29 de noviembre de 2016

A lo alto, no

Me cuesta concentrarme en las cosas. Estoy muy dispersa de un tiempo para acá. Tardo un ratito en pillarle el rollo a las cosas y me cuesta arrancar. Y como me cuesta arrancar y sé que voy a tardar un rato en pillar el rollo, me agobio y al final, nah de nah.

Es un peñazo y un maldito círculo vicioso. Porque siempre he sido de las de, si me tengo que poner, me pongo. Pero ay ahora...

Cuando estás en pleno crecimiento personal todo es un puto caos. Al menos para mí. Todo se me desbarata y no me da miedo la improvisación, tengo varios máster en improvisación, pero uuuuufffff... en pereza tengo una cátedra.

Para lo único que últimamente parece que me centro es a la hora de hacer fotos para mi instagram.

Sí, lo sé, suena gilipollas a tope de power. Real como la vida misma, nenis.

A ver, cada uno afronta sus cambios y crecimientos personales como le da la gana y la mía es esta.

Tengo ahí una preferencia muy marcada por la comida y mi Frida. Luego las palmeras, la playa y los grafitti.

Aunque
últimamente más la comida. Pero quiero que sepáis que no me paso el día zampando. Que aunque lo hiciera, os lo diría igual. Pero no. Pasar por chorraditas del corazón me quitan el hambre. Y la gula. Que me permití comprarme una tableta de chocolate de las grandes y ahí está, en el cajón, con algunos cuadraditos menos, pero casi entera.

Creo que incluso he adelgazado. 

La verdad es que no lo sé, porque escondí la báscula. Pero si SSMom dice que he adelgazado, y ella no es de decirme esas cosas, debe ser que sí.

Va a ser verdad eso de "no hay mal que por bien no venga".

Y nada, os muestro unas cuantas de mis fotos, en conmemoración de mis 666 seguidores (por lo menos, a día de hoy).


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


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Un vídeo publicado por Mara Jade (@supersonicgirl) el


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He pasado días sin salir de casa. He estado aparentemente bien. Todo muy normal. Sin venir a cuento, el llanto se ha desbordado de mí misma. Muy en plan "te vas a enterar, guapa". Y con las mismas se ha parado y he seguido estando aparentemente bien. Los días nublados me han afectado, me han hecho más lenta. Los de sol me han sentado estupendamente. Llevo unos días saliendo a pasear y manteniendo el tipo con quien tengo que mantenerlo.

He estado un poco off aquí y allá. Pero no ha dejado de sorprenderme que hay gente que de vez en cuando aparece por mi whatsaap para preguntarme cómo estoy.

He quedado con personas nuevas con las que me gustaría consolidar una buena amistad en el futuro. Sí, más gente nueva, pero está bien. Reconozco ante todo el universo que, aunque dije que yo quería que mis amistades "de siempre" fueran las personas con las que me gustaría pasar más tiempo, aprecio la suerte que tengo de poder hacer amiguis con cierta facilidad.

He escrito mucho para mí. He ordenado, limpiado, reorganizado y donado cosas. Aún no he acabado. Porque es verdad eso de que deshacerse de cosas que no necesitas es bastante adictivo. Y que cambiar cosas de sitio, me relaja mucho. Como cuando te haces un tatuaje. Que, por cierto, estoy empezando a bocetar en mi cabeza el siguiente tatuaje que me quiero hacer. No será inmediatamente, porque siendo una mantenida del Estado, tengo otras prioridades. Pero ya tengo el sitio elegido.

También he pensado en eliminar alguno. O parte de alguno. Ya no significan lo mismo que en su día. Esas cosas que te pasan cuando creces.

He ido a que me cortaran el pelo. No me he rapado, pero no me llega el pelo para una coletilla. Veré si me da por teñirme. Pero eso no lo tengo claro porque no me veo ni rubia, ni pelirroja y los colores extremos requieren de un tiempo de cuidado que no estoy dispuesta a malgastar en eso.

Y no sé, nenis, siento si últimamente estoy muy aburrida. Pero ya sabíais que en este blog se trata más de mí, mí, mí, mí que de nadie. Tengo que ponerme seria e intentar entrenar mi paciencia. Qué más quisiera yo que poder asimilar que algunas de las cosas que me pasan son por algo y he de ser paciente. Ser una persona impaciente es parte de mi sufrimiento personal. Envidia me dáis las personas tranquilas y que saben esperar. 

No me considero especialmente tranquila, más bien tengo épocas de aburrimiento. La impaciencia me produce aburrimiento y, por consiguiente, amuermamiento. Esa es mi lucha. A veces me dejo medio ganar hasta que hago una remontada. En algunas ocasiones más épicas y espectaculares que otras, cierto.

No paro de hablar de "crecimiento", maldita sea, es todo simbólico, porque crecer, crecer, nada de nada de a lo alto. Metro&medio forever y 35 de pie ¬¬

En estas ando. Poco a poco. 



No quiero acabar el post sin compartiendo mi amor por Los Straitjackets y lo muchisisisisisssssssssísimo que me gustaría saber hacer lo mismo que Angie Pontani.



miércoles, 23 de noviembre de 2016

Megamix

Un torbellino de emociones. De esas que a mí tanto miedo me dan y tan hasta el coño me tienen, joder.

Porque es así y no he tenido problema ninguno en reconocer que yo no soy persona de emocionarme, ni de "esas moñadas" como siempre digo.

