Ayer pasé una tarde realmente agradable y divertida con JdM. Tenía que llevarle unos accesorios para su nuevo móvil. Al final acabamos hablando de un montón de cosas: de cómo conocí a un buen amigo, de lo cabezota que es su hermana, de buscar nuevas ocupaciones, de trabajo, de compañeros de trabajo... para acabar, él, haciendo un recorrido musical por de su "juventud".
Sí, lo pongo entre comillas porque me reitero a mí mismamente: ni de coña aparenta su edad real.
Desde Charly García, Soda Estéreo, Miguel Mateos, un señor que me parecía el Bob Dylan argentino (cuyo nombre soy incapaz de recordar ahora mismo) o Los abuelos de la nada. Grupos, por lo visto, súper míticos en Argentina... pero que para mí pasaron totalmente desapercibidos. Claro, es que aquí no llegaron... verdad?
A mis ojos toda esta gente se me antojan como algo muy del rollo movida madrileña. Ni qué decir tiene que la estética ochentera es la que más odio en el universo.
Y es que yo, incluso desde niña, como que lo de la música en español no me caló desde casi nunca. Efectivamente, podéis llamarme renegada o apátrida o desarraigada o lo que sus plazca. Soy asín.
Siempre fui fan de los guitarreos más elaborados, brutales y únicos del rock (clásico como moderno), blues, grunge o methal, pasando por el disco más petardo (sobre todo de los 70) para llegar a estilos más actuales (por todos conocido mi variado y amplio gusto musical). Pero fan, lo que se dice fan de alguien o algo en español... muy poco.
Lo que me ha gustado, más que nada, ha sido observar la cara de JdM. Sonreía y se reía, no paraba de buscar más y más vídeos, una vez encontrada una canción, las otras iban fluyendo, me mostró cd's originales... y esos típicos gestos tocando baterías o pianos imaginarios. Priceless! Le oía cantar y decir cada pocos minutos: "¿cómo es posible que haya pasado tanto tiempo y me siga acordando de las letras?" (yo aún me sigo acordando de la canción en japonés de "Candy, Candy" eso SÍ que da miedo!!)
Estoy segura de que por su cabeza pasaban un montón de recuerdos y de escenas vividas con gente querida, situaciones, conversaciones, sensaciones... es increíble lo que te trae a la memoria unas cuantas palabras acompañadas por unas notas musicales. O sólo las notas.
Querido JdM me ha encantado que compartieras conmigo parte de tu cultura musical, el trasfondo político de esos momentos en el país y un rato tan fantástico. Son estas pequeñas cosas las que más disfruto en la vida. Momentos improvisados en buena compañía. Pero una cosa te voy a decir: no importan los estudios que alcances en la vida, la cultura "basura" es la que realmente NO ocupa lugar y nunca se olvida ;-)
Aquí y ahora, siento la necesidad de compartir esta pequeña maravilla de una gran década para la música de uno de los más grandes del rock:
Jim Hendrix - Fire (Woodstock live)