viernes, 28 de noviembre de 2014

#supersonicgirlenNY 1

¡Hola nenis!

Bueno, pues como ya sabéis, la semana pasada estuve en Nueva York. ¡Qué gran ciudad queridos!

Como os prometí, mi instragram estuvo ON FIRE y creé el hashtag #supersonicgirlenNY para que pudiérais ver todas las fotos que iba subiendo. Si todavía no me sigues, estás tardando, no sólo por las fotos de NY, básicamente porque mis fotos son chulis XD

En fin, como también os conté, a mí me hacía una ilusión enorme que la primera ciudad que visitara de EEUU fuera San Francisco, pero por precio, se escapaba de mi presupuesto. Así que surgió Nueva York y no le iba a hacer ascos. No sé vosotros, pero no me salen estas oportunidades todos los días.

Una mini-decepción sí que tenía. No me preguntéis porqué, pero tengo fijación por San Francisco. PEEEEERO... ha resultado que sí, que Nueva York es un ciudad alucinante, me ha encantado, fascinado, flipado y enamorado. Así que estoy súper contenta de haber podido ir y disfrutar de sus calles, su ambiente, la gente...

Con el viaje a Tenerife hice un post para cada día (1, 2, 3 y 4) y me dio para un mes. Si tengo que escribir un post por día de este viaje: me pillan los Oscar contándoos. Así que he decidido que haré una serie de post en los que iré contando mis impresiones, opiniones, emociones y alucines varios, ¿vale?.