Odio mucho que, por ejemplo, la gente me vea llorar. Tampoco me gusta que me vean triste o de bajona. Por eso soy de esas personas que se recluyen hasta que se les ha pasado lo que sea.

Yo recurro mucho a eso del "ya se me pasará". Le quito importancia, porque si los demás se lo creen, al final me lo termino creyendo yo. Es una manera como otra cualquiera de apartar a la gente para que estar solitariamente recluida y de barrer bajo la alfombra.



Mi alfombra ahora mismo no toca mucho el suelo, la verdad.

De un tiempo para acá noto mucho eso de ir cumpliendo años. No por problemas físicos (que los tengo, joder, ahora tengo que alejar el móvil como hace mi madre para poder leerlo... ¡y de aquella manera!), me refiero a esas putas emociones que parece que me están desbordando. A veces, muy a tope. Muy harta me tienen.

En los último tiempos paso de una tristeza muy, muy, mmmmmmuy moñas a estar bien, todo muy razonado y racionalizado y... pues eso, con mis cosas.

Lo más duro de cuando estás triste, es tener que ocultar esas cosas de tu alrededor que te recuerdan momentos muy buenos, sensaciones muy buenas, darte cuenta de que lo que antes creías que no te molaba mucho, ahora resulta que te sorprende porque has encontrado esa manera en que sí te gustan y ahora entiendes a qué se referían los demás y, una vez perdidas, las echas mucho de menos. Recuerdas cómo llegaron esas cosas a ti y es inevitable ponerte muy gggggggilipollas.



Por suerte o por desgracia, disfruto de bastante tiempo que me deja lamentarme y autocompadecerme todo lo que mi cuerpo y mi mente me piden. Me cuesta ponerme en marcha, aunque, buenas noticias, me marco metas y parece que voy cumpliendo. Poco a poco, pero voy cumpiendo.

Esto no viene sólo por un reciente y desafortunado encuentro o conversación. Ni siquiera por sospechas fundadas, gestos, excusas, comentarios, mentiras... Supongo que es un conjunto de todo desde hace un tiempecín. Supongo que de alguna manera mi cuerpo me viene indicando que algo iba a pasar y, en cierto modo, lo he estado evitando, por muy inevitable que fuera.

Pero es que cuando te das cuenta de que, como he dicho antes, algunas cosas te sorprenden porque ahora te encantan cuando en el pasado no las soportabas y, lo peor, que las añoras muchísimo, duele muy acojonantemente.

Es la sensación de pérdida, como de pena, como de incertidumbre por si alguna vez recuperarás esa sensación. Y tampoco sabes si la quieres a cachos, porque entontces no sería lo mismo.

Muy raro.


Otra buena noticia es que en el pasado hubiera estado pensando todo el rato si es que hay algo malo en mí o si es que no soy suficiente. De hecho, lo he pensado y lo he dicho esta vez. ¡Pero es que no me lo he creído! ¡Y es flipante! Yo antes me hubiera dicho de todo a mí misma, hubiera buscado qué he hecho mal, qué he de hacer para ser más que suficiente... y hubiera entrado en un puto bucle de auto-sangramiento emocional.

Bueno, pues una de las ventajas de la puta edad es que sé perfectamente que:
  • NO soy mala persona
  • SOY mucho más que suficiente

Tal cual. Ahora no sólo me lo repito para salir del apuro, AHORA ME LO CREO.

Y aunque me cueste aceptar el hecho de que, por mucho que yo quisiera, los demás no tienen porqué creerse eso de mí (en las diferentes facetas de la vida), me la tiene que pelar. Me costará más aceptar esto en algunas personas más que en otras, pero yo tampoco puedo parar mi vida por esto. Bastante he estado paralizada por sentirme menos y, lo que es mucho peor, dejar que hicieran que me sintiera menos. Y lo digo por los tremendos hijos de puta que hay por ahí sueltos (de ambos sexos), por los cuales he podido o no sentir algún afecto*.

Como veréis, estoy en modo introspectivo. Otra vez, la buena noticia, para vosotros, es que solo lo sabéis de un par de posts para acá. Pero yo llevo lidiando con esto hace ya un ratito. ¿Por qué? Ni idea, parece que mis épocas de crecimiento personal ocurren cada 3-4 años aproximadamente, por lo que he podido investigar.

Duele, todo esto me duele mucho. Siento que, aunque nunca fue algo "seguro", me falta algo. Porque yo tenía las cosas muy claras, pero en algún momento se empezaron a difuminar y de esos polvos, vinieron estos lodos. Jajaja no puedo evitar reírme... ains... tontadas mías.

Desde luego otra cosa que he aprendido es que que con los "es lo que hay" o los "creo que", al igual que la frase "la vida son dos días" mal entendida, hay que ser muy cuidadoso. Esas frases las carga el diablo y si se disparan a la ligera, a la larga puedes hacer mucha pupita. En serio, no las digáis a la ligera.



Y hasta aquí la evolución revolucionaria de mis emociones que me tienen saturada cual maldito megamix veraniego.


Pero me despido con musicón del bueno. Alguien tiene que compartir lo bueno.






* y me refiero a afecto no sólo amoroso, sino como amistad, simpatía y tal.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

180 gramos

Eso es lo que pesa el vinilo del Meanwhile in Mallorca de mis queridísimos Hattori Hanzo Surf Experience. Porque sí, ¡YA TENGO EL MÍO! (Y tú también puedes tener el tuyo por 10€ poniéndote en contacto con ellos aquí, y de paso, te haces fan jijiji).

