Porque... ¿QUÉ COÑO ESTÁ PASANDO?
Y cualquiera diría que estoy haciendo un drama de todo esto, pero es que yo soy así, una drama queen que necesita la exageración esperpéntica a modo de superación.
Quien haya seguido un poco este blog ya sabe que di mucho la brasa antes de decidrme a dejar la maldita carrera para hacer Diseño Gráfico (¡olé!). Y que el no poder independizarme me ha amargado muchas horas. Sí, sí, muchas. Demasiadas. Con estas edades. Pero una vez te haces a la idea de que eso nunca va a pasar... mejor centrarse en otra cosa.
Y menos mal que me decidí a empezar Diseño Gráfico porque estos dos últimos años me he centrado tanto que, no sólo he aprobado todo, todo y todo que no me ha quedado nada pendiente sino que:
- Efectivamente, el no poder independizarme me ha producido una sensación de "pfffff ¿pa qué tanto esfuerzo si va a ser que no?".
- Mi vida social se ha reducido drásticamente, ya que uso gran parte de mi tiempo a intentar estar al día en mis clases y no quedarme atrás donde me cuesta más (hola web, hola 3D).
- Mis habilidades cocinerísticas han mejorado bastante.
- Mis períodos de insomnio se han reducido considerablemente.
No es mucho, pero algo es algo.
Pero cuando una se da cuenta de que ya lleva más de un año sin tener un trabajo "de verdad", una experiencia laboral frustrada en cierta tienda sueca, que sólo la han llamado para vender libros por teléfono, unas prácticas en una zapatera mallorquina y ahora otras prácticas de cuatro meses sin cobrar ni un duro... ni siquiera para pagar un parking.... que impepinablemente son todas las mañanas de lunes a viernes... además, el último año donde han aparecido varios programas nuevos y se empiezan a sentir que el proyecto final de carrera está como más cercano...
¿Esto es todo? ¿Para esto tanto esfuerzo? ¿Tantas horas sin dormir? ¿Tantos nervios? ¿Tanto comprar libros (que encima son mega caros con el rollito de que son de diseño)?
Y como he dicho, aún queda tooooooooodo este último año y que como siempre yo voy a por todas, a muerte, que siempre tendré tiempo de ir descartando. Pero por principios, como una perraca alfa.
Esta primera semana en mis nuevas prácticas ha sido un poco estresante. De repente me puse a pensar si habría hecho bien en aceptarlas, porque lo importante ya no es que te paguen o no, en estos tiempos yo creo que si te dan una oportunidad en aprender en un sitio real, es como una especie de gran suerte.
Así que pensé en dejarlas, a dos días de haber empezado. Hablé con varias personas, les conté lo que pasaba, las dudas que tenía... "Que sí, que lo dejo"... Amablemente, en el lugar de prácticas, me dieron a entender que si lo dejaba no volvería a entrar allí... "Mierda, no sé qué hacer, tampoco es el sueño de mi vida, pero mejor esto que nada por el momento"... Se trata de aprender, sobre todo eso... "Pues tiene razón, se trata de aprender"... Total, no te pagan y cuando veas que no puedes... "Cierto, cierto, me he agobiado demasiado pronto"...
Entotá: que aquí estoy, dispuesta a hacer prácticas cinco horas cada mañana e ir a clase otras cuatro/cinco cada tarde. ¿Por qué?
- Porque me niego a ser una ni-ni de esas.
- Porque el tiempo que esté, aprenderé de esta profesión en un entorno real.
- Porque no quiero acabar siendo como la Rebecah la mah chulah de Mohtoleh.
- Porque aún tengo que terminar mi último año y presentar el dichoso proyecto.
- Porque de verdad me gustaría poderme dedicar al diseño.
Y básica y fundamentalmente: porque no puedo permitirme hundirme justamente ahora, con lo que me ha costado llegar hasta aquí. Si hay que hacer prácticas, se hacen. Que no se diga que, por lo menos, no lo he intentado.
Eso es todo por el momento. Esta becaria, más precaria que nunca, sigue adelante. Porque de aquí a comparar mi súper tarjeta de visita con la de los demás... ¡a un pelo estoy de acabar más psicótica que nunca!
