viernes, 9 de junio de 2017

40

Pues eso, que he cumplido treintidiez.

Ha sido la primera vez en mi vida que me pedí vacaciones por mi cumpleaños. Normalmente suelo ser de las que prefiere tener vacaciones cuando todo el mundo ha vuelto de las suyas.

Fue un día confuso. Estaba contenta, me gusta el día de mi cumpleaños. No tuve ni tarta ni velas, que me encanta. Pero tuve un montón de felicitaciones de un montón de gente. No deja de alucinarme, la verdad. Que la gente tenga un momentito para dejar lo que está haciendo y dedicármelo.

A mí. Osea, a mí, que, vale, he salido en la tele XD pero que tampoco....

Ya me entendéis.

Pero también era todo un poco raro. No me siento diferente con taitantos. Es más, como que me he quedao igual. Con mis historias, mis frustraciones, obsesiones y todas mis -ones.

Os ha quedado patente que mi lado laboral no me está motivando y es más fuente de aburrimiento y flipamiento que de otra cosa (pistillas aquí y aquí). Y creo que ya me he explicado muy, muy bien, porque tampcoo es plan de que esto, como me han dicho, pueda llegar a "ojeadores" y me perjudique. Bueno, esto es un blog personal  y puedo decir lo que quiera. Me expongo a que eso pase, pero también creo que si puedo ayudar a algún inocente que se crea algunas historias para vender motos que luego resultan ser tricilos... no sé, me parece bien. Puteada ya estoy y nada de lo que haya podido decir es mentira. Solo que yo lo digo porque simplemente hay cosas que no me caben en la cabeza por mucho que yo intente amoldarme o mantenerme al margen.



Y es así. Estreno nueva década y puedo decir que durante la última he aprendido muchas cosas. Entre ellas, que soy incompatible con cierto perfil de persona, en cuanto a trabajo. Es así. Me he topado ya con varias y todas se parecen. Personalmente creo que podríamos llevarnos muy bien y todo eso, pero a la hora de currar... y si encima ostentan un cargo superior al mío... mal.

Soy incompatibles con personas que van de modernitas, de lo digital, del postureísmo, de quienes se llevan medallas que no son suyas, de quienes van de creativos pero sólo replican o creen que como han trabajado con otros creativos, eso se les pega... no soy compatible con quien lo mide todo, con los ángulos rectos, con la falta de flexibilidad, con los minimalismos extremos, con los "yo haría..." que quieren decir "hazlo como te digo", con la falta de eficacia, con quienes me hacen perder el tiempo y los obsesos de la perfección enfermiza.



Que yo, repetiré las veces que haga falta, no soy perfecta y no digo que mis maneras sean las mejores. Sólo digo que somos incompatibles y me niego a tener que adaptarme a algo o alguien que hace que hasta la última célula de mi cuerpo me diga "esto no está funcionando, deja de forzarlo". No, ya no.

Así que si me pides una caquita, te la daré, pondré mi mejor cara mientras por dentro pienso que es un tremendo truño apestoso que negaré haber hecho.

Por eso creo que debo estar agradecida, porque aunque ha sido duro, nadie dice que el aprendizaje sea como el de Neo con el kung-fu. ¡Ojalá! Y ahora que lo sé, tengo la intención de evitar a este tipo de caracteres, porque para joderme yo, que se jodan ellos.

Mientras tanto, a mantener las formas por la pasta. Ni mah, ni menoh.

La confusión siguió dándome vueltas pensando que, por si no lo habíais notado, un poquito intensita sí que soy. Lo mío es un extremo, un drama, una exageración. Ese es mi proceso. Yo le doy caña a la orquesta para que llegue al punto máximo y luego, nos calmamos un poquito hasta el silencio absoluto. Y los aplausos, claro.

Mis obsesiones me llevan a ser muy ansiosa y me angustio. Puedo llegar a ser muy tóxica para mí misma y supongo que para los demás. Eso me hace sentir mal. No lo hago intencionadamente.

Pero tampoco me sorprende mucho, bueno un poco sí, pero echando la vista atrás, me doy cuenta de que cada 7-8, a medida que me acerco a décadas nuevas, mi vida tiene que cambiar. Mi cabeza, mis actos, mi manera de hacer las cosas, me dirijen a un cambio.

Hace 10 años empecé mis estudios de diseño gráfico. Y no fue casualidad.

Aquí estoy, planteándome algunas cosas. No muchas, la verdad, porque sólo tengo que resolver, yo diría que un par de cosas. A lo sumo tres. Pero esas pocas cosas son las que están condicionando mi exitencia y eso no puedo permitirlo.

Hace meses que voy a terapia. Porque aunque yo he sido capaz de hacer un enorme trabajo personal, llega un punto en el que me estanqué y no sabía cómo seguir. Mientras tanto la vida te va poniendo pruebas, unas con las que he sabido lidiar y otras con las que me  hubiera gustado hacerlo con un bidón de gasolina y un mechero.



En el pasado ya fui a terapia. Fue duro, pero me fue bien. Volví, pero la conexión no era la misma y tuve que dejar de ir. He probado con el movimiento coach. También me ayudó. pero llegados a un punto, notaba que eso no avanzaba. Y lo noté cuando escuchando una charla de Odín Dupeyrón me ayudó más que las últimas veces que tuve de coach. Todo se trata de ensayo y error. A mí me fue bien, hasta que dejó de "hacerme efecto". Le agradezco el trabajo que hizo conmigo.

