lunes, 23 de marzo de 2015

Cortito

A mí de momento la primavera no me ha alterado lo más mínimo.

Me hago mayor. De hecho, si no fuera porque soy alérgica, sólo me faltaría el gatete para ser ya una de esas que no sé para qué tienen perfiles sociales cuando sólo hay fotos de sus gatos.

En fin... he visto pelis. Unas pocas. Entre ellas, The woman in black con el pequeño Harry Potter joven Daniel Radcliffe, que me parece lo más monín. Banderas de nuestros padres, La fiera de mi niña, Chico y Rita (mancanta, mancanta, mancanta no importa las veces que la vea), Malditos bastardos, Syriana, he empezado la serie Scorpion... meh... no ssssé... Gracias Tivo.

He acabado de ver la primera temporada de Empire. 

Allá donde haya temita musical, poderío y zorrerío, ahí estaré yo.

That means, súper fan de Cookie Lyon, OBVIAMENTE.


Me encanta, qué divina, con toda su finura, sus brillis, sus taconazos, ese pelazo, uñazas, pielerío y joyerío... Taraji P. Henson se los come a todossssss. Thank you sista girl.


Oullea.

Seeeeeeh... el sábado por la noche me dediqué a vivir al límite: cambié el sofá por la cama.

A las 22:30.


Con lo que yo he sido...




Fin del comunicado.

lunes, 16 de marzo de 2015

Estado quejica-gruñón

Estoy quejica.



Estoy gruñona.



Estoy quejica y gruñona.



Voy a intentar explicarme, pero os advierto que me va a resultar complicado porque, mientras escribo esto, en mi tele ahora mismo estoy viendo varios capítulos de uno de los muchos programas de Jamie Oliver. Y resulta que este señor me pone de buen humor. Sí, no importa el tiempo que pase: mancanta la cocina y mancanta Jamie y su rollito retro. Quiero alguna de sus cocinas en mi futura casa de la playa.

A veces dudo de que sea británico.

Jopé, si hay algún británico leyendo este blog, my apologies, estoy segura de que eres una buena persona que tiene una vida más allá de ponerte más pedo que Alfredo en cualquier lugar que vendan alcohol (aunque sea de quemar). Incluso estoy segura que tienes un buen sentido del humor que todo el mundo pueda disfrutar, no sólo los de tu imperio. Y hasta apostaría unas cuantas cervezas, que incluso puede que no tengas un palo de escoba metido en el culo.

Sin resquemor alguno, como podéis comprobar, no sois los inventores del sarcasmo. Yo también sé mandar a tomar viento ofreciendo mis disculpas con mi monóculo puesto y el meñique levantado tomando el té.

Será que ha llegado otro de mis momentos de los de: la madre que me parió, necesito un puto cambio en mi vida.



Que estoy muy hasta las pestañas postizas de ver algunas cosas y mucho pelotismo. De que después de haberme dejado los cuernos currando, no se tenga ni el mínimo detalle de agradecerlo. Que quiero un aumento de sueldo, por supuesto, pero ya que te lo vas a gastar en tus viajes o en dárselo a otro que te lama el culo con ganas (y que lleva menos tiempo que la menda en la empresa), qué menos que un "tía, buen trabajo".

Me toca los cojones que les encante mantener en el ambiente ese miedo a que en cualquier momento se les crucen los cables, se líen a despedir a gente y luego te den un speech de lo mucho que han ganado ese año, de lo que se van a gastar en publi u otras cosas del business. 

Mola.

Somos el Pakistán, Taiwán, la India o la China de Europa. Y así nos tratan. Y así nos pagan. 

¿Que al menos tengo trabajo? Pues sí, y esperé mucho para tenerlo, y tuve suerte para que un contacto me avisara para enviar mi cv, y lo mío me lo estoy currando no sólo para mantenerlo, si no para hacer cada día lo mejor que pueda ofrecer. Porque una cosa es estar hasta los cojones de mierdas varias, pero otra muy distinta es responder con la misma mierda. 

Yo sí tengo miedo a perder mi trabajo, he conseguido muchas cosas de casi dos años aquí y no estoy dispuesta a perderlas por mi culpa. 

Pero eso no significa que me conforme.

Ni mucho menos.

