lunes, 16 de enero de 2017

El tiempo

No voy a hablar del frío, porque ya sabéis el profundo horror que me produce y lo que pienso del jodido invierno.



Ni qué decir tiene que yo ya estoy esperando el siguiente verano desde noviembre.

Yo me refiero al tiempo, ese que pasa, no a la meteorología. Pues dicen que el tiempo lo cura todo o que pone todo en su sitio.

La verdad es que he terminado aceptando que esos dichos tienen su razón.

A ver, que no es que no me lo creyera antes, a mí lo que me jode es tener que esperar. Porque cuando quiero algo y lo quiero mucho, tiene que ser cuanto antes. No lo puedo evitar.



Durante mi vida he tenido altibajos. Cuando he estado arriba, todo lo arriba que haya podido llegar, ha sido muy, muy guay. De un guay que he disfrutado, pero dado mis experiencias, un poco sospechando si eso no sería demasiado bueno. Cuando he estado abajo, todo lo abajo que yo haya podido llegar, ha sido horrible. De esas maneras en que sólo piensas que no podrás superarlo y que cada vez duele más todo.

Pero no os equivoquéis, he sido y soy feliz. Mi vida no ha sido desgraciada. Todo lo contrario. No importa si no he tenido suerte en el amor o no he conseguido sentir que encaje del todo en ningún lugar, he sido y soy feliz. Y seguiré siendo feliz. No sé si será por la edad, pero tengo la sensación de que seguiré siendo feliz y, aunque sabiendo que no se puede ser feliz todo el rato, soy una tipa con suerte. Mi naturaleza, por lo visto, no me permite estar abajo todo el rato. Aunque sé perfectamente que si algo me preocupa, me puede afectar profundamente.

Tal vez sea porque sé demasiado bien cómo se siente una cuando está abajo. La tristeza, desesperación, debilidad e impotencia que que te invade por dentro y que a veces es tan fuerte que no hay fuerza humana que te haga pensar que las cosas puedan ir a mejor.

Pero, como os he dicho soy feliz. Aunque empiezo a ver un poco cómo el pánico me acecha. El tema empleo no se está solucionando y, aunque estoy activa y siguiendo p'alante, me da miedo no saber mantener la compostura.


No sé, intento no pensar mucho en este tema, porque ya me he visto antes así. Y fue un periodo bastante largo que me hizo conocer muy de cerca la desesperación y el pensar que por mucho que lo intentara, no valía la pena.

Me ha costado mucho llegar a donde estoy. No voy a compararme con nadie, es cosa mía, yo me lo he currado, yo lo he luchado. Mis problemas de autoestima, de ser más o menos prudente o más o menos temeraria, si he tenido o no autoconfianza... ha influido claramente en lo que soy ahora. Ni más ni menos. 

¿Querría haberme ido a estudiar en una universidad fuera de aquí? Seguramente, si me hubiera sentido menos acobardada. ¿Que me hubiera gustado haber hecho algún Erasmus? También, pero no me moví por un círculo donde hiciera especial ilusión y yo, la verdad, estaba tan perdida que ni se me ocurrió planteármelo. ¿Tener más iniciativa y menos miedos? Totalmente, pero supongo que no estaba preparada. Cada uno requiere de sus procesos y sus tiempos. Algunos necesitan más tiempo, otros menos. Lo importante es llegar. Aunque cuando dicen que nunca es tarde... Yo creo que sí, que a veces sí se hace tarde. No se puede ser tan jodidamente positivo, coño. Hay que reconocer que a veces las cosas se nos pasan y cuando las queremos coger, ya no llegamos. Es así y hay que aceptarlo. 



Pero también es cierto, que si bien puedes ponerte las pilas y apretar el paso para poder alcanzar aquello que se haya podido pasar, hay otras veces que ya puedes ser medallista olímpico, que no llegas ni de coña. Pero tampoco pasa nada. Te puedes lamentar y te puedes sentir muy hundida, triste y como que todo se ha acabado. Pero llega un momento en que te tienes que dar cuenta, porque tienes que darte cuenta, que hay más cosas que todavía están ahí y otras que te pueden llegar. En ti está la decisión de dejarlas pasar. O no.

¿Por qué os cuento esto? Este blog tiene ya unos cuantos añitos. Me han pasado muchas cosas. He pasado por diferentes fases, diferentes personas han pasado por mi vida y yo por las suyas, con mayor o menor éxito. He reído un montón y he llorado otro montón. He estado triste, pero cuando he sido feliz, cada vez ha sido mejor, porque me han pasado cosas que jamás pensé que me pasarían.