Fue alucinante ver cómo salía de la caja, unos nerviossss, luego tenerlo en mis manos y ver que todo estaba bien. El acabado es buenísimo, los colores han quedado tal y como yo los tenía preparados. Y bueno, los materiales de una calidad excelente. Después de tanto sufrimiento en la grabación, la mezcla, algún accidente por medio, mis movidas con otros trabajos que retrasaron mi labor... ¿Qué queréis que os diga? Fui fuerte y no se me metió nada en ningún ojo ;) ;)

Pero es que, si encima te lo dedican... decir que se me cae la baba con mi nuevo vinilo, es quedarme demasiado corta.




Me mmmmmuero de la alegría. Puede que os parezca una solemne chorrada, pero cuando un diseñador tiene la suerte de poder participar en un proyecto molón, es que no hay palabras. Y yo no las tengo, porque si hay tres cosas en el mundo que me gustan son el diseño, el verano y la música. Y si es rock, es la perfeccción.

Para los Hattori Hanzo Surf Experience, imaginaos lo que ha tenido que ser tener su magnífico segundo álbum en las manos. Me dan una envidia muy gorda. Me da envidia verlos tocar y disfrutar de sus creaciones. Ay, ya lo sé, ya, habla la mega-FFF (Fan Fatal Forever) que soy. Pero no lo puedo evitar, porque cuando ya no es que te guste, es que algo te apasiona, pues qué queréis que os diga. Que la cabra tira p'al monte y en esto no creo que vaya a cambiar en lo que me quede de vida.

Bueno, bueno, bueno... pero es que además, el mismo día que llegan por fin los vinilos, yo había recogido mi antiguo tocadiscos, que llevaba muerto de la risa desde hace eones. El pobre, estaba conectado a una cadena que se estropeó y desde entonces mis vinilos estaban criando pelusas. Y yo, mientras tanto, comprando más vinilos. Menudo cuajo tengo.

Total, que fue una señal. Si el vinilo me lo dieron por la noche, lo primero que hice esta mañana fue poner el disco y escucharlo con el volumen apropiado.

Tal como he dicho por mis redes sociales, teniendo 180 gramos de Hattori Hanzo Surf Experience, ¿quién necesita café por las mañanas?



180 gramos es lo que pesa el vinilo, que en cualité vinilística es la más alta, yeah!
Las cosas se hacen bien o no se hacen, copón.

Por supuesto, toooodo el disco lo he escuchado infinitas veces ya, así que con el vinilo fui directamente a mi tema preferido: Kashyyyk Beach Party. 

No podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que Kashyyyk es el planeta de mi ex. Ya sabéis, Chewie. Para que os hagáis un nivel de frikismo que también arrastra esta banda de tunantes.

Que conste que me gustan todos los temas, ¿eh?, pero éste es mi pequeña debilidad y lo pienso bailar a tope cada vez que lo escuche en los conciertos.

Vale, y cuando suene en casa también.

Pero, ¿sabéis qué?. Que ahora que ya mi trabajo ha finalizado (y que pienso poner en mi portfolio de Metro&medio y en mi Behance), me da pena. Como diseñadora y como rockstar frustrada. Para ellos ha sido un camino largo y ahora toca cosechar todos los éxitos de su esfuerzo. Pero para mí... ya está, se acabó y me encantaría seguir trabajando en estos temas.

Quiero que sepáis que los HTTH ya suenan por muchos programas especializados en el surf rock. Es cuestión de tiempo que el mundo me dé la razón y se conviertan en una banda de surf rock instrumental de primera línea y de referencia.

Estoy agradecida por haber podido participar en algo así. Veo la portada del vinilo, la galleta del vinilo, la contraportada, escucho el disco y me encanta. Y lo he hecho yo. Y no le me lo puedo creer. De alguna manera el universo me ha dado esta maravillosa oportunidad de unir la profesión que tanto tiempo me ha costado ejercer con una de mis pasiones, el rock.

Joder, que estoy muy contenta y que, después de tanta histeria pensando si saldría todo bien, anoche dormí genial.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Hace un par de posts...

... os contaba un poco más sobre mí. Cosas que, de alguna manera toqué por encima, y ahí me desquité un poco.

En el siguiente post, os conté que aunque las cosas duelen y yo estoy en medio de esa pupita, decidí que no iba a dejar que mi desánimo hiciera que mi vida se parara.

¿Y qué os voy a contar en este post? Pues un poco cómo va progresando la cura.

He seguido haciendo cosas. Todavía tengo momentos mega-moñas en los que tengo la bajona presente. Como no queriendo perder su estrellato. Pobre, puede que me haya puteado de un tiempo a esta parte, pero creo que no se ha enterado de que si algo no me interesa, me aburre a muerte y lo abandono. No soporto el aburrimiento y esta bajona ya me tiene un poco harta.

Oficialmente, desde hace unos días, ha llegado el frío a mi ciudad y ya sabéis que las cosas me cuestan más cuando hace fresquete. Aún me encuentro alguna vez con un mini-ataque de llanto essssstúpido que me cabrea un montón, porque me hace sentir mmmmy gilipollas.

¿Qué queréis que os diga? No ser correspondida duele. Pero como tengo algo de  experiencia lidiando con estas cosas, lo mejor que puedo hacer es mantenerme ocupada y poner distancia.

