jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Sabéis lo que toca a estas alturas?


No tengo ni la más remota idea de lo que pasará, ni dónde estaré, con quién, si por fin me convertiré en la rockstar que estoy destinada a ser o, por lo menos, poder vivir de mis trabajos originales y no haciendo banners como si no hubiera un mañana. Pero a día de hoy, puedo decir que, a pesar de lo gruñona que soy a veces, tengo la gran suerte de que las cosas han ido cada vez a mejor desde que abrí este blog.

¿He dicho suerte? Sí, puede que un poco o un mucho de eso haya tenido, pero no pienso callarme: me lo he currado, joder. He trabajado mucho, muchísimo para conseguir lo que tengo y he aprendido en este tiempo. Así que me alegro de que la combinación de estas dos cosas hayan funcionado, porque, como he dicho, sé que mis gruñidos pueden llegar a ser insoportables.

¿He dicho dos cosas?

No, aquí me he equivocado. Porque sin el apoyo de muchas personas, conocidas o no, muchas veces habría tardado mucho más tiempo en dejar de gruñir y de sentir lástima de mí misma. La vida muchas veces es una cabrona, para qué os voy a mentir. Pero otras veces... otras veces es tan increíble que no es ni normal.

Por eso, en mi último post del 2015, quisiera dar las gracias a mi familia y mis amistades más cercanas y/o queridas porque os vea todos los días, o sólo sean unos whatsapps, o haga unos años que no nos veamos pero sigamos en contacto: sois lo más.

Y a todas esas personas que sin conocerme, aún tienen la santa paciencia de venir aquí, de leer mis chorradas, que tienen el ánimo incluso de dejar comentarios dándome ese punch que a veces necesito: un oullea por todos vosotros.


Pues eso, que aunque aún tenga gruñidos para rato: a darlo todo el año que viene nenis. A DARLO TODO*.







* Si en algún momento se me olvidara este momento sincero y buenrrollista que estoy sufriendo, me recordáis este post, ¿vale? ;)


miércoles, 23 de diciembre de 2015

¡Ya era hora!

El 16 de septiembre, este blog cumplió 11 añitos. Pero con todo el ajetreo que he arrastrado este año y, sobre todo, estos último meses de... Pues eso, que entre que he venido, que me he ido, que me he desenchufado, que me he conectado tan fuertemente que no me dio tiempo a preparar apropiadamente la presentación del nuevo look.

Gil Elvgren se ha llevado el gato al agua este año con esta bañista tan estupenda. Que ya fue mi ilustrador elegido, con aquella vecina pelirroja, descarada que le iba escribiendo verdades a las marujas de la urba.


No me digáis que no es divina. De mayor quiero ser como ella.

Pero con las tetas más grandes.

Y ya que me he puesto, como siempre, la he recauchutado y le he puesto alguna cosilla por aquí y por allá. Dadle la bienvenida a Moira, la acabo de bautizar, es mi nueva musa para todo lo que poco que queda de 2015 y todo el 2016.



Ya sabéis: ante la duda, la más tetuda... y con tatuajes, mejor.

Moira ha venido para traer un poco de luz a este oscuro blog, que aunque yo conserve el fondo negro, este año me apetecía una cabecera un poco más clarita. Y más sencilla. El único exceso esta vez está en la piel de ella. Es divina, no es por nada.

Bueno, pues la cabecera me ha quedado tal que así...


Y como la cosa está inspirada en los tatuajes, en los old school mezclados con un poco de retro-modernez, ahí se ha quedado el título del blog, osea, mi nombre artístico, SuperSonicGirl, y lo que viene siendo mi biografía resumida habitual: mala porque me da la gana.

Casi me pilla el toro, nenis, casi. Pero lo he conseguido. Por fin le he renovado la caraja al blog.


Y mañana, versiones navideñas y demás chorradas. Que he tenido un día muy mierder y no tengo más ganas de nada. Sé que ya no le dedico todo el tiempo que solía dedicarle al blog, pero estoy segura de que sabéis apreciar mis entradas. Más vale calité que cuantité.