Pues nada, comenzaré por fin este post número 1 haciendo una lista a modo de resumen. No descarto que en los siguientes posts haga más listas, así no os aburrís.
  • Ya había leído que la seguridad en la ciudad había mejorado mucho. Con un poco de lógica, si eres turista, sabes lo que tienes que hacer. Pero lo cierto es que me ha sorprendido gratamente. Yo he llevado un mochila todos los días a la espalda (¡por dioxxx lo que ha llegado a pesar!), incluso en el metro, y nada de nada. Eso sí, lo verdaderamente importante (dinero, móvil, pasaporte) lo llevaba en otro sitio. Pero de verdad, ningún problema.
  • Así mismo, la gente es muy amable. A lo mejor es que tuvimos mucha suerte, pero de verdad que la gente es increíblemente amable. Como te noten que miras un mapa, sin más se acercan a ti y te preguntan si te pueden ayudar. No te arrollan por la calle, en serio, y si lo hacen, se disculpan. Que no sé de verdad si es que tuvismo suerte, pero no ha habido sitio del que nos hayamos ido donde no nos dijeran un "Have a nice day", "Enjoy" o similares. Alguna ranciedad hubo, pero nada que ver con la amabilidad y simpatía, por poneros un ejemplo, de un megasegurata del MoMA. Un armario empotrado de cuatro puertas, afroamericano y con una sonrisa blanquísima, que nos estuvo contando que le encantaría hacernos una foto, pero es que las cámaras también lo vigilaban a él y ese no era su trabajo. La forma en que nos explicó cómo le iban a reñir fue muy graciosa. Os digo una cosa: todo lo majo que fue, no quisiera tenerlo de mal rollo. Otro ejemplo fue en el primer café que encontramos en Brooklyn para desayunar el primer día. Nos dio indicaciones del metro, dónde podía comprar el número de teléfono, qué línea nos recomendaba... y nos dio su tarjeta para que llamáramos por si teníamos algún problema. Nenis, así sí.
  • Ya tenía claro cómo funcionaba el sistema de avenidas y calles, pero creí que no sería capaz de entenderlo una vez allí. Pues no, es un sistema tan lógico y sencillo, que hasta yo lo he pillado sin ningún problema.
  • Recomendación: hacerse con un número local. Hay wifi en muchos lugares, pero no en todos funciona, lo he comprobado. Algunos te pone que es gratis, pero a veces sólo durante un tiempo, luego tienes que pagar. Eso sí, en las cafeterías, centros comerciales y, por supuesto, las tiendas de Apple, hay un buen wifi gratuito. Lo del número os lo aconsejo porque viene muy bien para usar la app del metro, el Google Maps, hacer reservas y pagos online, llamadas para confirmaciones o pedir taxis, controlar las rutas de los taxistas para que no os timen ;), si vais con mapa de papel y no os aclarais, la app de Central Park (te da rutas a pie, en bici y te va mostrando y dando información de los puntos de interés, que no siempre es Strawberry Fields, jeje)... Pedís una sim de prepago en AT&T o Verizon, que son de las más usadas, tienen una buena cobertura, lo más seguro es que os lo den por un mes, pero la tarifa está muy bien. Llamadas locales ilimitadas e internet ilimitado. 
  • Yo compré el City Pass. Son 109$ que de verdad salen a cuenta. Puedes visitar el Empire State, MoMa, Metropolitan Museum, Guggenheim, Top of the Rock, Luna Park, crucero alrededor de Manhattan... algunas cosas son a elegir, pero de verdad que vale la pena, te ahorras una pasta y no tienes que esperar colas (aunque yo no tuve que esperar mucho porque en esta época es temporada baja). Además, te dan descuentos para tiendas y otros lugares. Los descuentos, ojo, porque en Macy's te dirán que justamente ellos son sólo un corner, no son del mismo centro comercial, pero les pides que te muestren dónde pone eso y listo.
  • Usar las app disponibles, son muy útiles. Por ejemplo, la que he mencionado de Central Park o la del metro. Pero también la de TKTS, para informaros sobre las obras de teatro y musicales que se están representando, así como de las entradas, horarios, precios... Además, con Google Maps, si le das a la opción de metro, te dice las estaciones de metro y combinaciones de metro y bus.
  • Metrocard: imprescindible si quieres moverte rápido para llegar de un punto a otro. Caminar por la ciudad está muy, muy bien, en serio, pero es un lugar enoooorme, y lo que parece que está al lado en el mapa... no tenéis ni idea de lo lejos que en realidad está. Por eso, pillaros una Metrocard que no sólo te sirve para el metro, sino también para el bus. 31$ para toda una semana. Más que rentable.
  • Tarjetas: si lleváis de débito, no suele haber problema, pero si véis que os pone "debit", que sepáis que sólo funciona para las tarjetas locales, no las extranjeras. Por si acaso llevaros una tarjeta de crédito.
  • Dinero en efectivo, básicamente para pequeños gastos diarios como cafés, alguna cosa para comer, souvernirs, propinas... el resto, se puede pagar con tarjeta. Incluso las propinas.
  • Propinas: sin problemas, un mínimo de un 10%, que no os dé reparo, te tratan muy bien y realmente es merecida. De todas formas, cuando te traen la cuenta, un poquito más abajo en el ticket, verás que te hacen "sugerencias" para que no tengas que calcular nada. El mínimo oscila entre el 6-8%, dependiendo del lugar.
  • No suele haber mapas gratis en las estaciones de metro, los tendréis que comprar, a no ser que os los den de publicidad de algún sitio. Pero vamos, no son tampoco una exageración de caros. Yo soy más del palo tecnológico y usé lo que pude mi iPhone, pero dentro de algunas estaciones (algunas tienen wifi, pocas) y durante el trayecto, no suele haber cobertura. En cada vagón hay mapas, pero no está de más llevar el vuestro que os puede sacar de más de un apuro.
  • Importante*: no es fácil viajar con otras personas. Quicir, hay que ser paciente, pero tampoco dejaros mangonear. Si hay roces, es mejor hablarlo. Si se arregla, genial. Que no, os aseguro que tendréis un disgusto, pero la ciudad es tan maravillosa que por entretenimiento no va a ser. De verdad os lo digo.

Antes de seguir contándoos, voy a explicar lo que pueda ese asterisco (*) que he puesto en el último punto de la lista.

Repito: yo soy una tía que va mucho del palo tecnológico. Me gustan estos inventos, los ordenadores, los teléfonos, las tabletas, las aplicaciones, el 3D... no soy una especialista, digamos que me manejo, pero jamás abriría mi Macbook sin supervisión. Me muero.