Una amiga me invitó a comer y me preparó un curry verde de esos que me gustan taaaaanto y por los que yo ma-to.

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Frida cumplió 1 año y, como no pude pasarlo con ella, me dediqué a enviarle vídeos cantándole el cumpleaaaaaaños feeeelizzzzz y repasando el muchimillón de fotos que tengo de ella. El mes que viene hará un año que llegó a casa, y esta es una de sus primeras fotos. Cuando era una bolita peluda, suave y... salvaje, porque incluso de diminuta era una salvaje.

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La quiero más... Puedo estar muy triste y sin ganas de nada, pero es verla, espachurrarla y decirle trescientas veces que deje de saltar, y se me quita toda la gilipollez.

Luego, en un alarde y chute de autoconfianza, me hice unos cuantos selfies y este fue el único que salvé de la criba, previo paso por corrección de luces y esas cosas que ningún instagrammer reconocería: filtros, filtros, que eso es lo que les jode.

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Alguno me ha dicho que tengo cara de "pilladora". Yo creo que más bien es de "no me hinches las pelotas". Pero bueno, opiniones, haberlas, haylas.

Me apunté a un taller de papercut con Jose A Roda, con una nueva amiga que he hecho que es un sol de maja, y fue genial. Lo pasé divinamente y, a pesar de que me apunté por no quedarme perdiendo la mañana en casa, fue una idea estupenda y me alegro mucho de haber asistido.

Además, Jose es encantador, muy simpático y aprendimos mucho sobre el papercut.

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Y eso sin contar, que me encaaaaanta su obra y que en todas sus chicas haya tetas, tetas, tetasssss.


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Además, lo que tienen las cosas, de repente, y como quien no quiere la cosa, me entero de que el karma existe. Que algunas veces es un poco malévolo y que para abrir los ojos a las personas, les hace pasar por unas putadas muy gordas. Pero cuando te enteras de algunas cosas... os juro que sólo pensar en que el tiempo me ha dado la razón... que no estaba exagerando, que no estaba loca... La sensación fue magnífica.

Y, con un poco de suerte, de ahí puede que haya salido una buena persona que se ha cruzado en mi camino gracias a un ser con un cabronismo pasivo-agresivo muy desarrollado.

También he desayunado churros con chocolate con dos personas maravillosas y su perrete.

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Y después nos dimos un paseo por la playa.

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Vamos, que la vida sigue y yo no estoy tan mal como para no disfrutarla aunque a veces esté triste y no pueda hacer nada para evitarlo.

¿Y sabéis por qué? Porque este sábado mi querida Fle se casó con su Ha y eso me ha hecho muy feliz. Pocas personas he tenido el placer de conocer que sean tan positivas, incluso habiendo pasado por muy malos tragos. Si ella puede hacerlo, si ella puede lucir su hermosa sonrisa y repartir chispitas de amor con esos ojazos que tiene... ¿cómo no voy a poder yo seguir adelante por muy triste que me encuentre?.

Recuerdo cuando me contó cómo se conocieron, ella y su Ha. Me pareció una historia pisiosa y le dije un día que eso que tenían, hacía que yo, la rancia por excelencia, no pudiera eliminar toda posibilidad de creer en el amor.

Las pocas veces que les he visto juntos, se les nota. Y es una maravilla. Ni siquiera te atreverías a decir que lo suyo es tan bonito que dan asco. A ese nivel están.

Mis más sinceras felicitaciones para Fle y Ha, Ha y Fle. Y para PequeBe, porque cuando se dé cuenta de la suerte de padres que tiene, lo va a flipar mucho. ¡Ay omá, que la Fle s'ha casao!

Fle, desde la distancia, pero siempre en un cachito de mi corasao...



¡Ah! Y también tengo que contaros que, aunque hace poco que los conozco, me he hecho fan de Los Bengala y llevo desde la semana pasada dándole caña a su música.

Aquí la canción que me ronda por las neuronas persistentemente desde entonces.



viernes, 4 de noviembre de 2016

Un resumen

Que en mi anterior post os haya explicado mi pesadumbre, no implica que haya estado sin hacer nada.

Bueno, no todo el rato. Un poco de ermitañismo y de esconderme sí que he tenido. Pero he intentado obligarme a no caer a niveles muy profundos.

Entotá, que os cuento un poco las cosas chachis que he hecho y que me han salvado bastante de acabar un poco así:



Después del conciertazo de los RHCP, me avisaron de que O Sister venía de concierto. El mismo día que me lo cuentan. De alguna manera, los planetas se alinearon y pude ir.

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Yo de bailar swing, ni zorra, está en mis planes, pero aún así me lo pasé bomba viendo a la gente bailar y escuchando buena música. Venían a presentar su último trabajo, Stompin' in Joy. Sonaron geniales y encima es que son remajos.


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Me alegré de haber ido y, sobre todo, de que se acordaran de mí y me avisaran para ir a verlos. Un gustazo pasar ese rato de buena música con compañía chachi y, de paso, distrayéndome un poco.

Unos días depués, asistí a un taller de ilustración, con Miteta, que por unas horas también me estuvo manteniendo ocupada y concentrada en hacer cositas cuquis. Quiero especializarme en pin-ups de generosas curvas, pero de vez en cuando hacer ballenas sonrientes, tampoco está tan mal.

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Supongo que ya no me volveré a poner un bikini hasta el año próximo, pero aquí en octubre y, por lo que llevamos de noviembre, aún se puede ir a tomar el sol a la playa.



