jueves, 29 de octubre de 2015

Del tirón

La semana pasada:

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

Y en la primera semana después de las vacaciones, aquí me hallo, con las cervicales tiesas y un resfriado quepaqué.

Lo siento selva amazónica, la venta de pañuelos se va a incrementar en 5, 4, 3...




lunes, 12 de octubre de 2015

Como ya sabéis...

... os debo un post sobre mis días en Berlín de hace un par de semanas. Pero va a tener que esperar. Si es que me llego a acordar (que también sé que se me olvidó terminar el viaje a Menorca, siejqueeee...).

A esta paso no voy a dar abasto con los viajes nenis. Acabo de volver de Murcia, qué bonica ereh, de la boda de una gran amiga. Una boda muy salvaje y en la que no pude dar todo lo que yo podría haber dado, pero dado el estrés, la tensión y la mala hostia acumulada, dad gracias que aún aguanté en mis zapatos de stripper doce horas como la rockstar que soy.

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

Y cuando digo que fue salvaje, es que lo fue. El tema de la boda era la música house. No os quiero de disí la que se pudo liar ahí con temazos de nuestra generación y que fueron avanzando a los más actuales. En fin, salió la bailonga que llevo dentro y sólo me faltó subirme a una mesa o similar.

No lo hice.

Para no variar, fui sola y aunque hice amiguitos y casi todos sabían que era Mara "la de Palma de Mallorca", tampoco era plan de acabar la celebración siendo conocida como Mara "la que se cayó de la mesa y se le vio hasta el alma".

El día anterior, viernes, había estado currando hasta el último minuto para ir al aeropuerto. Despierta desde las seis de la mañana, yeah.

Estaba buscando mi asiento en el avión y aún me llegó algún mensaje de la oficina. Tócate.

Llegué a Alicante, cogí un coche, conduje y llegué para darle un abrazo a mi amiga A. Hacía unos cuatro años que no nos veíamos. Nos conocemos desde el 99 y podemos contar con los dedos de las dos manos las veces que nos hemos visto en persona, pero es de esas amistades que, no sabes cómo, se mantienen ahí. Es genial.

Entotá, que cerca de la una de la madrugada me estaba metiendo en la cama, después de estar tomando unas copichuelas pre-celebración.

A las siete menos cuarto, levántate, que a y media había que estar en la pelu.

Pasé de esto:


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


A esto:
Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


¡Ay, la magia del maquillaje y el peluquerío!

La verdad es que se lo puse muy fácil a la chica que se tenía que ocupar de mí. Le dije: "quiero el peinado y el maquillaje de Liz Taylor, mira esta foto y cópiala todo lo que puedas".


A ver, que yo no tengo ni su pelazo, ni sus ojazos, ni una décima parte de la belleza que tenía esta señora, pero qué queréis que os diga, mancanta.

Y bueno, no tengo foto de mi look, pero mi vestido era más o menos tal que así...


Pero con tirantes (escote, evidentemente, if you got it, flaunt it) y el largo de la falda era por la rodilla. Y llevé un cinturón con unos apliques dorados en la parte frontral. Los zapatos ya los habéis visto.

Vamos, que ya avisé que lo mío era un brillismo muy en plan bola disco y drag queen. 

Mi estrategia para estos eventos a los que tengo que ir sola, es plantarme en un sitio con el mayor ángulo de visión posible para cotillear todos los modelitos de las invitadas y donde el paso de los camareros con bandejas varias sea fluído. Y como encima tenía cerca una barra, me hice ahí con un mini-bufet y me agenciaba los Martini rojo de dos en dos. Que hacía mucha caló.

A las cinco de la tarde, todavía seguíamos comiendo. Me quería morir. Como todas las bodas murcianas sean así, tela.

Yo ahí con mi agüita y una sola copa de cava para brindar. 

Llegó la fiesta y empiezan a sonar esos temazos bailongos de los 90 y vamos llegando a Calvin Harris y compañía.

¡Que viva la barra libreeeeee!

Me mantuve hidratada con tres gintonics, alternando con agua con hielo, y a bailarrrrrrr.

Una cosa...

A las diez y media de la noche yo ya no podía con las lentejuelas de mi vestido. Con ninguna.

Decidí retirarme.

Una hora después, ya me estaba metiendo en la cama, previa ducha e ibuprofeno. Los pies bien, pero los tobillos no era ni normales.