Muchas gracias, como cada año, a todos aquellos que siguen viniendo por aquí a soportar mis tontás :-D

Creo que me he explicado estupendamente.

Podéis felicitarme por mi gran creatividad y contarme lo mucho que os encanta Moira en los comentarios ;) ;)


Como este blog llegue a los 15 años... No me quiero ni imaginar la que puedo liar*

Para disfrutar hasta entonces, no puedo dejar de poneros una cancionceja maja. Como sigo empeñada en que os hagáis fanes fatales, aquí sus pongo una joyita de mis queridos Hattori Hanzo Surf Experience: Kobayashi Maru. ¡Qué ganas de su nuevo disco!


* Para entonces espero estar ya feliz y legalmente unida a mi BruBru, porque no se me ha olvidado, queridos. No, no.

martes, 15 de diciembre de 2015

"Hola, soy... SuperSonicGirl...

... y no quería dejar de decir lo FAN que soy de este peinado a lo Princesa Leia de la estupenda de Lupita Nyong'o".



Por cierto... los putos Foo Fighters anularon el concierto en Barcelona, pero adivinad quién va a un pase previo al estreno oficial de la nueva peli de Star Wars.

Pensad, pensad malditos ;) ;)

martes, 8 de diciembre de 2015

#supersonicgirlenLanzarote, porque ya era hora

A poco más de un mes de haber vuelto de mis vacaciones en Lanzarote, me voy a dignar a contaros un poco sobre ellas.

Soy así. Generosa.

Para empezar os recordaré que cuando empecé mis vacaciones, el lunes era festivo. Pues estuve currando unas cuantas horas.

"Bueno, bueno, pero el martes ya, por fin, ¿no?".

Pues no.

"Vaya... entonces ya sí que sí, nada más después de eso, ¿verdad?".

Si os digo que mientras buscaba mi asiento en el avión, me preguntaban si podía conectarme a Skype, ¿cómo se os queda el esqueleto?.

¿Y si os digo que al llegar a Madrid, tuve que conectarme mientras comía y esperaba el siguiente vuelo?.

"Putada".

Pue esí.

"Entonces, ¿esas horas extra te las pagarán?".

¿Fue Rajoy al Debate Decisivo ese de A3media?.

Pues eso.

Total, que por fin llegué a Lanzarote.


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Y os prometo que fue como llegar a casa.

Esto ya lo he dicho más veces cuando he ido a Canarias, pero es que resulta que Lanzarote SÍ fue mi casa durante un tiempo cuando era igual de alta que ahora, pero con unos cuantos años de menos.

Después de esperar un buen rato a que una sola persona atendiera a una pequeña cola de gente que teníamos nuestro coche pendiente de recogida, por fin conseguí llegar a mi casita. Y sí, digo casita porque era una auténtica monada y en una zona muy tranquila al norte de la isla. Concretamente en Órzola. Cuando viví en esta maravillosa isla, fue en el sur, en un pueblo llamado Tías. Así que fue increíble poder estar más tiempo en el norte.

La casita estaba en "el campo". Entre comillas, porque el campo conejero no tiene nada que ver con lo que alguien de la Península o, incluso nosotros, los de Baleares, podríamos esperar. Este era mi jardín. Mi estupendo y precioso jardín.

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Me encanta.

Mi casita era encantadora. Y digo esta palabra por no decir cuqui, jaja. La dueña la tiene preciosa, con una decoración muy funcional y bonita, aprovechando el espacio y, al mismo tiempo, conservando lo típico de las casas de la zona. En resumen: que cuando vuelva, me la vuelvo a pedir. No hay más.

Estas vacaciones estaban pensandas para hacer surf y volver a recorrer la isla para ver todos los sitios que ya conocía y comprobar cuánto habían cambiado.