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Seguí dando la paliza para que la gente fuera a ver la presentación oficial de Meanwhile in Mallorca de mis queridos Hattori Hanzo Surf Experience en la Fira del Disc Mallorca.



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Y por fin llegó el día:


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Decir que estuvieron espléndidos, es quedarme muy corta. Y no es porque yo sea su FFF (Fan Fatal Forever), es que es verdad verdadera. Chimpún.

Moví las chichas como si estuviera yo sola en casa en plan maruja. Con la peculiaridad de que entre el púbico también estaba mi señora madre. No suelo hacer estas cosas delante de SSMom. Jamás me ha visto darlo todo en un concierto.

A día de hoy creo que SSMom todavía se halla en un estado de incredulidad supina. Pero me da igual, más incrédula estaba yo cuando me dijo que le gustaría venirse.

De alguna manera conseguí que varias personas vinieran y, fueron tan amables de grabarme con el móvil mientras parecía que me daba un ataque epiléptico.

Amigos... ¬¬

Aún así, pensaba que acabaría yendo sola y al final estuve rodeada de personas maravillosas que cedieron a mi pesadez :-P

Después del subidón, me apunté al Setfonts 2016. Una semana dedicada a la tipografía y el diseño, que por primera vez se celebraba en Palma. Estas cosas chulas no suelen pasarnos. Es lo que tiene cuando vives en una isla, que el hecho de vivir en una isla, es como si a todo el mundo le diera pereza venir a hacer cosas guays. Por eso estamos muy habituados a tener que coger un avión/barco para irnos a ciudades grandes donde muchos artistas sí tienen la deferencia de pasarse.

Una de las actividades a las que me apunté, fue a un safari tipográfico con Damià Rotger, un tipo fantástico, amante de la tipografía y autóctono de las Balears. Dúctil es su estudio y se hace unas curradas brutales para crear tipografías. Nos lo explicó en su charla durante el fin de semana y... ¡madre mía! No sabes muy bien si es pasión u obesión o al revés o todo. Muy loco.


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Para mí, uno de los principales reclamos del Setfonts 2016 fue que venía Iván Castro. Digámoslo así, viene a ser como un rockstar dentro del lettering, igual que Damià lo es de la tipografía.


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Y supongo que es porque compartimos generación o algo así, pero ver que le fascinaba las letritas de tebeos que yo también tenía cuando era pequeña... Una se siente moderna.

Tuvimos charlas de diferentes estudios y diseñadores, los cuales te hacen sentir muy, muy pequeñito en esta profesión. Que no paras de preguntarte cómo carajo se les ocurrió tal o cual cosa y que eches una mirada a lo que tú haces y digas... No soy digna.

Lo Siento Studio, Atlas Design o Senyor Estudi son de esos que, al mismo tiempo que te maravillan, hacen que te plantees si deberías vender tu Mac y empezar a dedicarte a doblar camisetas mientras miras con cara de asco a las que tienen más de una 38 (respect a todos los que se dedican a doblar camisetas mientras miran con asco a las que tienen más de una 38).

Y luego estuvo Manuel Sesma, que te dice que la tipografía no es escritura, sino un sistema programable de piezas combinables que pueden ser letras. O no.

¡BOOM!

Hala, y ahí te quedas con el culo torcío.

Y en menos de una hora, en cuanto acabaron las charlas, me vino a buscar Doña Caye para ir a ver, cantar, bailar, reír y disfrutar el Rocky Horror Picture Show.


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Donde me lo pasé tremendamente bien soltando un montón de tacos con el pelo mojado e intentando seguir las letras del karaoke. Más que nada porque había visto escenas sueltas, pero nunca había visto esta peli de culto en su totalidad. La "descubrí" a través de Fama, cuando dos de sus protas van a verla al cine.

Esta es la única canción que más o menos me sabía entera.





La bolsita de accesorios que te da el Sing Along, incluye una pistolilla de agua estupenda que me proporcionó la foto para mi retonno a mi muro de FB, después de haber estado una semana (repito: UNA semana) de sielncio y decaimiento generalizado en todo mi ser.

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Foto realizada por doña Caye y ajustada por mi pequeño iPhone 5S, que aunque antiguo, sigue siendo de muchísima utilidad.

Un algo así como, "yo de esta salgo, pero de momento me quiero morir un poquitito".

Además, fue lo más cerca que estuve de disfrazarme para Halloween. Un año más, nada de nada. Y, a pesar de que un tiempo atrás, pensaba que esta fiesta que venía de fuera, debía quedarse fuera... Mirad que os diga: ¡VIVA HALLOWEEN! ¡VIVA EL DÍA DE LOS MUERTOS! ¡A LA MIERDA LA PUÑETERA NAVIDAD!

Me declaro jalogüinista, pega mucho más con mi personalidad, esa a la que le gusta pintarse como una puerta, elegir entre pelucas y que, si en su próxima vida le toca se hombre, quiere ser drag queen, nivel Ru Paul.



A parte de pasar tiempo con mi Frida, que en nada cumple un año y está más salvaje que nunca,...


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Que no os engañen las apariencias, tiene pinta de adorable, pero es bruta como ella sola.


... ya está.

domingo, 30 de octubre de 2016

De mi piel p'adentro

Todo parece estar bien y, de repente, una chispa, un detalle, una palabra, un algo, hace que todo ese "todo parece estar bien" se vaya a la mierda.



