lunes, 28 de mayo de 2018

No-one puts baby in the corner

Siempre he querido ser artista.

No sé cuántas veces habré dicho yo que menuda artista se ha perdido este país.

Este mundo.

La galaxia al completo.

Estrella del rock y de musicales Broadway. Todo.

Me gusta un baile y un cante, una purpurina, un maquillaje a prueba de focos, un pestañazo, lentejuelas, un micro, un drama, una histeria detrás del telón... ¡MÁS ES MÁS!

Allá por noviembre-diciembre del año pasado (mah o menoh), cuando era una asalariada pudiente, pensando que ya tenía solucionado el regalito de reyes de SSMom, me llega una newsletter diciendo que el musical de Dirty Dancing venía a Palma.

Era una señal.

SSMom es FAN del pobrecito Patrick Swayze, que paz descanse allá donde esté. Pero fan de que se ve todas sus películas, no importa el millón de veces que las pongan en la tele.

El regalo perfecto.

Y ya de paso, la acompaño, que me hace falta mi dosis de musical.

Imaginaos lo que ha sido para mí guardar absoluto silencio, porque el cumple de la mía mamma es a finales de mayo. Osea, en nada. Hasta 1 semana antes no le dije que no planeara nada para ese día.

No solté ni prenda, a pesar de la batería de preguntas que ella me hizo. Porque es una ansias y no soporta no saber. El concepto sorpresa mi madre no lo tiene muy claro. Pero ni para ella ni para los demás, porque te las fastidia sin más. No lo puede evitar, no se puede callar.

Pero a mí se me da estupendamente. Boom, in your face, mamá.

Se lo dije el día de antes para que empezara a subirse por las paredes.

Y llegó el día. Y mi madre ya estaba nerviosa.

- Madre, ¿sabes que el Patrick palmó, que él no sale, ni siquiera su holograma, verdad?

- ¡Calla! Estará allí en espíritu... ¡Y no me llames madre que me hace mayor!

Entradazas, nenis, fila 5 ó 6 en el centro. Ahí, viéndolo en su esplendor.

Empieza.

Mis pelacos como escarpias, que parece que soy yo la que tiene que salir a escena.

Os digo una cosita, para resumir: ESPECTAULAR. Estáis tardando en comprar vuestras entradas.

Mi madre ya me había dicho que había obligado a mi hermano a buscarle por interné cosas. Que ya sabía ella que un actor de Velvet (ni idea de esta serie, too much culebronera me parece que es para mi gusto y que no soy muy fan de la peloPantene) hacía de "el Patri". Mi madre lo llama así. Jamás te podrá decir el nombre de los personajes que interpretó, es el Patri. En todas las pelis es el Patri y los demás.

Animalica mi madre.

El muchacho en cuestión es Pablo Ceresuela, que hace Johnny Castle y... ¡ay omá!



Esa escena en la que Baby y Johnny ya han consumado su floreciente amor... bendita la costumbre de las pelis americanas en las que to quisqui se pone los pantalones vaqueros sin ropa interior... en plan comando... y él sabiéndolo... con ese micro-mini-tanga... ese movimiento de stripper... de los buenos...

Señoras... Señores... ni un pelo de tonto tiene el tal Pablo. ¡Ni uno!

¡Por ningún lado!

Y qué bien baila.

Y qué sonrisa tiene el jodío... HO-LA

Y bueno, Laura Enrech, que hace Baby... ídola. Es adorable y lo hace genial. Jennifer Grey estaría orgullosa de ella. Y te ríes con ella con esos gestos que todos recordarmos de la peli: cuando Johnny la pilla por banda para bailar, la escena de las cosquillas... Divina.



Ahora, ese personaje que en la película te dan ganas de abofetear, Lisa, la hermana, en el musical, POR FAVOR, que salga más porque te mueres de risa con Lilian Cavale. Sorpresón total. El momento en que se entera que Baby ha entregado su flor o cuando está ensayando para la representación del hotel... méome.



Todo, todo y todo, los números, los diálogos, la versatilidad del escenario, todo el elenco... La fidelidad a la historia y algunas cositas que no salen en la peli, pero que pegan perfectamente con la historia, la manera de resolver las escenas en las que están en el agua: BRAVO.

Y sí, lo que todos os estáis preguntando: SÍ, HUBO SALTO.





Todo fue perfecto, todo el mundo lo pasó genial y al final, cuando todo el mundo se puso de pie para aplaudir y ver esas caras de felicidad de los actores... Porque soy una tía dura, pero casi lloro de la emoción.

Mi madre lloró, claro, porque ella es la moñas de la familia. Yo soy más de que me dé subidón y, ya en casa, me cueste la vida dormirme porque me dan ganas de enrolarme en alguna compañía teatral y esas mierdas que se me ocurren mientras doy vueltas en la cama.

Y nada, que me encantó hacerle este regalo a la mía mamma (una santa, recordadlo), porque hace tiempo que decidí que los regalos tenían que ser o tiempo especial para ella o recuerdos juntas. En navidad tocó unas cuantas sesiones de peluqueo y para el cumple, pues eso, el Patri.

¡Qué guapazo era el jodío!







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