lunes, 12 de marzo de 2018

Pues no

Este año tampoco ha habido alfombra de los Oscar rajada. Sintiéndolo mucho, yo necesitaba esa noche y poder pegar ojo para poder levantarme pronto al día siguiente.

Ese mismo día, hace ya una semana, operaron a mi Frida, al amor peludo de mi vida, de un lipoma. Un cacho-lipoma de casi 20 cm, que para más inri, no estaba encapsulado, sino con ramificaciones. Con lo cual, aquello se complicó un poco más.

Pero es que hace casi un año le sacaron otro del mismo sitio.

No es maligno, era sólo un pegotón de grasa, pero que haya ramificado no mola nada. Nada.

Han tenido que quitarle un cachito de músculo y, no sé, a mí se me pusieron los pelacos de punta. Porque nuestro veterinario nos dijo que debíamos tener extremado cuidado para que ella no hiciera la cabra, porque había riesgo de edema pulmonar si no estaba curada.

No me habría salido ni una gota de sangre ni aunque me hubieran abierto en canal.

Y Frida por ahí, mirando la puerta de salida intentado usar sus poderes mentales para abrirla, medio atontada por la anestesia todavía, nerviosa por salir de allí y, al mismo tiempo, buscando nuestras manos para acariciarla.



Yo no sé lo que es tener un hijo, pero esto debe de ser lo más parecido, porque la llorera que me dio en cuanto estuvimos en casa, ella se acercó a mí para que la abrazara y se me quedara completamente dormida en los brazos... Sinceramente, quiero más a mi Frida que a muchas personas que he conodico en mi vida, así que le van dando morcillas a los Oscar y lo que haga falta.

Estoy segura de que lo entendéis, así que intentaré compensaros de alguna otra manera. Pero con mi familia no se juega y mi Frida es mi familia desde el microsegundo 0.

En unas horas la llevamos al veterinario para que revise cómo va todo. Nos está costando la vida tenerla quieta, que no salte o haga alguna de sus burradas para que la herida o los drenajes o el músculo se desgarre. Entro en pánico cada vez que hace algo que no sea estar tumbada o dar más de 5 pasos sin correr.

Lo bueno es que come como lo que es, una brutaca, y sólo quiere jugar y buscar sus juguetes. Se porta muy bien, no ha sido nunca de ladrar y tampoco lo hace ahora. Pero está incómoda, obviamente, con sus vendajes, sus gasas, el maldito cono... Da un poco de guerra cuando hay que curarla, normal si viérais lo que es, pero en cuanto huele comida, ya se le ha olvidado.

También secundé la Huelga Feminista del #8M, hice ilustración especial...



... fui a la manifestación y aquello fue increíble. Maravilloso. Todas las mujeres unidas por una misma causa, por fin todas apoyándonos y diciendo todas las verdades. Y ese morado precioso. Si ya sabía yo que este color iba a ser mi favorito por algo.

Fue una pasada formar parte de la historia.

No pude estar todo el tiempo que me hubiera gustado estar, porque fui a ayudar a hacerle la cura a Frida, a estar con ella, dejar que me lamiera toda la cara y las manos, darle besos, decirle que la quiero muchísimo y que no se crea que todo esto es por putearla, que lo que queremos es volver a verla como hace una semana.




Feliz, adorable y salvaje, como es ella.




1 comentario:

Athelas dijo...

¡Ánimo! Un perro es la vida. <3