lunes, 9 de noviembre de 2015

Lunes

No soy una persona de lunes.

Tampoco soy una persona de madrugar.

Y, ni mucho menos, soy una persona a la que le guste el frío.

Las dos primeras no las he podido evitar. La tercera, oh por favor, gracias, gracias, gracias noviembre por ser tan benevolente conmigo. Aún no he cambiado la ropa del armario y sigo tirando de prendas veraniegas, con alguna chaqueta ligera.

Y todavía tengo un poco de morenito de las vacaciones, yeah.

Hoy ha sido uno de esos lunes de los que ya has anticipado los domingos por la tarde. De esos que odias profundamente y sabes que en cuanto llegue el frío, ni siquiera unos M&M's de la bolsa amarilla podrán hacerte olvidar. Sí, odio, esa es la palabra. No digusto: odio. Con todas sus letras.

Sólo de pensar en tener que ir a ese sitio a escuchar gilipolleces de algún gilipollas, observar ausencia de respeto, de mucha condescendencia, de cutrez... que te entra una mala leche de esa que te dan ganas de salir a la calle y pegarle fuego a los coches de tu calle*.

Ya me entendéis.

Pero hoy ha sido, además, uno de esos días en los que los comentarios gilipollas han sido de esos que sacan mi peor vocabulario. El más barriobajero y con más tacos. Arrrgh, de verdad, si hasta yo me avergüenzo a veces de lo malhablada que puedo llegar a ser.

Si esos comentarios se hubieran quedado en algo aislado y ya está. Pero no, han seguido, un toletole incesante que cada vez iba a más, que ha empezado con un susurro pero con la emoción terminan teniendo un volumen nivel nonecesitomegáfono. Insssssoportable.

Y si combinamos las ganas de repartir hostias como panes, la anticipación dominguera con la desidia, la desmotivación y unas ganas horribles de cambiar de aires... Ni os cuento.

Noto yo, a mí mismamente, que muchas veces me pasa que me encierro ese malhumor que a veces me embarga. Que me calienta la sangre y me hace ser la persona más insoportable. No me soporto ni yo. Que me encuentro razonando conmigo misma un poco así:

- ¿Pero tú te das cuenta de que esto lo estás llevando ya a un extremo muy extremista, tía?

- ¡¿Y qué?! Es mi mal humor y lo uso cuando me sale de los cojones.

- Mira, esto no es Gandía Shore, ¿m'entiendes?. Así que no me obligues a lavarte la boquita con lejía.

- ¿A que te meto? ¡Que estoy muy loca y como ese imbécil no se calle le empotro la jeta contra la pantalla de mmmmmierda esa que tiene!

- ¿En serio te quieres ensuciar las manos? ¿No te parece más divertido partirte la caja escuchando sus gilipolleces que no tienen ni pies ni cabeza y que se nota que es un sobrado que sólo quiere hacerse notar? ¿De verdad me quieres decir que vas a dejar que esa cosa te ponga de tan mala hostia?

- ¬¬

- Por fffffavooooor, un poquito de sentido común, de cordura y de ponerte los auriculares con la discografía de Foo Fighters, que no nos pillen en bragas en el concierto, hombrepordiosssss.

- No, si razón no te falta.

- ¡Gracias!

- A ti, chica, que hay que ver qué tontuna me pongo.

- Si ya sabemos tú y yo que todo esto es muy pesao de aguntar, pero tampoco estamos tan mal, y lo sabes. Que dentro de lo que cabe somos afortunadas sólo que, incluso yo comprendo que a veces esto se nos hace muy cuesta arriba. Y no te creas, ¿eh?, no te creas que yo no he tenido ganas de reventarle la cabeza a patadas, así en plan rollo sangriento, a lo take away para zombis...

- Eres súper chunga, lo sabes, ¿no?

- Un poco sí, la verdad.

- Me molas.

- Ya, mi lado sociópata es de lo más atractivo.

- Es parte de nuestro encanto.

- En el fondo somos adorables...

- ... ¡y no se nos mueren los cactus!

- ¡Uy es verdad! ¿Has visto esta mañana a nuestros cactucitos bebés?