Creo, en serio, lo repito, creo que soy más bien tolerante y si a ti te mola ir con un mapa convencional, me parece bien. Pero el problema viene cuando te encuentras con alguien que sistemáticamente odia cualquier intento de guiarse por una app, por ejemplo. O que tampoco intentes entender cómo funciona o al menos esperar a que aumente la pantalla para ver el nombre de una calle. Si yo me dejo guiar por ti, que no tengo ningún problema, me gustaría que cuando intento guiar yo, no se ponga el grito en el cielo porque no me apetece usar un mapa de papel para las calles y otro para el metro.

Además, varias personas con las que he viajado son testigos de que a mí me gusta callejear como a quien más, pero también he ido a visitar una ciudad con puntos que me gustaría ver por mí misma. Un mínimo de planificación me gusta. Sobre todo si me he ocupado en investigar sitios a los que no todos los turistas van.

Genial ir de un sitio a otro andando, os lo prometo que Nueva York no defrauda. Es que mires por donde mires encuentras donde mirar y no puedes evitar pensar en la suerte que tienes de haber podido estar allí. Yo lo he pensado todos los días y varias veces al día. No me lo creía e incluso daba las gracias por la gran idea de haber ido a Nueva York cuando yo estaba un poco chof por lo que costaba ir a San Francisco.

Otra cosa es, lo que he dicho antes (no me cansaré de repetirlo, porque quien quiera que lo lea, no quiero que se sienta mal, aunque lo hará, porque un poco sí la conozco), que en el mapa tú lo veas al lado, y en la realidad se encuentre a unas siete manzanas (si es en avenida, son 500 metros, por 7 son 3,5 kilómetros, que no parece mucho, pero cuando llevas todo el día pateando o estás a -4ºC con un viento insoportable, se hace largo).

No voy a decir más, pero no esperaba encontrarme con algunos pollos con los que me encontré de una persona a la que en poco tiempo le he cogido tanto cariño y que la tengo en gran estima.

Salvando esos momento más que incómodos, he disfrutado Nueva York, me he reído, he hecho fotos increíbles, he ido a muchos sitios que quería visitar, me he desnucado viendo rascacielos inmensos y, de repente, un edificio victoriano en medio, disfrutar el maravilloso art deco que está por todas partes o edificios modernos y minimalistas, por lo que más queráis nos os perdáis el vestíbulo del Empire State (y por supuesto su mirador), ¡esos perritos del Gray's Papaya o un Frrrozen en Serendipity!, el skyline desde el puente de Brooklyn, Central Park desde cualquier punto... ¡Qué semana más fabulosa!

He vuelto maravillada y con ganas de volver, en otra época del año para comparar. He pasado frío, sobre todo los tres primeros días, porque las temperaturas fueron muy bajas. Pero el más insportable fue el primero. Me dejé el gorro en casa y hubo momentos en los que pensé que no lo aguantaría, que me largaba a casa. Pero a MI casa a MaraMansion. Los otros días hizo frío, bajo cero también, pero al menos no hubo viento. Luego, de repente, 11ºC y el último día llegamos al os 18ºC. Una locura.

Otra pequeña lista por si váis cuando haga frío:
  • Llevad medias gruesas o ropa térmica debajo de los pantalones. A mí me han salvado la vida. 
  • Calzado cómodo, imprescindible. Si por lo que sea, no tienes o resulta que el que tienes no es tan cómodo como creías, te compras unas deportivas. Los precios comparados con los de aquí, están tirados.
  • No hace falta que sea de Starbucks, hay millones de cafeterías con café, chocolate caliente, tés... No sólo hay que hidratarse, el calorcito de las bebidas en las manos es muy reconfortante. No es que los neoyorkinos sean adictos a la cafeína, es más, su café es lo que un habituado a tomar café de verdad llamaría agua sucia. Yo pedí doble shot de café porque eso una tiene sus necesidades mañaneras.
  • Gorros, orejeras, bufandas y guantes no son mala idea. Una vez más, si no los tenéis, están por todas partes y son baratos.
  • Cacao o labiales hidratantes para los labios si no queréis acabar con los morros como dos salchichas. ¿Que se os ha olvidado?. Sin problema: las "farmacias", que no son como aquí, algunas venden medicamentos con recetas y otras no, son como supermercados con millones de vitaminas, labiales, parches, jarabes, caramelos, potingues para masajes, cosas para bebés... todo, todo y todo.
  • Yo no lo hice porque me daba vergüenza, tenía los pies hechos un horror después de tanto días de caminar, pero si váis por Chinatown, hay sitios de masajes. Y son de verdad. Tanto de espalda, pies, cuerpo completo... se mide por tiempo y lo hacen muy bien. Pero ojo: si te dicen que 15 minutos, harán un poco más sin decirte nada, te lo cobrarán y te dirán precio fijo de propina. Ni rechistéis, los chinos no regatean. Eso sí, el precio está bien y se lo curran, pero esos detalles no molan.
 Y bueno, ahora unas cuantas fotos, ¿no?.