Para mi statisfacción os diré que la isla ha cambiado, en cuanto a que los pueblos han crecido, evidentemente. Pero el resto... ¡es una maravilla!. Todo está cuidado, conservado como debe estar, son las personas las que se adaptan a la isla y no al revés. Y algo que me da mucha rabia decir porque debería ser LA NORMA: limpieza. Lanzarote es una isla verde. Y no por el color, sino porque verdaderamente da gusto ir por las carreteras tranquilamente, nadie corre (excepto algún cani, que, por desgracia, también los hay), las calles de los pueblos están impecables, los lugares turísticos son de diez... Bien podría Mallorca aprender un poquito.

¿La gente? Muy amable, excepto algún energúmeno que me encontré en Arrecife que iba del palo "estresado de la capital" que me soltó un "y de prisita". Como la señora que soy no me digné a dirigirle la palabra pero le dediqué mi mejor sonrisa mientras le saludaba cortesmente tal que así:


Estreses a mí. No tienes ni puta idea, atontao.

A todo esto, mi estancia en Arrecife duró unas dos horas, si llegó. Con todos mis respetos, puede que sea una de las ciudades más feas de España. Pero bueno, teniendo en cuenta que Lanzarote es una de las islas más preciosas de España, bueno... no podía ser todo perfecto.

Ni siquiera me había planteado ir si no fuera porque yo misma con mi carisma y toda mi torpeza, cerré la puerta del maletero con mi iPhone en medio.

Jamásssss se me había roto la pantalla de ninguno de mis teléfonos. Jamássssss.

Para todo hay una primera vez y casi me da algo. Júrolo.

Se volvió a confirmar que soy una tecnoadicta y no me avergüenza reconocerlo. Removí cielo y tierra para encontrar un sitio donde me pudieran substituir la pantalla y que me dijeran que sólo era eso. Era domingo. Para mi sorpresa: sobreviví todo ese día y parte del siguiente sin smartphone.

Seeeeeeh, soy una campeona.

Una campeona con iPad XD

Al día siguiente, con el wifi que me ofrecía mi casita de campo conejera, Google Maps me mostró el camino. Así es queridos, puede que la señora de Google Maps no te vaya dando instrucciones, pero sigue marcándote ande andas en el mapa ;)

Llegué, incidente con el "estresao" de turno, dejé a mi querido, adorado, mi mejor relación, mi proveedor de casi cualquier cosa... mi iPhone, en manos de desconocidos... desayuné en un bar cercano... con wifi... leí las noticias de mis diarios favoritos... y de los que odio, para contrastar... contesté emails, planeé los sitios que iba a ver ese día.... y una hora después y 90€ menos, tenía otra vez a mi pequeño entre mis manos.

Salí zumbando de Arrecife, por supuesto.

Durante mi estancia en Lanzarote, pensaba hacer surf todos y cada uno de los días. Pero no pudo ser, fue esa semana en la que hubo unas lluvias de la hostia en Gran Canaria y en Lanzarote lo que hubo fueron unos vientos tan brutales que se suspendieron las sesiones. Recordad que yo soy principianta, así que me gusta tener instructores que me recuerden que por mucho que yo quiera, lo de llegar a ser como Kelly Slater (ma-to), Rob Machado, Aritz Aramburo o Stephanie Gilmore, casi que no. Que los tubos de agua para más adelante y ya tal.

Cuando no pude hacer surf en una zona, me busqué otro sitio donde sí pudiera. Y tengo el placer de comunicaros que pude cabalgar (qué me gusta un tirarme el moco) mi primera ola de verdad, no las espumas de meganovata. No hay fotos como cuando estuve en Tenerife, pero la sensación... ¡LO MÁS GRANDE!.

¿Qué debía tener? ¿Poco más de medio metro? Lo primero que pregunté fue: "Eso era una ola de verdad, ¿verdad? ¿eh? ¿era de verdad o tiene que ser más alta?".

Era de verdad.

Una chorrada para quien lleva la vida haciendo surf, pero para alguien que está más familiarizada con una tabla y un remo: ESA OLA ERA DE VERDAD.