Si quisiera hacer lo mismo el resto de mis días, habría hecho caso a SSDad y me habría intentado sacar unas oposiciones. 

El problema para mí, como siempre, es tener paciencia. Es un auténtico sufrimiento, cuando quiero algo, lo suelo querer YA. Lo que pasa es que los YA, por alguna maldita razón, no abundan demasiado.

Puede ser que, como llevo diciendo desde hace ya mes y medio, necesite una puñeteras vacaciones. Que estoy cansada, mental y físicamente, que los fines de semana cada vez se me hacen más cortos, que no puedo más con el invierno, que quiero que de una santa vez me aumenten el sueldo porque me lo he ganado, que me quiero ir de viaje y mandar todo y a todos a la porra... 

Es así. A la porra porque es así como yo lo siento.

Cuanto más mayor me hago, más cuenta me doy de que voy a ser una de esas personas que estarán ahí para casi todo, pero en realidad para nada. Para un roto y un descosido. Pero los de los demás, no los míos. Para un ven a mi cumpleaños, pero que luego me pongas una excusa de mierda para el mío (ssssseeeeeeh, soy rencorosa). Soy lo suficientemente empática para ponerme en el lugar de los demás, pero joder, ya no me quedo callada si tú no sabes ponerte en el mío. Y si yo me molesto en hacerte saber que yo estoy ahí, aunque sólo sea para escucharte, pero luego tú pasas de mi jeta: ni se te ocurra buscarme la próxima vez que necesites un par de orejas. Si no te intereso yo como persona, ve a buscar a tus coleguitas de cenas, de excursiones, a tu novio/-a o quien te salga del moño. Pero a mí no.



Esas cosas que molestan y, me temo, no dejarán de molestarme en lo que me quede de vida.

Voy a ser una de esas personas, si no lo soy ya, que con la edad son más difíciles de soportar. No porque odie a la gente, es que cuanto más me voy conociendo, tal vez me vuelvo más intolerante hacia comportamientos o formas de ser. Puede que me "estropeara" en cierto momento de mi vida en que yo pensé que debía tolerar más. Aunque me hiciera sentir incómoda y como que cada vez me quedaba sin aire. Pero no, resulta que no era cuestión de tolerancia, si no de hijos de puta que te hacen creer lo que no es y cuando te das cuenta ya te has roto tanto que ya no serás capaz de dejarte llevar ni tanto ni hasta tan lejos.

Ha pasado un montón de tiempo y ahora veo tan claras las señales... Pero en esos momentos crees sentir tanto y tan bueno por una persona que parece sentir tanto y tan bueno por ti que eres incapaz de ver que es un puto neanderthal. Hay cosas que te marcan y, con el tiempo, aprendes a vivir con esas marcas. Lo que pasa es que a veces las ves de nuevo y recuerdas muchas cosas, comentarios, momentos, detalles y dolor.

Search and destroy?


No. Dolor leeeeento e intenso. Eso es lo que espero que en algún momento de su vida experimente. No voy a propiciarlo, pero tampoco lo voy a evitar. 

Para este asunto de mi pasado, este es mi mantra:


Si pudiera pintarme como una puerta, ponerme mi mejor peluca y un joyerío cegador, sería la leche.


¿Más cosas que me tengan de mal humor últimamente?
  • Hombros y cuello cargados de tensión.
  • Los malditos grupos de whatssap.
  • Mensajes de trabajo en horas en las que NO deberías enviarme mensajes de trabajo.
  • Que me des la paliza con cosas de trabajo porque seas una ansias por más que te haya dicho que lo que quieres lo tendrás y que seas comprensivo con mi horario de trabajo oficial.
  • Mil emails cuando podrías enviarme 1 ó 2 con toda la información en vez de inundar mi buzón.
  • Repito: no voy a hacer la pelota para que me suban el sueldo, si no aprecían mi trabajo, que les peten, eso dice mucho de una empresa. De alguna manera disfrutaré con lo que hago mientras los demás juegan a ejecutivos agresivos. Me la pela.

  • Soy mundialmente conocida por ser un imán para raros, los que menos me interesan, de los de "te quiero... como amigo" y/o "a ti no te toco ni con un puntero láser". Me da rabia que no me crean incluso cuando expongo las pruebas. Esta circunstancia se está dando otra vez y empiezo a estar hasta el coño. No soy conformista y no voy a empezar a serlo ahora.