Cuando yo empecé este blog, lo hice en plan "¿a ver qué pasa?". Nunca pensé que esto se pudiera alargar. Os he contado unas mierdas muy grandes en parrafadas demasiado largas. Aún recuerdo la época en que me pegó por poner cada párrafo de un color diferente. Hacía porquerías con el Paint antes de aprender por mi cuenta un poco de Photoshop. Luego me quise meter con el aspecto del blog y destrocé varias veces el html de la plantilla. Viví el boom de los blogs y recibía muchas visitas, no sé cómo, la verdad. Os he mostrado mi entusiasmo cuando me he ido de concierto, sabéis de sobra que bebo los vientos por U2 en particular y el rock en general, la ilusión con la que preparo las maletas cuando me voy de viaje o tengo la suerte de quedar con amigos, meterme en algún sarao o que, cuando me cabreo, el número de tacos por frase puede multiplicar mi disparo normal.

Os habéis zampado mi andanzas cuando me decidí a dejar un carrera aburridísima en la universidad para estudiar diseño gráfico, cuando me he convertido en diseñadora, la pedorreces que he podido hacer os las he mostrado, mis obsesiones y fijaciones, mis crónicas alfombriles, de cuando he hecho saber al mundo entero lo hasta el coño que estoy de que me pregunten que porqué no quiero ser madre, lo muchísimo que me gusta vivir en MaraMansion y habéis disfrutado de las preciosas pin-ups que han ido protagonizando año tras año la cabecera de este blog. Sois gente paciente.


Y también me he desahogado confesando que he tenido depresión, que estuve con alguien que me maltrató psicológicamente, de lo diferente que soy a mi familia, de lo sola que me siento, lo que me ha costado aceptar la desaparición de amistades, que perdí el control de mis sentimientos hacia una persona con la que sabía que no iba a haber nada más y que, aunque mi abuela falleciera hace ya 16 años, sigo pensando en ella prácticamente cada día.

Lo que no os he contado es que todas esas cosas que me han pasado, buenas y malas, tal vez no no las habría podido contar si una decisión que tomé en su día, me hubiera salido bien.

Para empezar, SSBro ahora sería hijo único y, para terminar, no voy a comentar nada más sobre este tema.

No tengo ni idea de cómo me va a afectar el contarlo aquí. Ni siquiera he entrado en detalles, pero supongo que os lo podéis imaginar. Y que conste que no me avergüenza para nada decirlo. Pero como comprenderéis, no es algo que una pueda contar sin más. Porque por una parte es como si otra persona que se parece a mí, haya sido capaz de llegar a algo así. Pero por otro lado, ni me temblaron las manos, ni tuve dudas y ni tuve el más mínimo miedo. ¿Sabes cuando quieres que algo se acabe y se acabe ya?


El 2016 fue un año duro en cuanto a trabajo. Extremadamente estresante y con muchos momentos de tensión. Pero también fue genial mi familia (incluida mi salvaje Frida, a la que quiero a lo bestia), la mayor parte de la gente a mi alrededor, todo lo que conocí, aprendí y viajé. Sí, me quedé sin trabajo, pero parece que fue la única forma de hacerme parar y descansar. Y una de las cosas más importantes que me han pasado es por dentro. Me he investigado y preguntado. Me he obligado a enfrentarme a mí misma. Me he obligado a ver todo el daño que yo misma me he causado. Y no, no me lo merecía. Porque bastante daño me han hecho o me he dejado hacer, para encima seguir hurgándome en mis propias heridas. He atravesado un momento muy doloroso, después de descubrir que puedo volver a sentir algo por alguien. Que fue estupendo volver a sentir algo así, aunque ese alguien no me correspondiera. He llorado mucho, como sólo se puede llorar cuando te rechazan. Pero he seguido adelante, tomándome ese tiempo que necesitaba para estar sola, para no querer salir de la cama, para apagarlo todo y no querer saber nada de nadie.



He entrado en 2017 conociéndome. Conociéndome más. Y no me caigo mal. Si yo no fuera yo, querría ser mi amiga. Creo que soy muy maja. Que tengo muy mala leche, pero soy maja. Y que tal vez eso haya hecho que ahora mismo pueda mantener el pánico a raya, al menos por el momento. Sigo manteniendo las ganas y el tirar p'alante. Y hasta que dure. Porque necesito que esta sensación me dure. Y si tengo algún tropiezo, sé que me levantaré. Porque necesito encontrar un trabajo. Lo necesito, como mucha gente en este país, pero ahora mismo sólo sé que yo necesito un trabajo y pagar mis facturas, como todo el mundo. Estoy en ello. Sigo teniendo mi portfolio y mi Behance, que poco a poco voy actualizando. Pero aún así, quiero que me conozcan, porque entonces verán que no miento, que soy maja. De verdad. Que el diseño es lo más para mí y me siento alucinamentemente agradecida de poder ganarme la vida haciendo lo que más me gusta.