Por eso sé que el resto de las vacaciones que me queden en mi vida, puede que en alguna ocasión vaya a lugares donde no, pero básicamente mis destinos van a estar destinados a poder practicar el surf. No llegaré a ser profesional. Ni siquiera mínimamente buena. Me la pela. Estar en el agua, distinguir cuál es la ola, subirme a una tabla, conseguir el equilibrio... No hay nada igual.

A todo esto, súper gracias a la escuela La Santa en Famara, porque fueron geniales, a pesar de que no pude hacer todas las clases que hubiera querido con ellos. En los otros lugares, bien, pero si os tengo que recomendar un sitio, mirad el enlace.

Dejadme que lo diga una vez más, porfa: LO MÁS GRANDE.

De Lanzarote me llevo:
  • Mi visita a La Graciosa y caminar descalza por sus calles de arena, como cuando era pequeña y vivía en Corralejo. Me trajo tantos recuerdos...
  • Enamorarme otra vez del paisaje de Timanfaya.

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  • Adorar la tierra negra y roja de toda la isla y las palmeras de Haría.







  • Decidir que si alguna vez tengo una piscina tiene que ser como la de los Jameos del agua y que mi futura beach house tendrá un aire entre la de César Manrique y Lagomar.



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  • Que volveré al grill del Volcán de la Corona a darme un homenaje y deleitarme con sus sales caseras (la de frambuesa fue todo un placer).



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  • Su tarta de piña es algo más que pecaminosa.








  • Que La Graciosa se ve mucho mejor desde fuera que dentro del Mirador el Río.



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  • Disfrutar en silencio de la Cueva de los Verdes y su "sorpresa" que no puedo desvelaros ;)



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    • Levantarme al amanecer y no gruñir al ver la maravilla que tengo ante mí y que me pasaré las siguientes horas subiendo y bajando de una tabla de surf.

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    • He hablado de mi futura beach house y piscina. Mi jardín será como el el Jardín de los Cactus, sin ninguna duda. Es el jardín más precioso que he visto nunca. Recuerdo cuando lo abrieron, eran cactucitos en su mayoría. Ahora es el lugar donde me pasaría las horas mirando cada especie, sus tonalidades de verde, sus espinas, sus pelusillas...
    • Famara es EL LUGAR. No sé cuando, pero yo sé que algún día pasaré allí más que unas cuantas horas para hacer surf. Esa playa, esos riscos majestuosos, esas olas, esa arena, su sonido y ese olor de mar...

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    • Los barcos pesqueros de La Santa.


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  • EL MOJOOOOOOO, ay omá, el mojo. Y las papas, el pescado y un Arehucas con hielo. 






  • Las playas, el sooool...




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    Visitar mi antiguo pueblo (el último en el que viví y muy hasta el moño estaba ya entonces de vivir en pueblo y no en ciudad, aunque como ya he dicho, en Lanzarote mejor vivir en pueblo) fue todo un shock. Había crecido más de lo que yo esperaba, me costó reconocer casi todo. Tuve que buscar la iglesia para situarme. De ahí encontré nuestra antigua casa. Me hice mi antiguo camino hacia el colegio, pero habían construído por en medio. El colegio seguía igual y recordé mi odio por el balonmano. No comprendo cómo puede gustarle a la gente ese deporte. Bueno, básicamente es que odiaba todos los putos deportes de equipo que se daban en la clase de educación física. Pero, sin embargo, el momento badminton me entusiasmó.

    En ese colegio conseguí mis mejores notas en mates. Siempre recordaré a Don Abraham como uno de mis profesores favoritos. Nunca más me volví a interesar por las mates como en sus clases. Me deshice de ellas en cuanto pude.

    Recordé los carnavales, a mis amigas de entonces, reconocí las casas de algunas de ellas... y poco más. Como yo lo recuerdo, Tías era un pueblito y ahora se ha convertido en un pueblo. Ni bueno, ni malo, es que estaba tan alucinada por el cambio que no me dio tiempo a evaluar si me gustaba o no.