Y a todo esto... ¿Cómo carajo lo hacen los de Españoles por el mundo, eh?. Porque ahí nunca sacan a ninguno que esté en paro, que haya tenido 3 trabajos al mismo tiempo y comparta piso con 4 personas más. No, ahí siempre sacan a los putos amos. ¿Me estáis tomando el pelo?. No me jodáis.

Os necesito nenis.
  • ¿Qué puedo hacer?
  • ¿Qué me sugerís?
  • Dadme ideas, por favor.
  • ¿Qué creéis que estoy haciendo bien?
  • ¿Y mal?
  • ¿Os pasa lo de tener un estado quejica-gruñón alguna vez?
  • ¿Qué hacéis para superarlo?
  • ¿Contactos de Linkedin que me queráis aconsejar?
  • ¿Algún destino interesante al que pueda ir y no me cueste un riñón?
  • ¿Algún destino interesante que no me cueste un riñón y pueda ir sola?
  • ¿Alguien me puede decir si soy normal o definitivamente estoy como una chota?


Necesito un plan. Lo necesito para cambiar mi vida, para mejorarla, para mejorarme yo o lo que sea. Porque cuando me encuentro en estas situaciones sé que algo está fallando y ya no estoy contenta. Y cuando no estoy contenta es cuando empiezo a buscar un objetivo. Y cuando tengo un objetivo remuevo cielo y tierra, Roma con Santiago, churras con merizas, tocino con velocidad... lo que sea para conseguirlo.

Pero de mientras estoy harta.



Y cabreada.

Y ahora estoy MUY cabreada.



miércoles, 11 de marzo de 2015

Regalito inesperado y vitaminado

Una de las cosas molonas de tener un blog, es que alguien llegue a él por alguna razón y te escriba para ver si quieres recibir un regalito, y si te gusta lo que es, hablar del mismo con una mención.

Pues eso mismo me pasó con Naranjas King.

Estaréis pensando que a ver qué puedo decir yo de unas naranjas.

Queridos... prácticamente disecciono a toda espantaja viviente, ¿en serio creéis que no puedo hablar sobre naranjas?

Para los que crean que no: estáis muy equivocados.

Que sepáis que yo empiezo todos los días, sí, he dicho todos, con mi amigo el exprimidor (uno amarillo que me regaló SSMom, por cierto) y mis amigas las naranjas. Bueno, vale, a lo mejor algún día no, a veces se me olvida que se me acaban.

En fin, como persona a la que le cuesta madrugar y que le cuesta arrancar por las mañanas, a parte de mi café con leche, aquí la menda se hace un zumo de naranjas, que tal cual cae al vaso, tal cual que lo saboreo. Me vienen estupendamente sus vitaminas: es beneficiosa para las alergías, te da un punch de energía y, jopetas, está buenísimo.

Así que cuando María, de Naranjas King, me escribió diciéndome si me apetecía recibir una de sus cajas de estupendas naranjas. Empecé a salivar. 

¿Sabrían de mi adicción mañanera a la vitamina C?

¿Cómo se enteraron de que yo por unos cítricos ma-to?

Pues oye, que me llegó una caja estupenda de naranjas tamaño arma arrojadiza mortal. Lo que viene siendo, que una naranja te hace el zumo de un vaso.





Son naranjas tienen olor. Como os lo digo, que a veces las compras en el súper y serán muy bonitas, pero no tienen olor. A no ser que me enviaran las más perfumadas que encontraron, claro ;)

Y el sabor... dulce con un punto ácido, como a mí me gusta.

Además, es que me encanta la idea de que algo tan tradicional como es la agricultura se modernice y que se puedan vener los productos de otra manera. Que pueda llegar a gente que a lo mejor no conocía, en este caso, unas naranjas, mandarinas, linomes y pomelos made in Spain.

Todos esos cítricos se pueden comprar desde la web de Naranjas King y, además, conocer a los creadores y cómo surgió este invento, te ofrecen descuentos, noticias, puedes ver dónde se cultivan estas bombas vitamínicas y, en su blog, ofrecen información desde salud a recetas con, cómo no, cítricos.