Los novios llegaron a casa a eso de las seis de la madrugada.

Cracks.

Al día siguiente, con los novios, nos dio por la comida basura, nos reímos un montón con fotos y recordando momentos. Volví a coger el coche, me otra vez a Alicante, me di el capricho de un pumpkin spice latte y al llegar a casa, ni deshice la maleta: me dediqué a dejarme llevar entre el sofá y la camita.



Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el



Todo muy salvaje nenis, muy salvaje.


Por cierto... el jueves me voy a Lanzarote.

Chimpún.

lunes, 5 de octubre de 2015

Mi primer concierto de U2 en Berlín

El pasado 28 de septiembre tuve el enoooooorme placer de ser una de las personas afortunadas que pudo ver a U2 en el Mercedes-Benz Arena de Berlín.

Me pareció un sitio pequeñito, pero claro, este grupo suele alternar giras con montajes masivos y excéntricos con otras más, digamos, íntimas. Yo creo que si consiguiera reunir a 17 mil personas, la primera sorprendida sería yo. Pero bueno, dejémoslo en que fue un concierto "íntimo".

La noche anterior ya no pude conciliar el sueño, incluso después de habernos pegado una señora pateada por esa maravillosa ciudad que es Berlín. Yo estoy muy enamorada de esta ciudad. Mucho más que de Londres, con diferencia. Si no tuviera un invierno tan increíblemente insoportable, me aventuraría a pasar allí una temporada. Es así, no soporto el invierno y es algo que va a condicionar mi lugar de residencia.

En fin, que no había podido dormir mucho esa noche. Empezaba a anticipar lo que iba a ser un gran acontecimiento. Ese día, era lunes por la mañana, mi amiga S y yo, habíamos quedado con mis padrinos, que nos llevaron de paseo por el Schloss de Charlottenburg y luego por el centro.

Sabían perfectamente por dónde llevarnos, porque pasarmos por el Waldorf Astoria, donde sabíamos que U2 se alojaban. Había una pequeña legión de fans en la entrada, pero obviamente, nadie los cazó: salieron por un acceso privado. Era de cajón que harían eso.

Pero yo por si acaso, saludé a las alturas y le envié un bonito mensaje a través de las redes a Bono, por si colaba.


Y es cierto que estaban allí, porque mirad la foto que se publicó en el instagram oficial de U2:

Una foto publicada por U2 Official (@u2) el

El hotel tiene vistas a la iglesia del Kaiser Wilhelm, que es sin duda uno de mis edificios favoritos de Berlín y mis padrinos lo saben perfectamente. Están el centro más centro de Berlín.

Una pena que no mirara hacia abajo, un poco más a la derecha, estuvimos tomando algo en la terraza de un restaurante que está a escasos metros de esa iglesia. Y no digo que tuviera que adivinar quién era: lo saludé apropiadamente, más o menos como si fuera una superviviente en una isla desierta y le hiciera señales a un avión que pasa por allí.

Pero sin quemar nada. Sólo faltaba que me detuviera por pirómana ¬¬

Dimos un largo paseo, llegavamos a KaDeWe y repusimos fuerzas en la chocolatería de Le Nôtre, como está mandao. El chocolate revitaliza cuerpo y mente, no esas mierdas energéticas.

Y nos fuimos hacia el concierto para vivir el ambientillo previo.

Nenis, increíble, nada de histeria colectica, ni correr alrededor del Arena buscando la puerta de acceso, ni na de na... 3 puertas... pasaban grupos de, digamos unas cincuenta personas por vez. Y cuando entrabas, amablemente te miraban la entrada, te pedían que abrieras el bolso y luego, más amablemente, te indicaban si derecha o izquierda.

La vez que más rápido he encontrado mi sitio en toda mi vida sin que me diera un pasmo de la ansiedad. Una de las cosas que más me gustan en el mundo, cuando voy a ver un concierto bestia de estos, es ver los preparativos: ver cómo terminan de colocar las últimas cosas, las pruebas de sonidos, cómo subían los tíos que manejaban las cámaras y luces desde las alturas... Con deciros que hasta me planteé el buscar información de cómo carajo se puede hacer una roadie. Aunque fuera enchufando cosas. Vamos, que me den un manojo de enchufes y hala, rollo teleoperadora. Debe ser un curro duro, no lo estoy idealizando, pero por el momento no puedo costearme entradas para todos sus conciertos worldwide.