- ¡Son monísssssimoosssss!

-¡Y han salido unos nuevos! ¡Son súper mini-mini-miniiiiiii!

- Aaaaaawwwwww... son tan cuquis...


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el



Y ahora como que estoy de buen humor y eso.

Mañana es martes.

Y ya tal.



* Es un poner explicativo si después de este post, arde algún coche en mi calle, os aseguro que yo estaba en mi camita viendo algún capítulo de alguna de las múltiples series que sigo.

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿Qué puedo hacer...

... cuando sólo puedo pensar en lo mucho que disfruté de mis vacaciones en Lanzarote?


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


Un vídeo publicado por Mara Jade (@supersonicgirl) el


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el



Será que vuelvo a encontrarme otra vez en esos momentos de estancamiento que tanto me matan. Porque ya todos sabéis lo mal que llevo la incertidumbre y eso de tener paciencia. No me queda más remedio que tenerla y aguantar todo lo que pueda, aunque no haya día que no termine diciendo "es que no puedo más".

Pero no me malentendáis, estoy bien. Quiero decir, mi primera semana después de las vacaciones fue un choque frontal con el estrés, bajada de defensas, un resfriado, dormir poco, pensar mucho y demasiado rápido... Esas cosas que me pasan.

Aunque también tengo que decir que esa primera semana iba a ser mi tercera semana de vacaciones. Pero bueno, no vamos a remover la mierda, porque bastante he tenido ya. Pelillos a la mar, sigo viva, puedo mantenerme a mí misma y, a pesar de que a mis taitantos, me han descubierto mis primeras caries, resulta que tengo un dentista que está buenorro hasta decir basta. Sí nenis, mi dentista está buenorro y es una pena que yo no sea un poco más loba, porque es totally my type. Con una sonrisa... bueno, para eso es dentista, para tener una sonrisa bonicadeltó. Pero es que él en sí mismo es bonicodeltó también.

¡Ay omá! Podría hacerle hueco en mi vecindario. No os digo na más.

Que no escriba mucho de un tiempo a esta parte, no os ha de preocupar. Simplemente estoy liada con otras cosas e intento tomarme muy en serio mi tiempo de descanso y desconexión. Aunque no os voy a engañar, de repente me entran unas ganas locas de venir a escribir posts. Lo que pasa es que esas ganas me dan a unas horas en las que, si me pusiera, luego me iría directamente a la oficina. En plan empalme. Casi que no, que ya tengo una edad. ¿Verdad?

Por otro lado, ya queda muy poco para que vaya a ver a los Foo Fighters a Barcelona. Puede ser algo MUY grande. Dave Grohl tiene un talento del que yo carezco y que envidio tremendamente. Si tan sólo supiera toca la batería una décima parte de lo bien que lo hace él.

Mmmm... si tan sólo supiera tocar la batería, así, a secas, ya me iría bien, para qué negarlo ¬¬

De momento, y mientras me decido y/o animo a contaros sobre mis andanzas conejeras, os comento que hoy me ha dado por hacer garabatos intentando dibujarme a mí misma. Era uno de los deberes que nos proponía DirtyHarry en su curso de Dibujando Tipografías. Pero creo que no me parezco en nada de nada. Ni un poquito. Ni una mijita.

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

Nunca he sido buena dibujando caras. Me encantan los cuerpos femeninos. Lo mío es la pin-up bien provista de curvas. No es que sea tampoco demasiado buena, pero supongo que a base de estropiciar muchas veces algo, terminas aprendiendo alguna cosilla.

Aún así, voy a seguir intentándolo porque estoy un poco hasta las pestañas de que cuando digo que soy diseñadora gráfica me confundan con una diseñadora web. Reivindico mi lado de dibujanta-ilustradora-garabateadora. No es que no me guste el diseño web, pero me gusta más esta rama. Además, no me siento cómoda diseñando webs, no son lo mío. No es que no me guste, es simple preferencia. Igual que prefiero el pastel a la acuarela o los quesos curados a la insulsez del queso fresco, por ejemplo. 

Por el momento, poco más os puedo contar. 

Mi llamamiento sigue en pie.