¿Qué os puedo decir?. Soy hija de un chef, una madre que cocina estupendamente y una abuela que era una artista cocinando. Y entre los tres me enseñaron a disfrutar y valorar la comida. Así que: ¡Muchísimas gracias Naranjas King*!



* Vuestros pomelos me hacen ojitos :-P



lunes, 9 de marzo de 2015

Cuando el agobio llega así de esa manera

Nenis, empiezo a notar que necesito unas vacaciones. Unas de esas del tipo: ya puede explotar la oficina porque no voy ni a levantar una ceja.

Todo febrero, al menos para mí, ha sido un no parar. De tener la cabeza ya muy loca y el culo demasiado plano con tantas horas sentadas. ¡Si a veces hasta ceno de pie en la cocina por no abandonarme al sofá!

Yo, que odio correr, y lo sigo odiando, como ya no hay manera de ir a clases de salsa, me apunté al gimansio y me he hecho amiga de la cinta de correr. Pero no corro. Yo ando rápido. Power walking que dicen las modernas.

Pues eso hago.

Porque encima sigue siendo invierno y no hay cojones a sacarme de casa ni para power walking ni nada de nada. Olvidadme. Cero. Nada. Rien de rien. No.

Lo que pasa es que, como os he dicho, el mes ha sido duro y ha habido semanas en las que ir sólo una vez a seguir forjando una maravillosa relación con la cinta de correr, no era suficiente. Si encima resulta que te llega algún trabajo rollito freelance al que sólo puedes dedicarte el fin de semana... Sigo diciendo que muchos deberían agradecerme que no tenga permiso de armas.

Aunque, como se suele decir, después de la tempestad viene la calma. Y en mi caso, ha sido un fin de semana de lo más chachi.

El viernes batí mi propio récord: casi 8 km del power walking ese. Imaginaos cuántas balas podría haber diparado si no me hubiera desfogado. Mi truco para aguantar esa tortura es hacerme listas de música bailonga e imaginarme bailándolas con mis propias coreografías. Os digo una cosa: en mi cabeza tengo un talento y una habilidad del copón.

Teóricamente me iba después al afterwork con mis compañeros, pero para cuando salí de la ducha y me quise adecentar eran ya las mil y sentí una perturbación en la Fuerza.


Vamos que me dio el bajón, la pereza y el de toh, me puse el pijama y capítulos de Hawaii Five-0.
A los dos capítulos me fui a la cama porque no podía con mi vida. Ni siquiera el maravilloso Alex O'Loughlin en bañador consiguió mantener mi atención.

Me hago mayor de una manera que ya me empieza a asustar, nenis.

Al más puro estilo Sandy, en la cabecera de Grease, me desperté al día siguiente: hacía sol, toda la habitación llena de luz, había dormido genial, rodeada de todo mi ejército de cojines... Y seguidamente recibí un aviso de Doña Caye para ver si comíamos juntas.

Y el día transcurrió tal que así:



Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el




Una Hawaii burger, por supuesto, sigo con mi proceso de adaptación para cuando me mude con BruBru ;)
Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


Un vídeo publicado por Mara Jade (@supersonicgirl) el




Nos pasamos el día como lagartijas absorbiendo sol, Doña Caye contándome de pe a pa su viaje a Australia, yo muriendo de envidia, paseando con los perretes... cosas guachis.

Seguidamente, tuve unas pocas horas de margen para prepararme porque... ay omá... yo todavía no tenía ni idea de lo fantabulosos, estupendo, divertido, increíble y bailongo concierto que me esperaba.

¿De quién?

Pues nada más y nada menos que de mis queridísimos Hattori Hanzo Surf Experience, aquí estoy yo, como fan-fatal-sideral, yyyyyyyyyy.... los putos amos del rock surf instrumental de este país y gran parte del extranjero: ¡Los Coronas!

O-se-a.

Subidón surfero rockero a tutiplén de los que te hacen bailar de maneras que no creías que fueras posible de bailar.

Querer subirme al escenario y tirarme a surfear sobre el público.