También me encanta quedarme todo lo que puedo después, para ver cómo se desmonta el tinglado.

En fin, la cosa fue tan organizada y civilizada, pero con ese nerviosismo y emoción en el ambiente, que pudimos comprarnos nuestras camisetas sin ningún problema.

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

Ahí me tenéis, en mi selfie, con mi camiseta del concierto y muriéndome de los nervios por dentro.

Mi amiga S, de los nervios, salió varias veces a comprar cerveza y unos bretzels. Yo soy poco amiga de la cerveza y tenía el estómago cerrado. Pero accedí a pegar un bocado, por si acaso, no me podía arriesgar a que me diera un bajón en medio de LA NOCHE.

Buah, el sitio se va llenando...

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

La emoción se notaba en las caras de todos los asistentes. Sólo ver el escenario y pensar qué narices habrán ideado hacer ahí, ya es total. Esta vez el escenario ocupaba todo el largo del lugar y veíamos unas enormes pantallas colgando. Y una bombilla gigante colgada. ¡Una bombilla!

Mientras tanto, nos pusieron música guay, desde Iggy Pop a Red Hot Chili Peppers, Nirvana o Pearl Jam y Smashing Pumpkins. Guay. Y de repente empieza el Power to the people de Patti Smith. ¡Eso marcaba el inicio!. El grupo ha elegido esa canción para dar la entradilla a esta gira, Innocence and Experience Tour (#U2ietour).

Una cámara enfocaba por donde iba a salir U2.

Y de repente se lía parda cuando vemos el primer brillo de las gafas de Bono.

El pabellón al completo se puso en pie y un grito unánime se produjo mientras empezaba The Miracle (of Joey Ramone).

Desde ese segundo cero hasta el final del concierto, de unas dos horas y media buenas, nadie dejó de cantar. Sin dejarnos respirar, siguieron con Gloria, un puñetero clásico, donde metieron unas estrofas del Gloria de Van Morrison. ¡Qué grandes son joder!

Lo siguiente que supimos fue que Bono se preguntaba si era realmente lunes, porque parecía viernes por la noche. Nos dio la bienvenida y se calzó un UNO, DOS, TRES... CATORCE de Vertigo con una explosión de luces, que aquello no se cayó abajo de chiripa.

Por cierto, os dejo la lista de canciones que tocaron, porque no tiene desperdicio (yo ya me la he confeccionado en mi perfil de Deezer, para recordar cada momento cuando quiera):

1. The Miracle (of Joey Ramone)
2. Gloria / Van Morrison’s Gloria (snippet)
3. Vertigo
4. I Will Follow
5. Iris (Hold Me Close)
6. Cedarwood Road
7. Song for Someone
8. Sunday Bloody Sunday
9. Raised By Wolves / Psalm 23 (snippet)
10. Until the End of the World / Love and Peace or Else (snippet) / Words (snippet)
(Intermedio)
11. Invisible
12. Even Better Than the Real Thing
13. Mysterious Ways / Burning Down the House (snippet)
14. Elevation
15. New Year’s Day
16. Every Breaking Wave
17. October
18. Bullet the Blue Sky / Ode to Joy (snippet) / 19 (snippet)
19. Zooropa
20. Where the Streets Have No Name / California (snippet)
21. Pride (In the Name of Love)
22. With or Without You

Bises:
23. City of Blinding Lights
24. Beautiful Day
25. Mother and Child Reunion (snippet) / One / Invisible (snippet)


Supieron hilar perfectamente todas y cada una de las canciones, darle un repaso maravilloso a su nuevo disco, Songs of Innocence, que me fascina, y lo mezclaron a la perfección con sus otros éxitos.

Con las pantallas nos volvieron a todos locos, en el suelo había 3 escenarios. El grande, que podríamos llamarlo la base, al otro extremo uno circular donde ya todos sabemos que ahí hacen la parte acústica. Y una laaaaarga pasarela que no sólo era para llegar de un escenario a otro, también lo usaron para tocar ahí. Pero lo que no sabíamos es que, de repente, las enormes pantallas empiezan a bajar y desde un extremo salió una escalera. Nos quedamos muy locos cuando vemos a Bono subir. La escalera desaparece. Las pantallas suben.... empiezan a tocar... y en las pantallas aparecen recreaciones artísticas de la casa de la niñez de Bono y su calle, Cedarwood Road, mientras el va caminando, en la realidad, desde el interior de las dos pantallas. A él, no a una imagen. Se le ve a través de las pantallas. ¡El cuarto escenario!