    Si tuviera que elegir, desde luego Famara sería una de mis opciones, pero aunque el resto de la isla está bastante bien en cuanto a carreteras, si tenemos en cuenta que las autopias no son necesarias y, sinceramente, adoro conducir con ese paisaje...


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    Resulta que llegar allí es bastante complicado, porque hay que dar muchos rodeos. Pero supongo que si valoras que el lugar es el mejor para surfear, es tranquilo, las calles son de arena, de la mayoría de las casas del pueblo tienes el mar a un escupitajo de distancia y el ambiente es de lo más relajado y buenrollista: compro.

    Prefiero un sitio cerca del mar, es así. Pero sí que es cierto que no tiene las comodiades de una ciudad. Pero aún así, me parece más preferible a vivir en Arrecife, por ejemplo. ¡Qué grande sería pasar el invierno en Lanzarote!

    No creais que no me planteé. Muy seriamente.

    Demasiado seriamente.

    Tanto, que aún no he abandonado esa idea.


    Mientras sigo cocinando esa idea, planeando siguientes pasos y descubriendo lo que va a pasar en mi vida, espero que os haya gustado mi crónica vacacional de mi estancia en la maravillosa Lanzarote. Más fotos en mi Instagram con el hashtag #supersonicgirlenLanzarote.



    Pd: le empecé a coger gusto a los selfis, pero lo cierto es que cuando viajas sola, es complicado salir en la foto y, además, es una buena manera de que la SSFamily sepa que sigo viva.




    lunes, 9 de noviembre de 2015

    Lunes

    No soy una persona de lunes.

    Tampoco soy una persona de madrugar.

    Y, ni mucho menos, soy una persona a la que le guste el frío.

    Las dos primeras no las he podido evitar. La tercera, oh por favor, gracias, gracias, gracias noviembre por ser tan benevolente conmigo. Aún no he cambiado la ropa del armario y sigo tirando de prendas veraniegas, con alguna chaqueta ligera.

    Y todavía tengo un poco de morenito de las vacaciones, yeah.

    Hoy ha sido uno de esos lunes de los que ya has anticipado los domingos por la tarde. De esos que odias profundamente y sabes que en cuanto llegue el frío, ni siquiera unos M&M's de la bolsa amarilla podrán hacerte olvidar. Sí, odio, esa es la palabra. No digusto: odio. Con todas sus letras.

    Sólo de pensar en tener que ir a ese sitio a escuchar gilipolleces de algún gilipollas, observar ausencia de respeto, de mucha condescendencia, de cutrez... que te entra una mala leche de esa que te dan ganas de salir a la calle y pegarle fuego a los coches de tu calle*.

    Ya me entendéis.

    Pero hoy ha sido, además, uno de esos días en los que los comentarios gilipollas han sido de esos que sacan mi peor vocabulario. El más barriobajero y con más tacos. Arrrgh, de verdad, si hasta yo me avergüenzo a veces de lo malhablada que puedo llegar a ser.

    Si esos comentarios se hubieran quedado en algo aislado y ya está. Pero no, han seguido, un toletole incesante que cada vez iba a más, que ha empezado con un susurro pero con la emoción terminan teniendo un volumen nivel nonecesitomegáfono. Insssssoportable.

    Y si combinamos las ganas de repartir hostias como panes, la anticipación dominguera con la desidia, la desmotivación y unas ganas horribles de cambiar de aires... Ni os cuento.

    Noto yo, a mí mismamente, que muchas veces me pasa que me encierro ese malhumor que a veces me embarga. Que me calienta la sangre y me hace ser la persona más insoportable. No me soporto ni yo. Que me encuentro razonando conmigo misma un poco así:

    - ¿Pero tú te das cuenta de que esto lo estás llevando ya a un extremo muy extremista, tía?

    - ¡¿Y qué?! Es mi mal humor y lo uso cuando me sale de los cojones.

    - Mira, esto no es Gandía Shore, ¿m'entiendes?. Así que no me obligues a lavarte la boquita con lejía.

    - ¿A que te meto? ¡Que estoy muy loca y como ese imbécil no se calle le empotro la jeta contra la pantalla de mmmmmierda esa que tiene!