Por desgracia soy de esas personas a las que les cuesta un huevo hablar de lo que pasa de su piel p'adentro. Y digo hablar, porque por alguna razón, la escritura me resulta más cómoda. Supongo que por eso tengo este blog. Como he dicho en otras ocasiones, es MI blog y contaré en él lo que me dé la real gana. 

Poco me importa quien lo pueda leer. Aunque sé que os hace muchísima gracia cuando me pongo en plan despelleje, pero la verdad es que esa no era la intención primaria de este blog. No pasa nada, la mayor parte del tiempo soy la persona sociable y que pone algún comentario sarcástico por aquí y por allá y a la que no le pasa nunca nada y está divinamente.

Pues no. Porque como ya he dicho, de lo que ocurre de mi piel p'adentro suelo guardarlo bajo siete llaves, unas cuantas capas de hormigón, toneladas de aprensión y un miedo atroz a que me hagan daño. Así soy yo, sencilla como el mecanismo de un chupete.

Y os estaréis preguntando, "¿Por qué SSG, por qué?". Desde hace una temporada, soy demasiado consciente de que el año que viene cumplo 30 (otra vez) y no quiero seguir así. Pensaba que a medida que cumples años, las cosas son diferentes. Pero resulta que hay veces que las personas seguimos ciertos patrones de conducta sin darnos cuenta y que, es complicado resolverlos, si alguien no te suelta un "quieto parao" y te abre los ojos. En mi caso, yo ya tenía sospechas pero, supongo que gracias a eso de cumplir años, ahora lo veo claro, clarísimo. Cristalino.

Si repites siempre el mismo proceso, ¿cómo coño vas a obtener resultados diferentes?.

Voy a hacer uso de la escritura para perpetrar una buena vomitona.

Siempre me he sentido muy sola, nenis. Y siempre he tenido un terrible sentimiento de no encajar en ningún lado. Y si unimos esas dos cosas, lo que te da son unas ganas horribles de tratar de adapatarte a las circunstancias, aunque te toquen los cojones a base de bien. Tú pones tu mejor cara y sueltas un "no pasa nada" con tu mejor sonrisa.

Luego, te vas a casa y lloras un rato, así como aguantándote, para que no te pregunten qué t'ha pasao y que, encima, te echen la bronca por ser tan estúpida.

Me he adaptado tanto que, para ser sincera, creo que estoy realmente jodida a estas alturas de mi vida. Y eso que sólo mido metro y medio.

Como dijo Jack El Destripador, vayamos por partes:

Mi primera pareja, jamás me puso la mano encima, pero ese perfil de maltratador psicológico lo clavaba. Que si llegaba tarde, dónde estaba, con quién iba, a ver si te piensas que los tíos son tus amigos, lo único que quieren es pegarte un polvo... Era de los que, cuando me iba a casa, quería que le hiciera una llamada perdida cuando llegara. Diréis, qué mono, ¿verdad?. Ya, quería que se la hiciera desde el fijo, no desde el móvil. Luego me di cuenta de que lo hacía para controlar que estaba en casa. No le hacía ni puta gracia si le llamaba desde el móvil, porque a saber si le estaba engañando. Me apartó de mis amistades, de hecho, se quedó con algunas de ellas. A día de hoy casi que se lo agradezco, porque menudo hijodeputafalsodemierda me quitó de encima.

Me llegó a decir, que si alguna vez lo dejábamos, seguramente él se enrrollaría con alguien antes que yo. De hecho, cuando ya no estábamos juntos, incluso me llamó para decírmelo. Más majo...

Yo sólo quería a alguien que me quisiera, quería ser como las demás, que tenían novios y yo no había tenido nunca ninguno. Quería que me quisieran. Cometí errores de principianta, me fie de gente de la que debería haber huído, pensé que tenía amigos. No voy a extenderme más, pero no eran amistades de verdad y yo era más gilipollas de lo que pensaba que ya era. Ojo, que yo también sé que cometí errrores, ¿vale?. Pero parece ser que yo no merecía ser perdonada por haber tenido un novio subnormal y haber metido la pata en varias ocasiones, mientras yo tuve que aguantar a sus rolletes/novios uno tras otro.




Cuando se acabó, no me di cuenta en esos momentos, pero me liberé. Pasé los siguiente meses levantándome para trabajar, incluso en algunos de mis días libres, iba a casa, me duchaba y me metía en la cama. Y sólo os cuento esto, porque creo que es suficiente para que os hagáis una idea. Y porque no estoy preparada para soltar todo, todo y todo lo demás aquí.

A día de hoy, más de cinco lustros pasados, y sé que ese cavernícola semianalfabeto me rompió. Tal cual, me rompió por dentro. Cogió mi cerebro y mi corazón, los pisoteó, se rio de mí y encima me obligó a verlo.

Sé que yo era joven y tremendamente esssssstúpida, crédula e inocente, pero no puedo evitar preguntarme, cómo dejé que me hiciera eso.  



Mis otras dos parejas oficiales, después de ese grandísimo cabronazo, tampoco funcionaron. Con uno, no era el momento más adecuado y con el tiempo nos dimos cuenta de que no éramos compatibles. Él me dejó, tuvo una pequeña crisis familiar y por más que yo quería ayudar, básicamente me apartó vía sms, versión 2.0 del famoso post-it de Carrie.