Una foto publicada por Melissa Ow (@mochafrappbob) el


Brutal.

Desde luego a escenografía, te dejan siempre sin aliento.

Con Even better than the real thing, probablemente una de mis canciones favoritas, están los cuatro metidos entre las dos pantallas. Se les puede ver perfectamente mientras se reproducen gráficos, imágenes y mensajes que están perfectamente pensados para aparecer en las canciones indicadas. Pero en esta canción, Bono recrea ese momento de ligoteo con una cámara que sólo le enfoca a él en primer plano y que ya hiciera para el Zoo Tv Tour.

Un inmenso primer plano de Bono mirando fijamente a la cámara mientras canta "Give me one more chance / And you'll be satisfied".

Porque aún estoy bastante cuerda, pero en otras circunstancias yo habría jurado que Bono me miraba a mí y me cantaba a mí. A mí. Sentí unas irresistibles ganas de correr hacia él (imaginadme encaramada a cualquier cosa que me llevara a las alturas de esa pantalla-escenario) y... en fin... no voy a escribir lo que estaba y sigo pensando. Haceos una idea. Aquí ya os conté lo que es este hombre para mí. Muy loco todo.

Con Invisible, sólo se les ve a ellos a través de unos agujeros en las pantallas, que simulan lo que a mí me parecieron gotas cayendo en un charco u ondas de sonido abriéndose. No estoy segura, pero el efecto es precioso.

Raised by wolves, del último disco, ya dije que era una de mis favoritas. Esos micro-momentos de silencio ante de empezar el estribillo es totaaaaaaaal y no puedes evitar soltarlo todo ahí. Liberador.

Iris (Hold me close), la canción a su madre, Bono la cantó sólo acompañado de The Edge y es preciosa. Es la canción que le canta un hijo a la madre que perdió cuando sólo tenía catorce años. Es sobrecogedor cómo le cambia la voz y fue precioso ver todo aquello iluminado con las luces de los móviles. No es una molestia, que conste, ya van dos giras que animan a la gente a convertir los conciertos en cielos estrellados en la tierra. El efecto es muy real, nenis.

Pasó lo mismo con Every breaking wave. Esa canción no necesita arreglos, es perfecta con una voz y un piano.

Os voy comentando detalles de algunas canciones, pero podría rememorar el concierto entero y contaros qué sensaciones recorrieron todo mi cuerpo con cada una de ellas.

Por primera vez, el grupo ha utilizado una especie de descanso entre piezas. Se va a usar para que ese parte se pueda adaptar a cada ciudad que visiten. Para Berlín usaron las grandes pantallas y unas grandes lonas para simuar el muro que dividió la ciudad hasta 1989. Justamente esta ciudad es muy especial para ellos, porque ahí fue donde grabaon el Acthtung Baby. De hecho, el vídeo de Stay (faraway, so close), a Bono se le ve encaramado a la Columna de la Victoria o que usaran los coches Trabi como focos de luz de excepción para toda la gira.

Fue alucinante ver otro muro, dividiendo a la audiencia, con un montaje visual increíble. Con imagénes de la caída del muro o mensajes como recuerda lo que sueñas, llama a tu madre y, por supuesto, el mira más la tv. Mensajes contradictorios que se lanzaban a velocidad pasmosa, en alemán y en inglés, recurso que ya usaron en la ya mencionada gira. El muro digital era amarillo y era realmente impresionante.

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

Otro momento especial fue cuando nos regalaron el estreno de New Year's Day. Digo estreno porque aún no lo habían tocado en lo que llevan de gira. Momentazo. Una de sus canciones más emblemáticas y la tocan en el concierto al que voy. Alucinante.

La envidia me recorrió, obviamente, cuando Bono sacó a una titi del público y... bueno... osea... envidaca gorda, no, lo siguiente. Probablemente, como ya he dicho antes, saldría de allí con una orden de alejamiento, pero lo que yo realmente quiero es una de ACERCAMIENTO.