Y ahora veo a una persona increíble y adorable que acerca su silla a la mía, me pone a prueba y me abraza cuando estoy con uno de esos malditos momentos moñas que me pasan tanto de un tiempo a esta parte.

Lloro. Me da por llorar. Me emociona cuando mi Frida, esa salvaje antisocial, se apoya en mí para que la abrace y me deje que me dé sus besos perrunos. Cuando pienso en mi abuela y lo mucho que fliparía viendo mis dibujos de señoras ligeritas de ropa y diciéndome "tápalas un poco que van a coger frío". Cuando recuerdo momentos y sensaciones pasadas con alguien. Escuchando canciones que ya conocía y de repente es como descubrir por primera vez una estrofa que tiene todo el puto sentido del mundo para mí en estos momentos. Cuando recibo notas de voz en mi whatsapp de niños y bebés maravillosos felicitándome. Repito: ¡yo!



Lo de abrazar y que me abracen todavía no lo llevo del todo bien. Si lo hago yo, tengo miedo de ser demasiado efusiva y no saber cuándo se ha de acabar el abrazo. Y si me lo dan a mí es como... ¿por qué me quieres abrazar?.

No sé, a mí todo esto de la edad me parece muy inquietante. Ni idea de si a los demás también les pasa, pero para mí es un poco comenzar algo o seguir un camino/proceso hacia lo que quiero. Y mientras tanto voy viendo qué va pasando. Sí, es esa famosa frase de Lennon, la vida es aquello que te pasa mientras haces planes. Lo que pasa es que yo estoy cansada ya de tantos putos puntos de partida, ¿sabéis?. Si lo tengo que hacer, lo haré. Y seguramente en muchas ocasiones me sentiré súper guay por estar haciéndolo, pero así de entrada, no siempre me tomo muy bien tener que empezar casi de cero. Me gustan los cambios, los necesito, pero me gustaría que a veces fueran partiendo ya de una maldita base, que para eso me la he currado.

Por otro lado, mis 30's han sido muchísimo mejor que mis 20's, así que espero que mis 40's no me decepcionen demasiado, porque me han creado expectativas.



Ahora que os he explicado un poco todo este momento existencial, y puedo hacerlo porque... ¡eh! ¡este es mi blog y cuento lo que me sale de las gónadas! 😏... os cuento que al salir del infierno que me permite pagar mis facturas, me fui a recoger a mi amor peludo, a Frida, y nos fuimos de paseo. Luego ella socializó con otros perretes, mientras yo me tomé una piña colada sentada en mi silla con mis gafas de sol. Como buena madre estresada de la vida.



Y después de jugar* con ella, retransmití mi última hora como treinteañera por FB y TW (como si eso le importara a la gente, pero vamos, que a mí me gusta un drama).

Una publicación compartida de Mara Jade (@supersonicgirl) el

Y me vi un par de capítulos de Vikings, porque creo que yo debería tener un buen Rollo en mi vida.

El día de mi cumple, me levanté muy pronto, estuve con los SSPapás**, volví a darlo todo con Frida (es mi cargador de baterías internas personal) y pasé el resto de la mañana con Sr N, visitando tiendas de comics, merendando y hablando. Dormí un siestorro quepaqué y por la tarde convoqué a varios amigonchis para tomarnos algo. Acabé tomándome mi llonguet de cumpleaños en mi bar favorito, estuvimos hasta las mil***, me reí mucho, me dieron abracitos... Y ya me fui pa casa pensando que el día no había estado nada mal.

Muchísimas gracias por todas las felicitaciones recibidas. Es siempre un honor y me hacen muchísima ilusión. Por el momento, y un año más, no he tenido una banda de mariachis tocando La Bikina, pero bueno... algún día.

Seguís siendo lo más 😎





Me despido diciéndoos que, de momento, la nueva edición de The Joshua Tree de mis adorados, idolatrados, queridos, muy faneados U2 no ha caído en mis manos. Pero caerá. De alguna manera.

Re-escuchándolo no puedo evitar emocionarme. No sé explicaros lo que significa esta banda para mí. Y no puedo expresar la penísima que me da perdérmelos este año. Hubiera cerrado un círculo. Hace 20 años asistí a mi primer concierto de U2. Placebo eran sus teloneros. Placebo estuvo aquí hace un par de semanas. Ir a ver a U2 este año hubiera sido lo máximo.

Pero qué se le va a hacer, si no ha podido ser, la próxima. No me puedo quejar, no me los he perdido desde la primera vez que les vi.

Os dejo con Running to stand still. Me llega muy pa mis adrentros****.



I 💘 Bono
😍




* Dejarme el brazo tirándole su pelota de tenis para que fuera buscarla, tirarme por el suelo para fingir que se la quería quitar, todo esto gruñendo como ella para que fuera todo más auténtico, de espachurrarla, cepillarla, darle premios cada vez que se sentaba/tumbaba/esperaba, volver a espachurrarla, tener sus 20 kilos cómodamente tumbados encima de mí, que me llenara de pelos y lamentones....

** Ahora me gusta más este nombre que SSParents

*** De un día laborable

*** Que sí, que ahora que soy una sensiblona de mierda, lloro.