    - ¿En serio te quieres ensuciar las manos? ¿No te parece más divertido partirte la caja escuchando sus gilipolleces que no tienen ni pies ni cabeza y que se nota que es un sobrado que sólo quiere hacerse notar? ¿De verdad me quieres decir que vas a dejar que esa cosa te ponga de tan mala hostia?

    - ¬¬

    - Por fffffavooooor, un poquito de sentido común, de cordura y de ponerte los auriculares con la discografía de Foo Fighters, que no nos pillen en bragas en el concierto, hombrepordiosssss.

    - No, si razón no te falta.

    - ¡Gracias!

    - A ti, chica, que hay que ver qué tontuna me pongo.

    - Si ya sabemos tú y yo que todo esto es muy pesao de aguntar, pero tampoco estamos tan mal, y lo sabes. Que dentro de lo que cabe somos afortunadas sólo que, incluso yo comprendo que a veces esto se nos hace muy cuesta arriba. Y no te creas, ¿eh?, no te creas que yo no he tenido ganas de reventarle la cabeza a patadas, así en plan rollo sangriento, a lo take away para zombis...

    - Eres súper chunga, lo sabes, ¿no?

    - Un poco sí, la verdad.

    - Me molas.

    - Ya, mi lado sociópata es de lo más atractivo.

    - Es parte de nuestro encanto.

    - En el fondo somos adorables...

    - ... ¡y no se nos mueren los cactus!

    - ¡Uy es verdad! ¿Has visto esta mañana a nuestros cactucitos bebés?

    - ¡Son monísssssimoosssss!

    -¡Y han salido unos nuevos! ¡Son súper mini-mini-miniiiiiii!

    - Aaaaaawwwwww... son tan cuquis...


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    Y ahora como que estoy de buen humor y eso.

    Mañana es martes.

    Y ya tal.



    * Es un poner explicativo si después de este post, arde algún coche en mi calle, os aseguro que yo estaba en mi camita viendo algún capítulo de alguna de las múltiples series que sigo.

    jueves, 5 de noviembre de 2015

    ¿Qué puedo hacer...

    ... cuando sólo puedo pensar en lo mucho que disfruté de mis vacaciones en Lanzarote?


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    Será que vuelvo a encontrarme otra vez en esos momentos de estancamiento que tanto me matan. Porque ya todos sabéis lo mal que llevo la incertidumbre y eso de tener paciencia. No me queda más remedio que tenerla y aguantar todo lo que pueda, aunque no haya día que no termine diciendo "es que no puedo más".

    Pero no me malentendáis, estoy bien. Quiero decir, mi primera semana después de las vacaciones fue un choque frontal con el estrés, bajada de defensas, un resfriado, dormir poco, pensar mucho y demasiado rápido... Esas cosas que me pasan.

    Aunque también tengo que decir que esa primera semana iba a ser mi tercera semana de vacaciones. Pero bueno, no vamos a remover la mierda, porque bastante he tenido ya. Pelillos a la mar, sigo viva, puedo mantenerme a mí misma y, a pesar de que a mis taitantos, me han descubierto mis primeras caries, resulta que tengo un dentista que está buenorro hasta decir basta. Sí nenis, mi dentista está buenorro y es una pena que yo no sea un poco más loba, porque es totally my type. Con una sonrisa... bueno, para eso es dentista, para tener una sonrisa bonicadeltó. Pero es que él en sí mismo es bonicodeltó también.

    ¡Ay omá! Podría hacerle hueco en mi vecindario. No os digo na más.

    Que no escriba mucho de un tiempo a esta parte, no os ha de preocupar. Simplemente estoy liada con otras cosas e intento tomarme muy en serio mi tiempo de descanso y desconexión. Aunque no os voy a engañar, de repente me entran unas ganas locas de venir a escribir posts. Lo que pasa es que esas ganas me dan a unas horas en las que, si me pusiera, luego me iría directamente a la oficina. En plan empalme. Casi que no, que ya tengo una edad. ¿Verdad?