Y lucharé por conseguirla.

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


Con With or without you, dejaron micros e instrumentos, saludaron al público como los artistones que son y creyeron que les dejaríamos escapar, así como así. La gente empezó a dar palmas y a golpear el suelo con los pies. Sabíamos perfectamente que nos iban a dar más, porque las luces seguían apagadas.

Llegaron los bises The Edge tocó los primeros acordes de One. Os puedo decir que la cara de Bono alucinando cuando a la segunda estrofa, se retiró el micro y se dio cuenta que las 17 mil personas que allí estábamos cantábamos la canción. Nos escuchó y su cara de alucine fue genial.

¿Os lo podéis imaginar?

Un día compones una cancioncilla, como quien no quiere la cosa. Y en unos años millones de personas hacen que se te corte la voz cuando las oyes cantar lo que a día de hoy es un auténtico himno a las causas perdidas.

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En alguna parte Bono nos ayudó a seguir cantando, porque era como si de repente todos pensáramos "joder, que el cantante es él, le estamos estropeando el momento". Pero al momento volvía a bajar el micro y a aplaudirnos.

Gente, si eso no es ser grande, que venga alguien a explicármelo porque toda mi emoción contenida durante todo el concierto se desbordó en ese mismo momento.

Para mí y muchos más, una de las bandas de rock más grande de todos los tiempo, dirigiéndose a todos los ángulos del escenario para dar las gracias a la gente por haber ido y por seguir ahí.

The Edge estuvo inmenso todo el tiempo, con los teclados y sobre todo con la guitarra, que es lo suyo. En Bullet the blue sky, estuve a punto de reverenciarlo. El bajo de Adam estuvo presente todo el tiempo como un corazón palpitante y, bueno, la batería de Larry... es un gustazo verlo en cualquiera de los dos equipos que usa durante el concierto, pero ver que sigue cogiendo un tambor para recorrer la pasarela y marcar los tiempos... pffffff...

¿Y qué voy a decir de Bono? Ese hombre que ha sido The Fly y McPhisto, que sabe cómo mirarte sin que lo sepas, que tiene esa voz que nadie podrá sustituir por muchos tributos que le hagan. Estuvo genial y si cantando me gusta, escucharle hablar.... ooooh... no tengo palabras.

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Luego, en el mismo Arena, habían preparado un after show. Una barra con una photocall con un mega póster de U2. Y sólo se escuchaba música del grupo. De repente unas 50 personas que estábamos allí, entramos en sintonía y empezamos a cantar las canciones, las letras, los estribillos, los falsetes, los coros... se produjo ahí una especie de armonía, de catarsis y buen rollo sólo porque a todos nos gustaba el mismo grupo. La gente súper maja, luciendo camisetas de otros conciertos, uno me preguntó si ya los había visto... cuando le dije que era la quinta vez me preguntó cuántos años tenía jajaja. Muy divertido.

Nos metíamos en la cama a eso de las 2:30 de la mañana. Nos dio pena dejar el lugar y salir de esa magia. 


A los que veréis a U2 en Barcelona, este año los he tenido que ir a ver fuera de España y me ha encantando, pero preparaos, Bono tiene mucho que decir y lleva traductores simultáneos que os pondrán todo lo que diga en las pantallas.


Y como siempre digo cuando salgo de uno de sus conciertos: necesito ser rica para seguirlos de gira.

Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el






pd: alguna de mis fotos salieron en esta crónica que hicieron desde U2spain.es, un honor

sábado, 3 de octubre de 2015

Antecedentes

Como sabéis me fui a Berlín a ver a mi banda favorita: U2.

Versión corta de mi crónica: no sé cómo, pero consiguen tocar algo dentro mí que hace que los adore.

De todas formas, estoy segura de que preferís la versión larga, porque hay fotos y todo eso ;) El resto de días ya os los cuento más adelante, porque la verdad, es que han dado para mucho.

Creo que alguna vez me he preguntado, ¿qué pasaría si U2 y Madonna salieran de gira al mismo tiempo?

Aunque Her Madgesty no estuviera en su plan repetitivo, lleno de curas, monjas, cruces y pesadeces varias contra la religión católica y momentos erótico-festivos... lo siento, pero es que ha sido muy fácil elegir: U2 FOREVER.

