miércoles, 16 de noviembre de 2016

180 gramos

Eso es lo que pesa el vinilo del Meanwhile in Mallorca de mis queridísimos Hattori Hanzo Surf Experience. Porque sí, ¡YA TENGO EL MÍO! (Y tú también puedes tener el tuyo por 10€ poniéndote en contacto con ellos aquí, y de paso, te haces fan jijiji).

Fue alucinante ver cómo salía de la caja, unos nerviossss, luego tenerlo en mis manos y ver que todo estaba bien. El acabado es buenísimo, los colores han quedado tal y como yo los tenía preparados. Y bueno, los materiales de una calidad excelente. Después de tanto sufrimiento en la grabación, la mezcla, algún accidente por medio, mis movidas con otros trabajos que retrasaron mi labor... ¿Qué queréis que os diga? Fui fuerte y no se me metió nada en ningún ojo ;) ;)

Pero es que, si encima te lo dedican... decir que se me cae la baba con mi nuevo vinilo, es quedarme demasiado corta.




Me mmmmmuero de la alegría. Puede que os parezca una solemne chorrada, pero cuando un diseñador tiene la suerte de poder participar en un proyecto molón, es que no hay palabras. Y yo no las tengo, porque si hay tres cosas en el mundo que me gustan son el diseño, el verano y la música. Y si es rock, es la perfeccción.

Para los Hattori Hanzo Surf Experience, imaginaos lo que ha tenido que ser tener su magnífico segundo álbum en las manos. Me dan una envidia muy gorda. Me da envidia verlos tocar y disfrutar de sus creaciones. Ay, ya lo sé, ya, habla la mega-FFF (Fan Fatal Forever) que soy. Pero no lo puedo evitar, porque cuando ya no es que te guste, es que algo te apasiona, pues qué queréis que os diga. Que la cabra tira p'al monte y en esto no creo que vaya a cambiar en lo que me quede de vida.

Bueno, bueno, bueno... pero es que además, el mismo día que llegan por fin los vinilos, yo había recogido mi antiguo tocadiscos, que llevaba muerto de la risa desde hace eones. El pobre, estaba conectado a una cadena que se estropeó y desde entonces mis vinilos estaban criando pelusas. Y yo, mientras tanto, comprando más vinilos. Menudo cuajo tengo.

Total, que fue una señal. Si el vinilo me lo dieron por la noche, lo primero que hice esta mañana fue poner el disco y escucharlo con el volumen apropiado.

Tal como he dicho por mis redes sociales, teniendo 180 gramos de Hattori Hanzo Surf Experience, ¿quién necesita café por las mañanas?



180 gramos es lo que pesa el vinilo, que en cualité vinilística es la más alta, yeah!
Las cosas se hacen bien o no se hacen, copón.

Por supuesto, toooodo el disco lo he escuchado infinitas veces ya, así que con el vinilo fui directamente a mi tema preferido: Kashyyyk Beach Party. 

No podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que Kashyyyk es el planeta de mi ex. Ya sabéis, Chewie. Para que os hagáis un nivel de frikismo que también arrastra esta banda de tunantes.

Que conste que me gustan todos los temas, ¿eh?, pero éste es mi pequeña debilidad y lo pienso bailar a tope cada vez que lo escuche en los conciertos.

Vale, y cuando suene en casa también.

Pero, ¿sabéis qué?. Que ahora que ya mi trabajo ha finalizado (y que pienso poner en mi portfolio de Metro&medio y en mi Behance), me da pena. Como diseñadora y como rockstar frustrada. Para ellos ha sido un camino largo y ahora toca cosechar todos los éxitos de su esfuerzo. Pero para mí... ya está, se acabó y me encantaría seguir trabajando en estos temas.

Quiero que sepáis que los HTTH ya suenan por muchos programas especializados en el surf rock. Es cuestión de tiempo que el mundo me dé la razón y se conviertan en una banda de surf rock instrumental de primera línea y de referencia.

Estoy agradecida por haber podido participar en algo así. Veo la portada del vinilo, la galleta del vinilo, la contraportada, escucho el disco y me encanta. Y lo he hecho yo. Y no le me lo puedo creer. De alguna manera el universo me ha dado esta maravillosa oportunidad de unir la profesión que tanto tiempo me ha costado ejercer con una de mis pasiones, el rock.

Joder, que estoy muy contenta y que, después de tanta histeria pensando si saldría todo bien, anoche dormí genial.