    Por otro lado, ya queda muy poco para que vaya a ver a los Foo Fighters a Barcelona. Puede ser algo MUY grande. Dave Grohl tiene un talento del que yo carezco y que envidio tremendamente. Si tan sólo supiera toca la batería una décima parte de lo bien que lo hace él.

    Mmmm... si tan sólo supiera tocar la batería, así, a secas, ya me iría bien, para qué negarlo ¬¬

    De momento, y mientras me decido y/o animo a contaros sobre mis andanzas conejeras, os comento que hoy me ha dado por hacer garabatos intentando dibujarme a mí misma. Era uno de los deberes que nos proponía DirtyHarry en su curso de Dibujando Tipografías. Pero creo que no me parezco en nada de nada. Ni un poquito. Ni una mijita.

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    Nunca he sido buena dibujando caras. Me encantan los cuerpos femeninos. Lo mío es la pin-up bien provista de curvas. No es que sea tampoco demasiado buena, pero supongo que a base de estropiciar muchas veces algo, terminas aprendiendo alguna cosilla.

    Aún así, voy a seguir intentándolo porque estoy un poco hasta las pestañas de que cuando digo que soy diseñadora gráfica me confundan con una diseñadora web. Reivindico mi lado de dibujanta-ilustradora-garabateadora. No es que no me guste el diseño web, pero me gusta más esta rama. Además, no me siento cómoda diseñando webs, no son lo mío. No es que no me guste, es simple preferencia. Igual que prefiero el pastel a la acuarela o los quesos curados a la insulsez del queso fresco, por ejemplo. 

    Por el momento, poco más os puedo contar. 

    Mi llamamiento sigue en pie.





    jueves, 29 de octubre de 2015

    Del tirón

    La semana pasada:

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    Y en la primera semana después de las vacaciones, aquí me hallo, con las cervicales tiesas y un resfriado quepaqué.

    Lo siento selva amazónica, la venta de pañuelos se va a incrementar en 5, 4, 3...




    lunes, 12 de octubre de 2015

    Como ya sabéis...

    ... os debo un post sobre mis días en Berlín de hace un par de semanas. Pero va a tener que esperar. Si es que me llego a acordar (que también sé que se me olvidó terminar el viaje a Menorca, siejqueeee...).

    A esta paso no voy a dar abasto con los viajes nenis. Acabo de volver de Murcia, qué bonica ereh, de la boda de una gran amiga. Una boda muy salvaje y en la que no pude dar todo lo que yo podría haber dado, pero dado el estrés, la tensión y la mala hostia acumulada, dad gracias que aún aguanté en mis zapatos de stripper doce horas como la rockstar que soy.

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    Y cuando digo que fue salvaje, es que lo fue. El tema de la boda era la música house. No os quiero de disí la que se pudo liar ahí con temazos de nuestra generación y que fueron avanzando a los más actuales. En fin, salió la bailonga que llevo dentro y sólo me faltó subirme a una mesa o similar.

    No lo hice.

    Para no variar, fui sola y aunque hice amiguitos y casi todos sabían que era Mara "la de Palma de Mallorca", tampoco era plan de acabar la celebración siendo conocida como Mara "la que se cayó de la mesa y se le vio hasta el alma".

    El día anterior, viernes, había estado currando hasta el último minuto para ir al aeropuerto. Despierta desde las seis de la mañana, yeah.

    Estaba buscando mi asiento en el avión y aún me llegó algún mensaje de la oficina. Tócate.

    Llegué a Alicante, cogí un coche, conduje y llegué para darle un abrazo a mi amiga A. Hacía unos cuatro años que no nos veíamos. Nos conocemos desde el 99 y podemos contar con los dedos de las dos manos las veces que nos hemos visto en persona, pero es de esas amistades que, no sabes cómo, se mantienen ahí. Es genial.

    Entotá, que cerca de la una de la madrugada me estaba metiendo en la cama, después de estar tomando unas copichuelas pre-celebración.