Ya me sabe mal Madge, te admiro y te sigo desde que era niña, incluso cuando mi madre ponía el grito en el cielo porque a su hija le gustaba una pelandrusca oxigenada, pero a mis tiernos 10 años, este grupo se metió en mi adn y ya no hubo nada que hacer. A día de hoy, tú me tienes un poco harta. Que sí, que tu montaje será increíble, pero ya necesitas una temporada de reinvention, querida. Basta.

¿Nunca os he contado cómo se produjo el momento en que U2 se convirtió en mi grupo favorito por siempre jamás? En este post os lo quiero contar, porque me siento nostálgica al darme cuenta, por primera vez, de todos los años que soy su fan.

Os voy a poner en antecedentes primero, es muy importante que sepáis en qué momento Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen se conviertieron en mi banda más prefe en el mundo mundial y el espacio sideral. Os cuento lo del concierto en el siguiente post. 

Estaba en casa de mi mejor amiga del cole. Ella tenía una hermana mayor y, una tarde mientras nosotras jugábamos, esta chica puso With or without you y subió el volumen. El caso es que pasaron las semanas y cada vez que iba a jugar, la hermana mayor tenía puesto siempre The Joshua Tree. Tengo que reconocer que para entonces ya me sabía casi todas las canciones y algo estaba pasando en mí, pero le solté a mi amiga algo así como: "tú hermana es súper pesada, ¿no tiene más cassettes?".

Otra tarde en mi casa, viendo Tocata (súper fan de este programa, no me perdía ni uno), dicen que van a poner un vídeo de no sé quién... y empieza a sonar With or without you. Rauda y veloz, reconocí la música y me dispuse a descubrir quién narices eran los que ponían banda sonora a las tardes de juegos después del cole en casa de mi amiga.

Y se produjo el milagro. Quedé inmediatamente fascinada por ese vídeo, con cachos en blanco y negro, y por ese Bono con coleta, su guitarra a la espalda y ese chaleco, sin nada debajo a pechaco decubierto.


Y me enamoré. Pero de enamorarse de vedad. Recuerdo el momento exacto en que hay una mirada de Bono en ese vídeo que supe perfectamente que él iba a marcar algo en mí.



Por si no lo sabíais, aunque soy chica de ciudad, me crié en un pueblo costero, que en verano, bien, vale. Sin embargo en invierno era un maldito pueblo fantasma. Pero los SSParents, cuando se casaron, se compraron el típico pisito que todas las parejitas de bien tenían que tener: boda, piso, hijos... esas cosas. Así que mientras los de la ciudad se escapaban a los pueblos, nosotros nos íbamos a la ciudad, que allí estaba el Pryca y aprovechaban para hacer la compra masiva.

A mí me encantaba: mis padres me soltaban en la sección de música porque sabían que de allí no me movería rebuscando entre vinilos y cassettes. Recordad que yo tenía 10 años, lo de visitar tiendas de música por mi cuenta era inviable y meter a mis padres en un sitio donde se vendía "ruído" y "cosas que no tenían fundamento ni provecho" como que no.

Total, que yo me quedé con el nombre de la banda. Udós. Empecé a rebuscar y vi que era U2. Bien, primera cosa a memorizar. La primera portada que encontré fue la del War. Subidón. ¡Y había más discos!. Subidón-subidón. Osea, que ya tenían una trayectoria. Y luego vi la portada de The Joshua Tree. ¡Y no tenía a nadie con quien compartir mi emoción!. Ahí estaban, Bono fue el blanco de toda mi atención. Porque el October no lo tenían y no pude verlos en sus años mozos jajaja.

Desde ese momento decidí remover lo que hicera falta para conseguir escuchar TODO lo que hubieran publicado. Misión casi imposible porque a ver cómo le explicaba yo a SSMom que me había enamorado de un tío que tenía pelazo, que tenía una banda, que yo ya había nombrado como "mi prefe" y que estaba segura de que eso iba a ser para toda la vida. Lo de comprar cassettes originales para mi walkman.... pffff... tela... Era como darse cabezazos contra las paredes.

Ahora tengo la discografía de U2, hasta el Achtung Baby en cassette. Luego me la volví a comprar enterita en cd. Los conciertos en aquel tiempo, en vhs, y luego me los compré en dvd. Y cuando mi madre se enteró de lo que me costó una caja rollo edición limitada, que pagué con los ahorros de mi paga, sólo me dijo: "como se entere tu padre..."

