viernes, 10 de noviembre de 2017

Hace puto frío

Esta semana, oficialmente, ha empezado el frío en Mallorca.

Y me cago en todo lo que se menea.

Mi oso interior está deseandito ponerse a hibernar. Ojalá pudiera, la verdad.

Se me cae el alma a los pies cada vez que suena la puta alarma. Es de noche. Tengo la nariz fría y me planteo seriamente si sería tan malo tener que volver a casa de mis amados padres.

Y es entonces cuando, gruñendo muy intensamente, me levanto.

Creo, además, que aunque el frío me aturde bastante y hace que cada año supere mi propio nivel de quejica/odiadoraamuertedelotoñoeinvierno, ya me he debido de habituar a mi ya no-tan-nuevo-trabajo. Ya he pasado la barrera de los 3 meses y.. muy bien la verdad. Pero ya los días no se me pasan tan rápido como antes 😤

Pero eh, es que lleguen las dos de la tarde los viernes y... joder qué subidón... y qué manera de pensar:
  • ¡Gracias universo! ¡Ole, ole y ole! ¡Siestaaaaaaa!
  • Me sé de alguno al que todavía le quedan cinco putas horas y media por delante. Jódete mamón. Ni desde el cariño ni nada: jó-de-te. Maldito loser neurótico e inseguro.

Por lo demás, sigo ahí con mis dudas existenciales, con mi qué hago yo para cambiar tal, conseguir cual, hay que solucinar esto, acostumbrarme a lo otro... Esas cosas que me pasan cada cierto tiempo. Un cansancio.

Creo que necesito terapia.

De karaoke.

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Este mes, por fin me llegó el nuevo disco de Los Bengala y me encaaaaaaanta. Este par me ponen las pilas a base de bien.

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Y, además, noviembre es más especial que nunca porque el amor de mi vida celebra su cumpleaños.

Sep. EL AMOR DE MI VIDA.



Mi MedioPanda, mi Mochi, mi BarrigaPeluda, mi FRIDA cumple 2 años.

¡2 añazos!

La quiero de una manera tan loca que creo que eso es lo que deben de sentir las madres por sus hijos. O algo. No lo sé. Pero cuando Frida se duerme a mi lado, me da lametones por toda la cara o se me tira encima para jugar es lo puto más. LO PUTO MÁSSSSSSSS.

No puedo dejar de mirarla, de revolverle el pelo, de darle besos y de espachurrarla hasta que se me revuelve y me manda a la porra.


Siempre quise tener un perro y certifico que es lo mejor que me ha pasado en la vida. Mi Frida es pura energía, un trasto listíiiiiiiisssssimo y, algo que ella no sabe, pero que yo nunca podré agradecerle lo suficnete: es mi antidepresivo. Mi antidepresivo peludo 😝

Así que este fin de semana, este ser maravilloso y adorable, ha recibido ya uno de sus regalitos: una nueva y reluciente placa de identificación.

Le ha dado absolutamente igual, la verdad. Porque si no es comestible o susceptible de ser tirado para salir corriendo a cogerlo, se la pela bastante.

Lo que no sabe es que yo le tengo preparado un festín perruno que va a aspirar en menos de lo que... sea. Porqe mi perra no come, ni engulle. Aspira. Por comida hace lo que sea.

Y poco más queridos, entro en fase de "dioxxx, qué frío, jamás me sacaréis de debajo de mi manta/edredón". Así que no esperéis grandes festejos por mi parte.

Me voy a dedicar, sobre todo, a dibujar, dibujar, dibujar, dibujar...









Aunque ya sabéis que todo podría cambiar radicalmente en cualquier momento 😉

Porque estoy mu locaaaaaaaaaaaarrrrgggggghhhhhhhh...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Chata

Nada de hibernar que es muy aburrido. Camiseta térmica y leotardos y a la calle.


Marta