domingo, 7 de enero de 2018

Roller coaster

Me gustaría ser un poco más lineal.

Me gustaría no estar un poco arriba y luego muy abajo.

Porque para mí nunca estoy en lo más alto. Como que me quedo a medias.

Pero cuando bajo... soy la puta campeona del enterramiento.

Y creo que por ahí, por mi inseguridad, incluso los más gilipollas que se creen algo y/o alguien, pueden llegar a hacer daño, manipularme o cosas así.

Tengo el maldito síndorme del impostor. Por más que me digan que he hecho o dicho tal cosa bien, tengo esa voz interior que me salta diciéndome "¡Con lo torpe que eres!"


Me gustaría ser más menos así. Me gustaría que cuando me siento triste, no me sintiera con ganas de no salir de la cama y dormirme y no despertar más. Me gustaría tomarme las cosas un poco más "bueno, pues nada, a seguir".

A veces me pasa, eh, no es que me den esos arranques tristones todo el rato. Menos mal. O no lo sé, porque seguramente no se me vería el pelo y a lo mejor a más de uno/-a le parecería genial. Queridos "más de uno/-a", sabiendo o no quiénes sois: que sepáis que el sentimiento es mutuo.

Ni por asomo quiero ser una de esas personas que compran agendas, tazas y mierdas varias de esa famosa marca buenrrollera que aumenta mis niveles de glucosa en sangre. Odio el japiflogüerismo y me hierrrrrrve la sangre cuando alguien dice eso de "hay que ser positivo".

Mira que te diga, puta nubecita del país de los unicornios: NO ME SALE DEL COÑO.

No lo soporto.

No está en mi naturaleza creer que sólo por ser positiva en la vida todo va a ir a mejor. PORQUE NO ES VERDAD. Lo que sí es verdad, es que al menos se llevan las cosas de otra manera. Porque mejor no estar auto-flagelándose que ver las cosas desde un punto de vista diferente.

En mi caso, me he pasado mucho tiempo fijándome en lo que no tenía/pensaba/veía/conocía. ¿Por qué? Pues porque soy una inconformista de mierrrrrrda. Es un hecho. En alguna ocasión me quedo con algo, porque me parece ideal. Que una cosa sea "superior", no significa que sea lo que necesito.

Por ejemplo: durante 12 años tuve a mi Minerva querida. Ahora tengo a Conchita. Es más pequeña y le falta alguna chorrada que Minerva tenía, pero para mí, ahora, Conchita es ideal. No necesito más. Ni menos.

Es un ejemplo de algo material, lo sé. Acabo de decir que me gustaría ser más menos yo. Ya, bueno, ¿y si me doy cuenta de una maldita vez de la suerte que tengo de ser como soy? ¿O de estar donde estoy? ¿De tener la familia que tengo (con perra asalvajada incluida)? ¿Eh? ¿Por qué no?

Soy cabezona, inconformista, obsesiva, odio madrugar, el invierno, la ultra-felicidad, mi inseguridad, que soy bajita...
  • Si no hubiera sido cabezota, inconformista y obsesiva, a lo mejor ahora no sería diseñadora y a saber qué estaría haciendo, porque desde luego psicología no la habría acabado de ninguna de las maneras. Menudo bodrio aburrido y que suscitaba tanto interés para mí como el crecimiento de la puta tundra en Siberia.
  • Lo de que odie madrugar y el invierno, sigue y seguirá estando ahí, pero me he descubierto a mí misma pensando que ojalá pudiera pararme en algún lado, camino del trabajo, para poder fotografiar algunos amaneceres invernales que he podido disfrutar. Y creo que mucho más por el simple hecho de pasarme toooooodo el santo camino refunfuñando.
  • El tema ultra-felicidad: no soporto a la mayoría de gente de ese palo. No puedo. Es superior a mí. Básicamente odio a la gente feliz. Punto. Pero resulta que por mi camino se han cruzado algunas personas que son asi. Y no las odio. Es más, las quiero. Y me parecen divertidas. Y hacen que yo parezca más divertida porque somos como la noche y el día pero nos llevamos muy bien. Me encanta. 
  • Inseguridad: si no me atreviera a desafiarla de vez en cuando, en plan, salto al vacío, ni habría blog, ni me habría subido a una tabla de surf o saltado desde una grúa con los tobillos atados a una cuerda elástica... me habría dejado llevar (aún más) por la corriente y mi vida sería un jodido valle de lágrimas.
  • Soy bajita: esto es así. No se puede cambiar. Lo he tenido que asumir. No hay más que hablar. Poder comprar Vans o Adidas en talla de crío, que son más baratas, pues oye... bien y tal.
Lo que me está pasando, desde hace poco más de año y medio, es que no estoy encontrando mi lugar.  Estoy encandenando sitios donde no quiero estar. Me he topado con seres vivos con los que no quiero volver a tratar en mi vida y que me causan/han causado demasiadas perturbaciones en la Fuerza.



Será la crisis de los 40, joder. No tengo ni idea. Es la primera vez que tengo 40.

Pero estoy perdida, no sé cómo seguir, ni haciad dónde ir. Soy como un pulpo en una cacharrería, como un mono con una pistola, como Lola Flores cuando perdió un "pendiente de los buenos" en el programa de Íñigo.




No tengo propósitos de año nuevo ni nada. Porque a ver, ¿qué coño me voy a proponer si es que no sé qué va a ser de mi vida?.

Por momentos me parece que, venga, vale, vamos a ver qué puedo hacer para solucionarlo. Pero por otros es más bien un hasta nunqui.

Y pienso en porqué es así. ¿Por qué tengo que ser así? Esto es complicado, me aburre.

Supongo que el truco estará en que mi vida no sean picos, si no más bien ondas. De las sinuosas, más apetecibles que puñeteros ángulos.

¿Qué es lo que quiero/no quiero?
  • Quiero no tener que madrugar y tener que estar con las pilas puestas en cuanto ponga el pie en el trabajo. Porque eso no va a pasar JAMÁS. 
  • No tener que tener que ir con los pies de plomo por tener que tratar con personas pasivo-agresivas, controladoras, ególatras y/o con una puta inseguridad enfermiza de las que convierten a esa persona en inaguantable, odiable, ahostiable y muy ignorable. Os odio y me provocáis violencia por la que el hecho de que recibáis un paliza me parece hasta justificable.
  • No quiero halcones vigilando mi pantalla, lo que digo o lo que hago.
  • Quiero ser yo quien gestione mi tiempo, mis tareas y tome decisiones. 
  • Quiero MI propia organización y rutinas.
¿PERO CÓMO MIERDA SE CONSIGUE ESO?


Si alguien lo sabe, que me lo diga. Y no es para una amiga, es PARA MÍ.


Creo que no estoy pidiendo tanto. Tengo una vida, creo que bastante sencilla: pago mis facturas, si puedo viajo, me gusta la música y, si hay ocasión, voy a conciertos... No me compro casi ropa, prefiero los discos, material para mis dibujos, salir alguna vez a zampar algo con personas que me caen bien... cocinar, hacer fotos, estar con mi Frida...



¿Por qué me cuesta tanto saber qué hacer con mi vida y cómo puñetas intentar conseguirlo?

He empezado el año tan frustrada y perdida como acabé el anterior. No estoy cómoda y no sé cómo arreglarlo.






1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo no tengo propósitos de año nuevo...nunca los he hecho, ¿qué más da?, si en marzo tienes propósitos que sean factibles pues los haces entonces...
Y tu situación laboral...parece es que lo tuyo es ser autónoma. Pero hace faltapasta y mucha suerte.