sábado, 30 de junio de 2018

No pudo ser... otra vez

Efectivamente. Aquí estoy. Escribiendo en este MI blog, de la misma manera que en el último post (que me da que esto de actualizar va a ser mensual, al paso que voy y ya veremos).

Que podría haber sido desde un jet privado hacia alguna ciudad europea donde my future husband, BruBru (Bruno Mars para el populacho), fuera a actuar. Y yo a su vera, con un gintonic en la mano y viendo Game of Thrones en exclusiva.

Pero no.

Porque el talento que tiene este señor, que llevo desde su primer disco gritando a los cuatro vientos, por fin ha llegado all around the world y, claro... de verlo cerquita en Vistalegre, y gracias a la chusma de esa compañía que tiene el monopolio de la venta de entradas e plan mafioso, que espero que le explote en el culo, y que ahora actúa para las grandes masas... cojo aire... pues esta vez ya me podía poner yo un escote hasta los tobillos que el muchacho no me iba a ver ni con un catalejo.

Ni siquiera Catalejos Paco, ese que patrocinaba la presencia de un señor con cerebro casado con una supuesta influencer que sí, también tiene cerebro. Pero el de un moquito. Pero tiene. - Para entender este comentario, deberíais haber visto un stories de @mercrominah donde pude comprobar que esta pareja estaba más lejos que la menda.

En fin, que no lo tuve a tiro.

No.

No tuve a tiro a mi BruBru, que yo estoy segura de que me conoce y me lo gano.

Por mi chispeante personalidad, claro, porque claro, a ver cómo compito yo con la chorba que tiene. Que es un pibón latino, el cual no pienso enseñaros porque mi misión es alabar a my future husband.

Pero conseguí entrada, que está más que bien, teniendo en cuenta que me quedé sin conseguirla el año pasado. Menudo disgusto.

Para empezar, llegábamos tarde, mis amigas y yo fuimos a cenar, pero yo estaba ya en modo fan y ya no podía comer nada. Con lo cual, ellas cenaron a toda prisa y yo sufría en silencio.

Llegamo al Lluis Companys y nuestra puerta de acceso estaba AHÍ. Pero una linda muchacha nos indicó con todo su coño que teníamos que dar toooooooooooooooooda la vuelta al estadio.

Repito: tooooooooooooda la vuelta.

Y como no llevábamos todo el santo día de pateo, pues nada, ahí que estábamos. Ellas abriendo paso y yo rezando para que no empezara puntual.

Me debió de oír la diosa del talento porque empezó media hora tarde.

Aunque yo creo que estaba ya preparado, porque el chorrazo que quedaba por entrar todavía era de órdago.

Bueno, llegamos. Localizamos las gradas. Pero no los asientos. ¿Pero qué coño...? Este es la grada, el nivel, la fila... La fila completa... Me voy a cagar es su puta estampa... miramos las entradas... bajamos escaleras... subimos escaleras... yo rezando que este hombre no salga hasta que estemos sentadas... engancho a una muchacha de la organización y activo mi mirada de asesina a cualquiera que se quisiera entrometer del tipo "abre esa boca mientras nos estan atendiendo y te rrrrrrajo la vida".

Resulta que 3 campeonas, que se sentaban a tomar por culo, nos habían cogidos los sitios.



¡IRSEN!

Nos sentamos.

Han pasado 10 mintuos desde la hora en que oficialmente debería haber empezado el concierto.

Nadie se interpone entre servidora y un concierto.



Pues nada, 20 minutos esperando, viendo cómo seguía entrando gente para la pista general. Que digo yo, que tenían el acceso más fácil y tuvieron el coño más colgandero. Mientras tanto una dj dándole fuerte a su Macbook mientras en las pantallas aparecían escenas de pelis noventeras de bailoteo hip-hop y tal. La cosa ya se pone tensita y empiezan los abucheos.

Muchos.

La pobre dj aguatndo el tipo mirando para un lado como diciendo "menudo papo tenéis dejándome aquí aguantando a esta jauría". Una campeona.