Jopé, ¡este era mi rollito!. ¿Es que no se daban cuenta de que yo ya tenía muy claro lo que iba a ser mi vida?. Desde que tengo uso de razón, literalmente:
  • Me podían dejar horas infinitas en el agua (playa o piscina), ¿en qué momento se les ocurrió que me gustarían los deportes de secano?
  • Me dedicaba a dibujar figurines de mis propias colecciones de moda, hasta dibujaba mis propias muestas de estampado de las futuras telas que usaría...
  • ... y siempre me pedía "pasar a limpio" los trabajos de grupo en el cole porque me fascinaba poner títulos y colores, subrayados, listas, pegar fotos... De los números y las ciencias, jamás me haría amiga (recuerdo con tedio un verano en que me tenían repitiendo las putas tablas de multiplicar. Sigo sin recordar la del 9).
  • Por supuesto la clase de plástica era mi favorita junto con la de lengua y literatura.
  • A lo largo de mi niñez tuve unos tres walkman y todos ellos fueron mis más preciados tesoros (junto con mi Cinexin). Cuando nos íbamos en el coche, a donde fuera, yo iba con un pequeño maletín de mimbre que mi madre me compró, para que pudiera llevar una selección de mis cassettes grabadas (con sus portadas artesanales y todo) junto con pilas de repuesto. Y un boli Bic para rebobinar la cinta que quería escuchar después de la que tenía puesta. Tenía que aprovechar las pilas todo lo que podía. Lo peor que me podía pasar era quedarme sin pilas y tener que escuchar el puto fútbol de mi padre en la radio o cualquier mierda aburrida.
  • El día que descubrí a Jimi Hendrix fue uno de los más alucinantes de mi vida y, tirando del hilo, ese maravilloso hilo (no había intenné, ni güiquipedia, ni gugle, ni na, recordad nenis), hoy me importa un carajo gran parte de la música actual porque para mí la mejor música del siglo XX se hizo entre los 50 y los 70, salvando maravillosas excepciones entre los 80 y 90, por supuesto. Musicalmente soy bastante intolerante y me enorgullezco de ello. Doy oportunidades porque hay que ampliar horizontes, pueden gustarme cancioncillas facilonas para pasar el rato, pero si algo lo considero desechable, es muy probable que jamás lo saque de la lista de "basura inescuchable y que merece ser destruida".
  • El autoreverse en los walkman me pareció uno de esos grandes inventos de la humanidad.
  • Que en navidad no me regalaran La rueda de la moda me dio igual cuando me llegó mi primera minicadena musical (que de mini tenía lo mismo que yo de top model). Con doble pletina y tocadiscos. Brutal. Cuando llegó la siguiente, con cd y sistema Dolby... bueno, bueno, bueno.
Si esto no era verme de vení, de dar pistas y detalles, de dejar muy clarito que no ganaría un Nobel en ciencias... Dicen que lo último que se pierde es la esperanza, pero lo de mis padres esperando a que me interesaran "cosas de provecho" era algo más que absurdo.

Mi primer cd, osea, el primero que me compré en toda mi vida, fue el Wide awake in America de U2, estaba en el insti y, a día de hoy, esa versión de A sort of homecoming me maravilla y es una de mis canciones favoritas.



Mi amor y adoración por U2 sólo fue en ascenso y cuando llegó la gira del Zoo TV Tour, yo todavía era menor de edad. Que conste que lo intenté, pero en mi casa lo de "malgastar" dinero en conciertos... ¡que ni siquiera eran en la isla!... y esa gente... que si entendía lo que decían*... estaba loca. Niñatadas. Que no y punto.



Corría el año 1993.

Apareció en escena el PopMart Tour en 1997, de cuando les dio por la increíble locura electrónica. El 13 de septiembre de ese mismo año tocaban en Barcelona. Ese mismo día tenía un examen de recuperación de mi estupidez por hacer "algo de provecho" y sacarme la carrera de psicología. Tenía las entradas desde principios de año. Me pasé por el forro ese examen y los siguientes intentos durante los siguiente años. El resto ya es historia con respecto a mis estudios.

El concierto fue monstruoso.

Fue único.

Fue increíble-ble.