¿Que si me arrepiento de haber tomado esa decisión? No, aún sabiendo que hubiera causado mucho dolor. Pero como yo no era consciente y mi sufrimiento era tal, que no me importó nada ni nadie. Porque precisamente pensaba que eso era lo que yo significaba para los demás: nada.

Pero sí, soy tremendamente consciente de que si aquel día, mi plan no hubiera salido mal, ahora no estaría donde estoy y vosotros estaríais leyendo las mismas crónicas aburridísimas sobre las alfombras rojas de las temporadas de premios en otros sitios, igual de aburridos.



Afortunadamente, hoy, ahora mismo, en este instante, soy consciente de la suerte que tengo. De que si dejé pasar oportunidades fue porque yo, yo misma, la que escribe, pensé que no me las merecía. Porque era tan mala persona y valía tan poco que no merecía nada y sí todo lo que me estaba pasando. Porque era mala persona, porque no era nada, ni nadie y mi existencia era un maldito error. Por eso.

Pero ahora, como he dicho, en este instante, sé que sí soy alguien, sé que sí merezco las cosas buenas que se me presenten y sí, merezco que me quieran y me traten bien. Yo decido qué hago y qué no. Y si sale bien, estupendo. Y si sale mal, pues salió mal y hay que ser consecuente. Pero yo soy la persona más importante de mi vida y aunque a veces me sienta cansada, triste y hundida, se acabará, porque si algo bueno tiene todo el sufrimiento que me ha llevado darme la vuelta, es que ese cambio es definitivo. Igual que muchas cicatrices que llevo y me recuerdan esos malos momentos, pero que ahora ya no duelen.

Puede que no consiga ser una Rockstar, al menos en esta vida, pero no pasa nada. Ser megaFAN* se me da estupendamente y encima soy diseñadora gráfica.

Estoy bien conmigo misma. Me gusto. Soy chachi.


I know, dahlin' 😘


Awwww, I'm still sooo in love with you, BruBru! 💘





* Aunque esta vez, por primera vez desde que los viera en 1997, no he conseguido entrada para ver a U2. Para mí suponía un gran esfuerzo, pero es algo que tenía que intentar. Gracias a las webs mierdas de siempre que hacen negocio con las entradas de los concierto, mis ganas se han ido a la mierda.

6 comentarios:

Athelas dijo...

Yo que se que decirte que no te haya dicho ya.
Siento que llegaras a ese punto en tu vida.
Me siento agradecida por, no recuerdo cómo, llegué a tu blog hace ya unos cuantos años.
Para mi eres una inspiración, un ejemplo de lucha y perseverancia. Ojalá las cosas te vayan muchos mejor en 2017. Y yo seguiré por aquí. ^_^

fle dijo...

Eres chachi, yes yu ar. Y bonica. Pordentro y porfuera. Y lo de la mala leche ya será menos.
Y que Bru se lo pierde, caramba. Peor pa él. :P

besos, guapa.

#carpediem dijo...

La vida nos pone retos y tanto tú como yo hemos intentado superarlos..,al principio lo hicimos juntas y vivimos grandes momentos... algo nos separó y no se si lo hizo bien.. ahora leyendo lo mal que has estado siento que podría haber estado a tu lado...pero decidimos separar nuestros caminos y dar carpetazo a nuestro vínculo que yo pensé que nada ni nadie destruiría ...yo también he estado triste, hundida y con ganas de desaparecer... no se porque me he animado a escribirte porque igual ni sabes quien soy.. pero quiero que sepas que a pesar de todo me acuerdo mucho de ti... ánimo ������

Mara Jade dijo...

A ver si el 2017 no da la oportunidad de darnos un abrazo in person ande sea 😉

Mara Jade dijo...

Chachi como tú querida Fle. Mancanta que, aunque en la diatancia, nos tengamos para darnos ánimo y tontás carias d'esas que nos gusta. Besaco 😘

Mara Jade dijo...

No, no tengo ni idea de quién eres pero si di carpetazo a ese vínculo seguramente fue porque me si por vencida. Y suelo tener bastante aguante.

Lo de soltar y dejar ir es algo que me costó mucho aceptar. Incluso cuando a la otra persona le importé menos que nada. Y supongo que no debí sentir que quisieras saber tanto de mí como yo de ti en su día.

Siento lo que te haya podido pasar. De verdad.