Se apagan las luces, no ha sonado ni una miserable medio nota y yo ya estoy de pie, chillando como la fan enloquecida que soy y sintiendo los graves de sonido hasta en las meninges.

FU-ROR.


Mensajes en las pantallas agradeciendo la espera. La larga, larga espera. Luces. Sale la banda. Sale ÉL. Mi BruBru.



MUE-RO.


Con una de mis amigas ya había ido a otros conciertos, pero a la otra la debí dejar muy lóquer, porque por más que le advertí que yo de profesión soy FFF (Fan Fatal Forever), me parece que no se lo debía de creer mucho.

Le quedó claro

¿Qué voy a decir yo de este señor hawaiano que me ha robao el corasao? Pues que el concierto fue ¡MUY CORTO!. Pero magnífico.

Es todo un espectáculo, como no podía ser de otra manera. En un escenario más grande, con varias pantallas y un juego de luces espectacular, sin contar con la calidad de músicos y su propio arte, se nos metió en el bolsillo. Ni qué decir tiene que esos momentos de pirotecnia le dio ya el toque total.

Fue una fiesta 90's en toda regla, que es en lo que está inspirado todo su tercer disco, 24K Magic, sin olvidarse de sus clásicos. Para tener sólo 3 discos en el mercado, y que ninguno haya sido un petardo, se lo sabe montar genial. Tiene su mérito. Una maravilla de voz y bailes, incluidos los músicos, que eso ya es para darles de comer a parte. ¿Cómo carajo lo pueden hacer, sobre todo los vientos, lo de tocar y pegarse esos bailes?. Es todo tan old school que no puedo evitar morirme de envidia.

Pero he de decir que se notó la ausencia de Philip Lawrence (@philsmeeze), debido a una lesión, porque es su mano derecha. Quien le da la réplica a Bruno y con quien tiene canciones a dúo que, ya podrá sacar mil discos, pero The Lazy Song con su "OMG this is great" es ya mítico.

90 minutos de no parar y con breves pausas de respiro con When I was your man o Versace on the floor para recuperar fuerzas. Pero ay señoras... aaaaaay señoras cuando le dio caña a That's what I like, Perm, Treasure, Chunky o Runaway Baby... Me faltaba sitio para darlo todo.

Y claro, cuando llegó I think I wanna marry you... Yo lo intenté.

En los 3 idiomas que chapurreo.

Levantando la mano como en clase.

Pero que nada... que ni "sí, quiero", ni "yes, I do", ni "vente pacá moreno que no te va a dolé"...

¡MALDITA SEA!



¡NADA!

Una pena BruBru, una pena. Sigues sin saberlo, pero somos perfectos el uno para el otro.

Una semana ha pasado ya y estoy con un acongoje...

En Barcelona, todo bien, como siempre. Fue algo muy fugaz, pero nos dio tiempo a hacer algunas rutas de arte urbano...




... algún homenaje...



... y a comprarme una camisa hawaina para quitarme la pena. Un poco al menos.

Así que nada. Lo dicho, una escapada muy fugaz a una de mis ciudades favoritas para profesarle mi amor a ese híbrido entre James Brown, Elvis Presley y Michael Jackson que yo estoy decidida a hacerle saber de mi existencia.

Tiempo al tiempo.

En breve vuelto. La visita será aún más fugaz, que si no me dio tiempo a ver a nadie esta vez, me da que menos para la siguiente.

Pero tiempo más que suficiente para hacer unas gárgaras y calentar la voz, que tengo que contarle unas cosicas a Eddie Vedder.



Por cierto, este mes de junio, MI mes, también me he dado el gusto de ir a The Hole Zero. Así que ya os lo contaré. Que junto con los homenajes conciertísticos que me estoy marcando este año... no tendré fiesta de cumple, pero los auto-regalos se me dan de coña.

Otro día os cuento mis miserias y compenso tanta felicidad.

Chimpún.








Pd: Yo Bruno Mars! Great show!


And c'mon: CALL ME!!