No duramos ni un año, pero yo tenía todo muy reciente con el cavernícola (por eso nunca debí comenzar una relación tan pronto) y supongo que necesitaba mucho que alguien quisiera demostrarme que no todos eran así (exacto, y por esto otro, tampoco debí comenzar una relación tan pronto). Evidentemente, no todos son así, pero en mi cabeza ya sólo me repetía "¿por qué a mí? ¿qué tengo de malo? ¿por qué no puedo fijarme en tipos que no quieran joderme la vida?".



El otro, el de después del que me dejó con un sms, fue de esas cosas que te calientan el corazón. Era la primera vez que yo sentía algo así: calor en el corazón. Estaba ridículamente enamorada, o al menos creo que era eso. No podía creerme que ese tío tuviera ganas de estar conmigo, me hacía sentir muy bien, y yo quería estar con él, hacíamos un montón de cosas. Cada vez que le veía era como si hubiera hecho un viaje espacial y hubiera pasado meses fuera: me moría de ganas por verle.

Echando la vista atrás, era todo muy estúpido. Estupidísimo. Muy gilipollas.

No digo que fuera un príncipe azul, pero si lo hubiera sido, de repente, empezó a desteñir. Como esas prendas que a-do-ras y que te niegas a ver que están hechas un cristo, pero te empeñas en seguir poniéndotelas. Yo me negaba a ver las manchas del desteñido.

Me pasaba una semana sin saber de él y, locurón, me preocupaba por él. Me preocupaba de la única manera que ahora sé que no tengo que hacerlo: enviando sms (los móviles seguían siendo tontos por entonces) cada cierto tiempo intentando conseguir una señal de vida, ya que las llamadas no las cogía.

Y diréis, "deberías haberte olido la tostada". Y yo os digo que, efectivamente, aquello empezaba a apestar a quemao, pero yo le quería, ¿sabéis?. Le quería como no había querido a ninguno antes. Tampoco es que tuviera un dilatado historial de conquistas, porque nunca he sabido cómo lidiar en este campo, pero ya me entendéis.

Un día, lo enganché, le dije que qué coño estaba pasando, me dijo que un día se levantó, se dio cuenta de que conmigo podría ser muy feliz, pero que ya no me quería. Salió de mi coche, se fue al suyo y punto pelota.



Mi coche era por aquellos entonces una jovencísima Minera. Debía hacer un par de semanas que la tenía. A finales de mes, experimenté el primer despido de mi vida laboral. Así que tenía un coche que pagar, el único tío del que me había enamorado me dejó y luego me quedé sin un curro con el que no podría distraerme de la ruptura, ni pagar mi nuevo coche.

Fui encandenando trabajos y rolletes sin futuro. Los trabajos los dejaba por otros nuevos, sin futuro igualmente. Los rolletes, como nunca fueron más allá de algo sssssúper esporádico, a los que incluso, no vuelves a ver tu puta vida, me importaba un carajo todo. Alguno hubo un poco recurrente, pero cuando no hay sentimientos, todo es diversión y era lo mejor.  



Durante mucho tiempo, ahora os voy a dejar toh locos, mantuve un algo muy raro con un tipo que tenía pareja. Estaba antes de cualquiera mis novios (uuuuuh, esa laaaaarga lista). Me pillé mucho, nenis. Excepto cuando estuve ennoviada*, el pille que tenía con este tipo era superestronguer. Pero a base de hostias repartiditas en el tiempo, me fui descolgando hasta que sólo fue un aquí te pillo, aquí te mato. Y si había cualquier tipo de atisbo de cariño o sentimientos, me encargaba de soltar algún zasca. Y cuanto más lo machaba, mejor. Ya que nunca dejó a su pareja, pero terminaba recurriendo a mí, qué menos que soltar un poco de veneno de vez en cuando.

Lo que pasa es que no me daba cuenta que también me envenenaba yo.

Aquello fue algo muy loco que duró demasiado tiempo. Durante unas temporadas dejé de hablarle. Pero de alguna manera se las arreglaba para "encontrarme". Y ya, supongo que mis zascas no los aguantó más, y fue él quien dejó de hablarme. En cierto modo, ya era un poco hora. llevábamos jugando a esta puta mierda desde finales de los 90, ¿sabéis?. Por el momento, más tiempo de lo que él lleva casado con esa pareja que nunca dejó (yo misma me doy permiso para lanzar este zasca).

Y así ha transcurrido más de una década. ¿Ves esta raya? Pues como intentes sobrepasarla, te cruzo la puta cara. Este era mi plan.

Hasta que hace poco, sin darme cuenta, alguien la sobrepasó. Y no lo vi hasta que ha sido tarde.

Las condiciones que había, tampoco eran las ideales, pero yo no les di importancia, porque, eh, yo me adapto. ¿Qué iba a pasarme por adaptarme una vez más?.