Y verlos a los cuatro, incluso con esas pintas futuristas, me dejó totalmente L-O-C-A.

Después de que el concierto estuviera amenazado por la lluvia, cuando empezó la música que daba entrada al show, el Pop Muzik, y la reconocí y me di cuenta de que todo iba a empezar, os juro que no entiendo como no me desmayé en el acto.



Ni qué decir tiene que encima, ver a Bono desde la primera puta fila de la zona reservada, lo fue TODO para mí. Ese hombre podrá ser un histriónico y habrá gente que no lo soporte, pero a mí me encanta y cuando me case con Bruno Mars, tendrá que aceptar que con Bono no serán cuernos.

Ese fue mi primer concierto de U2, en una de sus giras más masivas y excesivas que hayan podido hacer y fue sencilla y monstruosamente genial. Encima, descubrí a los Placebo, que eran sus teloneros: otro grupo al que investigar y salvar del ostracismo al que relego a mierders.

Evidentemente, algunas canciones me gustarán más que otras, pero sí que tengo que decir que todas me gustan. Algunas me hacen sentir. Sentir de verdad. No sabría explicar el qué. Unas, tristeza, pero una que me resulta bonita, otras, la misma sensación que tengo cuando voy en avión y despega. Otras hacen que me fije sobre todo en alguno de los instrumentos. Básicamente, para mí la batería es siempre mi punto de refencia, pero es muy probable que el solo de The Edge en Love is blindness sea uno de mis favoritos de toda su historia musical.



Luego hay otras en las que es como si Bono me susurrara y en las que parece que mi nuca se encogiera, como en su versión de Slow dancing, por la que yo MA-TO...


... o Stay (faraway, so close)...


... o Running to stand still donde encima empieza a tocar con la armónica los primeros acordes de Where the streets have no name...


...o...

Podría poner todas sus canciones y todas significarían algo diferente para mí.

La música de U2 es la que, como he dicho antes, se metió en mi adn o, tal vez, de alguna manera ya estaba ahí. Por alguna razón yo ya estaba programada para esa guitarra (reconocible hasta decir basta la mágica manera de tocar de The Edge, crack), esa batería (que Larry aporrea con una elegancia absoluta y casi sin inmutarse), ese bajo (donde Adam marca la diferencia con sus profundas bases) y esa voz... Esa voz de Bono que por un momento es grave, casi abismal, cálida, dramática, sensual y envolvente a partes iguales y después te sorprende con un falsete agudo que te descoloca.

Mi vecindario es un maravilloso lugar lleno de chulazos, pero para seros sincera, Bono marcó hasta el prototipo de señor que me enloquece: pelo oscuro, ojos azules, voz grave, carismático, activo, con personalidad, de mirada irresistible y que te dan ganas de convertirte micrófono para que te agarre con ambas manos y te pegue a sus labios.

Me resulta irresistible y no me importa los años que pasen por él (ahora mismo tiene 55). De siempre me han gustado los hombres de cierta edad y hay algunos a los que la edad les sienta de maravilla. Me muero de la más increíble de las envidias de las chicas (a las que yo llamo zorras suertudas) que ha subido a su escenario a compartir unos minutos con ellos. Os parecerá una solemne estupidez, pero si yo tuviera esa oportunidad, para mí sería algo indescriptible**. Si ya pudiera compartir unos minutos de conversación, no sé cuánto tiempo tardaría de bajarme de la nube. Va a hacer una semana del concierto que vi en Berlín y aún no me lo creo.

Por su glaucoma, ahora siempre lleva gafas, pero esos ojos azules... (escalofríos).



De esa manera me ha llegado Paul David Hewson y me temo que ya no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo.





Desde ese primer concierto, han seguido otros cuatro. Un total de cinco conciertos y para ser una persona a la que siempre educaron para no malgastar en tontadas como conciertos y todo lo que pueda suponer, porque por desgracia vivo en un lugar donde no llegan los artistas y bandas que me gustan...  No está nada mal, ¿no?.


En los próximos post, crónica del concierto en Berlín y mis días por la capital alemana. Genial.



* Pues en ese momento me costaba un poco pillarles, pero a día de hoy, mucho del inglés que sé fue a base de traducir sus letras con un diccionario, ¡tomaaaaa!.

** Y probablemente terminaría con una orden de alejamiento porque no podría despegarme de Bono.