World Trade Center, Manhattan (NYC)
 
Zona Cero, aquí estaba una de las Torres Gemelas, sobrecogedor

Times Square, Manhattan (NYC)

Times Squares, Manhattan (NYC)
 
Times Square

Manhattan street, near Vanderbilt Building (NYC)
 
Rascacielos saliendo de Grand Central Station


 
Saint Thomas Church

Plaza Hotel, Manhattan (NYC)
 
Hotel Plaza

Grand Central Station, Manhattan (NYC)
 
Grand Central Station

Freedom Tower, Manhattan (NYC)
 
Freedom Tower en el WTC

Freedom Tower, Manhattan (NYC)
 
Desde abajo, la Freedom Tower es como una moderna pirámide

Fashion district, Manhattan (NYC)
 
Está claro que esto sólo puede estar en el Fashion District

Apple Store, 5th Avenue, Manhattan (NYC)
 
La tienda de Apple en la 5ª Avenida, a un lado el Hotel Plaza, al otro FAO Schwarz y un pelín más allá Central Park

Manhattan view form Empire State Building (Downtown)

Manhattan view form Empire State Building (Uptown)
 
Las vistas de Manhattan desde el mirador del Empire State

Lego corner, FAO Schwarz, 5th Avenue, Manhattan (NYC)

En FAO Schwarz con Boba Fett hecho de Lego

Atlas Statue, Manhattan (NYC)
 
Estatua de Atlas


Y hasta aquí, el primero de unos cuantos post sobre mi viaje a Nueva York :)

jueves, 27 de noviembre de 2014

Este post...

... Es sólo porque tengo ganas de usar todas las App que le he puesto a mi nuevo iPad mini. ¡Qué me gusta un tecno-juguete!

En breve: fotos, historias, anécdotas... 

Si todavía no me sigues en instagram, te has perdido un gran aperitivo de este viaje a Nueva York. Pero no te preocupes, aún estás a tiempo ;) @supersonicgirl, así me encontrarás y #supersonicgirlenNY es el hashtag que he creado en honor a la experiencia de visitar una de las más grandes y alucinantes ciudades del mundo. 

See you nenisssss!

lunes, 17 de noviembre de 2014

Si estás leyendo esto...

... quiero que sepas que o estoy volando hacia o ya estaré en Nueva York.

Probablemente no habré dormido nada de nada, porque a medida que se ha ido acercando el momento me he ido poniendo HISTÉRICA.

Normalmente no tengo problemas para hacer una maleta, pero la verdad es que esto de viajar a la Gran Manzana me ha intimidado más de lo que pensaba.

Como dijo el hermano de BB, mi compañera de viaje, habrá que pegarle un buen mordisco a esa manzana.

Tengo buena dentadura ;)

Lo que no sé es si voy a poder aguantar el puto frío que que llega en forma de ola polar-ártica-whatever. Porque claro, se pegan un otoño de temperaturas reguleras, llega mi momento de ir a dejar mi impronta... y les llega la puñetera ola de los coj...

Odio hacer maletas cuando hace frío.

Odio viajar cuando hace frío.

Odio ir a sitios donde hace frío.

Estoy acojonada nenis. MUY acojonada.

He pasado frío en Berlín, Londres, Bruselas... LEÓN. Pero no sé si estoy preparada para una ciudad tan p'al norte. No, es que además el rollito navideño ya está por todas partes ¬¬

Frío + ambiente navideño = lo puto peor.

¿En qué momento se me ocurriría a mí...?