Querer volverme a subir al escenario y ffffflip-par con los baterías, porque sigo teniendo entre ceja y ceja lo de aprender a aporrear tambores y platillos (y sí, por supuesto que vi Whiplash en cuanto que me enteré que iba de un chaval baterista, JK Simmons, súper grande, por cierto).

Y seguir bailando.

Y más, y más, y más... porque yo llegué a casa pasadas las tres y media de la mañana. Cansada estaba, pero no me di cuenta hasta que me metí en la cama.

Los Hattori se salieron, como es habitual en ellos. Son mis niños bonitos, formaron parte de una de las ilusiones de mi vida, y contaré sus alabanzas en todas partes y a todo el mundo. Chimpún.





Si, encima de que como grupo me entusiasman, resulta que luego son unos tíos remajísimos... pues qué queréis que os diga. Chicos, os lo vengo diciendo desde el segundo cero que tuve el placer de conoceros: ¡A TRIUNFAR!

A vuestros pies queridos Hattori Hanzo Surf Experience, a vuestros pies. 

Quiero que os hagáis fans YA. He dicho.



Luego apareció un grupo, al que no le voy a dar publicidad, porque la verdad, no pegaban ni con pegamento de contacto. Cada uno de sus miembros era un cliché totalmente reconocible: una gótica, un emo, un imitador de Lemmy, un fan de El Cuervo... un plantel... 

El sonido de la cantanta, malo no, peor. No porque no tuviera voz, es que no se le entendía nada. Pero, el batería me pareció chachi y hubo por ahí un solo de guitarra del pseudo-Cuervo que me dejó gratamente sorprendida. 

Y bueno, el tipo de música... pues chicos, si los otros grupos son de surf rock instrumental, ¿qué coño hace aquí algo rollito garage con ramalazos a Evanescence?.

Repetid todos conmigo: NADAAAAAAAA.

La única explicación es que fueran unos enchufados de alguien del local que intentó colárnoslos a ver si nos "entraban".

Mañana me habré olvidado completamente de ellos. 



Pero no hay mal que por cien años dure y llegaron ellos, Los Coronas, con sus sombreros de cowboy, y ese Fernando Pardo y su alisado japonés en la melena que daba gustico de verlo y escucharlo con sus historias. Amén hermano. Un David Krahe que sólo le faltó acabar la actuación destrozando algún ampli con la guitarra de lo potente que estuvo. El amigo Javier Vacas, que si algo le sobra es talento con el bajo, sí, y actitud joder, qué momentazo pasodoble y qué movimiento de caderas. Melenaza incluída, muy sioux él. Y luego el trompeta, que es el miembro más reciente, Yevhen Riechkalov, con sus gafas de espejo, que se quedó con la peña con ese arte torero. Oiga, me quito yo el sombrero con este señor. 

Me estoy dejando al batería para el final, porque por si no lo sabéis, toca de pie y con una percusión básica porque no le hace falta más para partir la pana, hoygan. Su nombre es Roberto Lozano y, a parte de que me lo pido, no podía dejar alucinar con su  habilidad. Crack.



Esta gente, lo mismo que te hacen reír con sus historias entre canciones, te versionan a Marisol, a Muse, a Los Brincos, Rolling Stones o The Beatles, te ponen a Curro Jiménez en la pantalla de fondo y te dicen que Tarantino muy bien, gracias, pero el surf rock es mediterráneo y podría tener su origen en un pasodoble. Toma, toma y toma.

Y sin despeinarse. 

Era pasada la una de la madrugada y ahí seguían dándolo todo y más.

Intentaron irse, pero le exigimos unos bises.

Y cumplieron.

¡Con creces!

A sus pies señores de Los Coronas. A sus pies. 

Y para demostrar que yo estuve allí, juguemos al ¿Andestoy?. A ver si me encontráis.

Pista: soy una fan bajita XD

 Fotaca de @javivacas, el bajista molón con pinta de sioux.

¿Me habéis encontrado?

Va, os dejo un poco más de tiempo.


¿Ya?

Felicidades si me has encontrado, si no...



Casi 8 kilómetros el día anterior, caminata parrandero-playera durante el día y luego bailonguismos varios non-stop por la noche.

Me he desquitao del maldito febrero con ganas.

Ahora que me cobren el seguro del coche, porque el mes que viene empiezo a planear vacaciones.

Oullea.