Me he adaptado a:
  • mamones que me lo han hecho pasar putas en el trabajo y a los que espero que el karma les dé por el culo con una piña.
  • capullos que me preguntaban en entrevistas para unas prácticas no remuneradas, qué cómo es que a mi edad no tenía hijos y/o no pensaba tenerlos.
  • amistades que siempre te dicen eso de "tenemos que vernos, te echo de menos", incluidas las que también añaden un "eres una de mis mejores amigas", pero luego tienes que echar una instancia para quedar mientras ves su facebook lleno de fotitos de quedadas con sus amiguis chachis de vinos, de viaje, de fiestas después de rechazar ir a tu cumpleaños...
  • amistades que orbitan alrededor de sus parejas, ¡cuántas veces lo habré puesto por aquí, por diorrrrr!. Sólo se acuerdan de mí cuando están de "rodríguez", que viene a ser cuando sus parejas están de viaje o tienen planes con sus amigos. Entonces, oh sorpresa, se acuerdan de mí y, cuando alguna vez he dicho que no, ha sido como una ofensa.
  • sujetos que, sin tener el más mínimo reparo, reconocen que tienen churri, pero te entran igualmente. Llega un momento en que te planteas, ¿en qué momento les han cambiado el cerebro por una mierda muy grande?. 
Y me hice la loca, en plan, esto me importa un carajo. Esto es lo que es y va a durarme lo mismo que una camiseta blanca limpia: cerocoma.

Nos llevábamos gustando desde hacía tiempo, sin saberlo el uno del otro. Me pareció todo muy cuqui. Pero también tenía pareja. Seeeeeh, esa soy yo, tropezando con el Everest de nuevo.

Pero la dejó. Por primera vez en mi nefasta vida ¿amorosa?, un poquito de cordura viniendo del otro lado. Como quien no quiere la cosa, se notó que ya no había esa tensión en el ambiente.

Para mi sorpresa, aquello se alargó más de lo estimado en un principio. Y para entonces la raya ya estaba cruzada. Ni me dio tiempo a abrir bien la mano para dar un buen bofetón.

Y, de repente, notas comportamientos distantes. Cierta incomodidad en algunos momentos. Que, de estar flipada porque esa persona propone planes para hacer juntos, ahora se despide de ti con un "hasta la semana que viene". Sin opción a más. Excusas que son mentiras. Tanto, que le pillas en más de una. Pero no dices nada, porque recordad que yo me adapto a las circunstancias ;) ;) Que de repente te des cuenta de que algo dentro de ti te dice que eso sólo puede significar que hay otra. U otras. Eso da un poco igual. Lo que importa es que te sientes absurdamente gggggggilipollas por haber roto tu racha de más de una década sin dejar que nadie se acerque a ti para que, cuando reúnes un poco de valor, después de ensayarlos varias veces, para decir "no quiero ser sólo la chica de tal día a la semana, me gustas y no puedo seguir así", él te diga "sé que quieres que pasemos más tiempo juntos, pero yo no quiero estar con nadie".



Si habéis leído todo lo anterior, creo que es más que comprensible que ahora sólo quiera darme de cabezazos por haber sido tan tooooooooonta. Voy a repetírmelo de nuevo por si no me ha quedado claro: TOOOOOOOOOOONNNNNNNTAAAAAAA.

Es cuando te das cuenta de que tu patrón de conducta no puede ser más evidente. Me he adaptado a condiciones y/o situaciones que no me gustaban por no perder/dejar de ver a personas que no me daban más opciones. Porque, como he dicho antes, siempre he tenido dentro de mí un fuerte sentimiento de soledad y de no encajar.

Por lo que sea, yo no he crecido rodeada de familia, las mudanzas no ayudaron a que me sintiera perteneciente a ningún lado, un grupo o algo así. Me he esforzado mucho por encajar, con más o menos éxito. He querido involucrarme con grupos o personas que me parecían interesantes, que me atraían, pero por unas cosas u otras, de alguna manera terminaba entendiendo que eso no iba a pasar si la otra parte no ponía el mismo interés. Es cuando ya dejé de intentarlo, cuando en un momento mi cabeza hace click y decido que es mejor dejarlo.

A veces me he llevado agradables sorpresas, pero la mayoría han sido rotundas decepciones. Varias veces he comentado lo que me cuesta aceptar que algunas personas no están destinadas a estar en mi vida para siempre y que sufro una especie de luto.

Personas que, en la mayoría de los casos, han terminado haciéndome daño, ya sea consciente o insconcientemente. Pero que, al fin y al cabo, he sido yo la que se ha llevado la hostia.




Supongo que también me di cuenta en algún momento, que eso también implicaba que yo tampoco iba a estar en sus vidas. Con la diferencia de que, probablemente, a mí me importara y a esas personas les sudara la polla.

Paso por un momento, llamémoslo existencial, un poco en crisis. He sido rechazada, again, por alguien que me gustaba. Después de tanto tiempo, por fin alguien me gustaba. Anyway, me siento mal. Estoy triste, estoy llorando mucho en las últimas semanas y, aunque tengo un montón de historias que contar sobre mis momentos musicales de este mes, que he asistido a unas charlas estupendas** y que me apunto a cosas para no estar en plan...


... En realidad no me apetecen nada y sólo las hago para no llegar a un punto al que no quiero volver.

Quiero que me quieran y quiero querer, como cualquier otra persona. No soy un puto bloque de hielo, aunque quisiera serlo. Pero a día de hoy, ya sólo me conformo con que no me hagan daño.

Por favor.

Mi amiga RuPaul tiene taaaaanta razón...







* Vale, confieso que una vez besé a alguien mientras tuve una de esas parejas, no me gustó la sensación de después. Nunca más volví a hacerlo.

** En algún momento os lo contaré, sé que hay que escribir sobre las cosas lo más pronto posible, por eso de aumentar visitas en el blog y tal. Pero este blog le importa un pepino (= una mierda) a la mayoría de la población y yo no gano nada con esto, así que seguiré con mi tónica de escribir cuando me salga de las narices.