Bueno, el caso es que he intentado prepararme lo que mejor posible:





Y claro, el pasaporte, vuelos, itinerarios...

Si nada me lo impide, mi instragram va a estar on fire.

Mientras tanto, quiero que sepáis que el hecho de haber dormido poco y tener ojeras no me preocupa lo más mínimo. Tengo un truco infalible para disimularlas:



Eso sí, yo llevo las cejas mucho mejor que esta chavala. Nunca viajes sin las pinzas de cejas.

Ni el cepillo del pelo.

Ni unas mínimas pinturas de guerra.

Eso que les ha pegado a las famosas de ir de trendsetters por la vida porque salen a la calle con la cara lavada... ¡jamássssss!. El día que lo hagas, te encontrarás a esa persona que menos querías encontrarte y te aseguro que será peor que enviar un mensaje en whatsapp sin darte cuenta de que el autocorrector ha hecho de las suyas.

Pues eso: ON FIRE.






miércoles, 12 de noviembre de 2014

SuperSonicGirl en Tenerife: capítulo final de flipar

Previously en SuperSonicGirl en Tenerife: 1, 2 y 3.

Doña Caye y yo pasamos unos días geniales yendo, viniendo, pedaleando, nadando, visitando, comiendo, bebiendo... y yo, especialmente, surfeando.

Tan especialmente que no puedo esperar para repetirlo. En cuanto pueda, empezaré a pensar cómo apañármelas para irme otra vez a sentir ese alucine.

Si puede ser sin neopreno, más mejor que bueno, la verdad.

Bueno, pues una vez llegamos "a casa", después de un día increíble de surf, de disfrutar del Teide, de el Médano y nuestro encuentro con Frances, preparamos nuestras maletas. Yo empecé a tener molestias en las muñecas, del día anterior con las bicis. Sobre todo en la mano derecha.

Planeamos nuestros movimientos, calculamos los tiempos, pusimos alarmas... y caímos rendidísimas.

Os recuerdo que estábamos en el sur de la isla y no se sabe cómo, no hay vuelos de regreso que salgan desde el mismo aeropuerto. Pero ni coincidiendo de milagro nenis. Así que nada, primerísimo vuelo de la mañana desde el aeropuerto del norte.

Se traduciría más o menos en una hora en coche por la autopista, tira, tira.

El culocarpeta (un Panda moñas que no tiraba ni con carburante de cohetes, os lo recuerdo) me lo quedé yo, ya que doña Caye salía del sur y ella podía coger un taxi sin que tuviera que pagar con una córnea.


Total, que sí, que caímos rendidas. Yo tenía que salir la prime, tenía que levantarme a las 4 para ducharme (después de llegar a las mil, recogí todo para tener tiempo de ducharme y despejarme antes de irme), cerrar la maleta y salir con el culocarpeta a las 5 para estar en aeropuerto a las 6, ya que mi vuelo salía a las 7 de la mañana.

Ese ERA el plan.

Si no hubiera sido porque el dolor de la muñeca me despertó y me dio por mirar la hora, no me doy cuenta de que puse la alarma a la hora correcta DEL DÍA SIGUIENTE.

Hice lo que mi nombre indica: ser supersónica.

Ni ducha ni leches, apenas me pude lavar la cara. Me despedí de doña Caye, la pobre me decía que no me preocupara y que la mantuviera informada. No la iba a ver en un mes, porque ella se iba para otro lado y después se me iba al otro hemisferio por trabajo. Salí pitando de allí a las cinco menos diez.

Tiré la maleta dentro del coche y le dije a la señora del Google Maps que por la virgen del pollo me diera el camino más rápido para llegar. Era todo autopista, sí, vale, pero lo jodido fue la parte que no lo era.

Puedo contar con los dedos de una mano, y me sobran, las veces que he conducido con ese nivelazo de concentración, tensión y agarre del volante. Ni música me puse, que es algo imprescindible para mí en prácticamente cualquier situación de mi vida.

Le pisé tanto al acelerador, que pensaba que se me iba a salir el pie por debajo del coche como Pedro Picapiedra conduciendo el troncomóvil.

Menos mal que no había apenas tráfico a esas horas, porque entonces habría sido algo así como en la peli Día de furia.
Durante los días que estuvimos por allí, vimos que había una parte de la autopista que intentaba rodear la isla por el otro lado. Digo intentaba porque está inacabada y nos dijeron que allí habían rodado la última entrega de Fast & Furious, Furious 7, aprovechando que no había coches circulando.

Muy del palo el aeropuerto de Castellón.

¡Me río yo de esos rápidos y furiosos! ¡JA! En esos momentos más rápida, tengo muy claro que no lo era, pero furiosa lo estaba un rato largo. Laaaaaaargo.

Ya estaba haciendo cálculo de lo que me iba a costar tener que pillarme vuelos nuevos. Nos os digo más. Increíblemente fui adelantando a los pocos coches que me iba encontrando. Seguramente ellos irían con tiempo sobrado, no como yo ¬¬

Y salgo de la autopista: ¿sabéis la de vueltas que hay que dar para llegar a la terminal?

Bueno, bueno, bueno... entré en un parking. Resulta que no lo era, porque estaba tan nerviosa que me pasé el parking de los rent a car. Sal de parking, habla con los que te contestan en el botón de información del parking, date otra vuelta, mira bien el cartel otra vez, luego el reloj, la señora de Google Maps diciéndote chorradas porque realmente no tiene ni pajolera idea de los parkings... otra vuelta más... ¡los nervios nenis!... entrar en el parking correcto, buscar el cartelito de la agencia... dejarlo en el lado de otra (lo siento, se me fue la pinza)... ir pitando a la terminal de salidas... una chica que me pregunta que si quiero plastificar la maleta, lo único que quiero plastificar ahora es el tiempo... buscar donde tenía que dejar la llave... me lo indican dos personas, yo que no lo veo, un policía me lo vuelve a indicar, tiro la llave dentro del mostrador, tal cual y ahí te quedas, ¡¿por qué no tienen un buzón-caja-algo en el parking donde tienen la oficina de entregas, nomejodasssss?!.

Vete a los monitores a ver desde qué puñetas puerta sale el vuelo, corre. Corre mucho. Tener ganas de meterte en una bandeja y que te pasen por el escáner de maletas para ir más rápido, la gente con una pachoooooorraaaaa... ¿la puerta?... ¿Dónde mierrrrrda está la puta puertaaaaaaa?

Los sudores de mi vida y pensando en que hacía unas horas yo estaba sobre una tabla de surf flipándolo a lo grande.

Y llegué a la cola.

Mi asiento era de los primeros en embarcar.

Me senté, casi me despeloto del calor que tenía, envié un mensaje a doña Caye y le pedí disculpas por no haber podido llenar el depósito del coche, hice una pelotilla con mi chaqueta y en cuanto el avión despegó: dormí durante casi todo el vuelo.

El resto fue ya más de tranquis: llegué a Barcelona, estaba lloviendo, volví a recordar la playa, el mojo, el Teide y el surf, me deprimí, me compré una chocolatina y un café, esperé una hora de retraso, cogí el avión, 40 minutos después estaba en Palma y 20 minutos después estaba en casa.

Usé la tarde para poner la lavadora, dormir una siestaca y en darme cuenta que yo debería haber pasado de mucha gente y comentarios varios y haber seguido mi intuición, porque resulta que al final va a resultar que tengo: me gusta la playa, las islas, el verano, si quiero hacer surf lo hago, si quiero mandar a la mierda el invierno, lo hago. Chim-pún.

Y al día siguiente, volví al trabajo, busqué destinos surferos, miré todas las fotos que había hecho, disfruté de MaraMansion... Esas cosas.

Antes de despedir esta serie de post sobre el viaje a Tenerife, quiero desveralos esa gran idea que tuvimos doña Caye y servidora durante uno de nuestros desparrames mientras subíamos y bajábamos carreteras.

¿Os acordaís de los culebrones de los 80? De los molones, los norteamericanos. Que todo eran lujos, maldades, divorcios, romances, hombreras, cardados, joyones, lentejuelas y la fabulosa de Joan Collins. Por supuesto.

Dinastía, Los Colby, Falcon Crest... aaaaahhh.. ya no se hacen cabeceras como esas. Que eran bandas sonoras casi tan largas como el episodio y estaban interpertadas por auténticas orquestazas. Superestronguer.

¿Y esas entradillas de presentación de los personajes?. Sobre todo de ellas, que siempre estaban de espaldas y luego se giraban en plan espectacular.

Lo que nos pudimos reír...

Se abrió la caja de la Pandora esa. Please, enjoy.



¡Pero qué arte tengo!. Ahí tenéis algunos de los sitios chulos que visitamos en Tenerife con todo nuestro parkinson a la hora de grabar y todo mi glamú. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?. Yeah.




martes, 4 de noviembre de 2014

Haciéndome muchas preguntas

Aún queda por contaros el último episodio de SuperSonicGirl en Tenerife (1, 2 y 3, por si todavía no te los has leído jeje). No se me olvida, de verdad, porque los de Fast & Furious son unas abuelitas al volante comparados conmigo. Y yo conducía un culocarpeta, nenis. Un disparate.

Pero yo vengo a contaros que ya he hecho el paripé del ESTA.


He superado un montón de preguntas súper complicadas como, por ejemplo, si tengo algún desorden mental.

Bueno, desorden, desorden... yo lo llamo más bien peculiaridad. Que esté un poco loca no implica que no pueda entrar en un país donde no sólo un Bush, si no dos, han llegado a presidente.

Es parte de mi encanto.

Aunque yo tenía idea, en un principio, de ir a San Francisco y que Nueva York me hacía más ganitas que "OMG! ¡Voy a ir a Nueva York!", tengo que reconocer que a medida que se acerca la fecha del viaje, me estoy poniendo así como nerviosa.

Quien más, quien menos, conoce Nueva York. A ver, ¿cuántas películas o series has visto donde salga la ciudad?. Pues eso, que quien más, quien menos, sabe de la estatua de la libertad, Times Square, el Flatiron o el Dakota, Central Park, Rockefeller Center, la tienda de juguetes de BIG (Fao Schwarz) o la pastelería Magnolia. Pero...

¿Cómo será estar allí?. ¿Ver todo eso "en persona"?. O-se-a... ¿me moriré cuando pasee por la mítica Madison Avenue, de donde salieron las más grandes campañas de publicidad?. ¿Me quedaré patidifusa cuando localice la estación de bomberos de Cazafantasmas?. ¿Durante cuánto tiempo me durará el dolor de cervicales al haberme pasado tanto tiempo mirando rascacielos de arquitectura flipante?.

Estoy un poco preocupada por el tema pasta. Quicir... ¿empeño alguna córnea o algo?.

¿Me mirarán mal en las aduanas?

¿Y si me preguntan si soy terrorista en plan rutinario y yo digo que sí por los nervios?

8-O

¿Habrá mesa libre para reservar en Serendipity?

¿Con cuántos kilos de más volveré?.

Yo misma, no mi maleta.

Bueno, mi maleta también, que no quisiera que me cobraran por sobrepeso en aeropuerto. Me da algo.

¿Los libros son igual de caros que aquí? Porque me gustaría ir a Barnes & Noble o alguna otra librería que alguien me quiera recomendar ;) ;)

¿Sabré contenerme o me volveré absolutamente loca y me gastaré mis próximas tres nóminas? (Ay por favor, esto me tiene mortificada, como os habréis dado cuenta, que soy una señora emancipada y responsable de su economía).

¿Me moriré de frío? (Escribo este post a las 20:47 y en Palma estamos a 21º C, para mí esto ya es casi gélido).

¿Cuántos bagels de salmón con aguacate es capaz de comer un ser humano de metro y medio de altura?

Como fan de las tiendas de los museos, ¿con cuántas bolsas saldré de ellas?

¿Seré capaz de contenerme las ganas de ahostiar a quien se ponga a cantar Imagine en el Strawberry Fields?

Y lo más importante: 

¡¿Alguien me descubrirá de una puñetera vez?! 



Porque ya lo dice la canción: If you can make it there, you can make it anywhere.




Sinatra: el puto amo.



No sé, nenis. Yo es que hasta que no esté allí no me lo voy a creer.