    A las siete menos cuarto, levántate, que a y media había que estar en la pelu.

    Pasé de esto:


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    A esto:
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    ¡Ay, la magia del maquillaje y el peluquerío!

    La verdad es que se lo puse muy fácil a la chica que se tenía que ocupar de mí. Le dije: "quiero el peinado y el maquillaje de Liz Taylor, mira esta foto y cópiala todo lo que puedas".


    A ver, que yo no tengo ni su pelazo, ni sus ojazos, ni una décima parte de la belleza que tenía esta señora, pero qué queréis que os diga, mancanta.

    Y bueno, no tengo foto de mi look, pero mi vestido era más o menos tal que así...


    Pero con tirantes (escote, evidentemente, if you got it, flaunt it) y el largo de la falda era por la rodilla. Y llevé un cinturón con unos apliques dorados en la parte frontral. Los zapatos ya los habéis visto.

    Vamos, que ya avisé que lo mío era un brillismo muy en plan bola disco y drag queen. 

    Mi estrategia para estos eventos a los que tengo que ir sola, es plantarme en un sitio con el mayor ángulo de visión posible para cotillear todos los modelitos de las invitadas y donde el paso de los camareros con bandejas varias sea fluído. Y como encima tenía cerca una barra, me hice ahí con un mini-bufet y me agenciaba los Martini rojo de dos en dos. Que hacía mucha caló.

    A las cinco de la tarde, todavía seguíamos comiendo. Me quería morir. Como todas las bodas murcianas sean así, tela.

    Yo ahí con mi agüita y una sola copa de cava para brindar. 

    Llegó la fiesta y empiezan a sonar esos temazos bailongos de los 90 y vamos llegando a Calvin Harris y compañía.

    ¡Que viva la barra libreeeeee!

    Me mantuve hidratada con tres gintonics, alternando con agua con hielo, y a bailarrrrrrr.

    Una cosa...

    A las diez y media de la noche yo ya no podía con las lentejuelas de mi vestido. Con ninguna.

    Decidí retirarme.

    Una hora después, ya me estaba metiendo en la cama, previa ducha e ibuprofeno. Los pies bien, pero los tobillos no era ni normales.

    Los novios llegaron a casa a eso de las seis de la madrugada.

    Cracks.

    Al día siguiente, con los novios, nos dio por la comida basura, nos reímos un montón con fotos y recordando momentos. Volví a coger el coche, me otra vez a Alicante, me di el capricho de un pumpkin spice latte y al llegar a casa, ni deshice la maleta: me dediqué a dejarme llevar entre el sofá y la camita.



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    Todo muy salvaje nenis, muy salvaje.


    Por cierto... el jueves me voy a Lanzarote.

    Chimpún.

    lunes, 5 de octubre de 2015

    Mi primer concierto de U2 en Berlín

    El pasado 28 de septiembre tuve el enoooooorme placer de ser una de las personas afortunadas que pudo ver a U2 en el Mercedes-Benz Arena de Berlín.

    Me pareció un sitio pequeñito, pero claro, este grupo suele alternar giras con montajes masivos y excéntricos con otras más, digamos, íntimas. Yo creo que si consiguiera reunir a 17 mil personas, la primera sorprendida sería yo. Pero bueno, dejémoslo en que fue un concierto "íntimo".

    La noche anterior ya no pude conciliar el sueño, incluso después de habernos pegado una señora pateada por esa maravillosa ciudad que es Berlín. Yo estoy muy enamorada de esta ciudad. Mucho más que de Londres, con diferencia. Si no tuviera un invierno tan increíblemente insoportable, me aventuraría a pasar allí una temporada. Es así, no soporto el invierno y es algo que va a condicionar mi lugar de residencia.

    En fin, que no había podido dormir mucho esa noche. Empezaba a anticipar lo que iba a ser un gran acontecimiento. Ese día, era lunes por la mañana, mi amiga S y yo, habíamos quedado con mis padrinos, que nos llevaron de paseo por el Schloss de Charlottenburg y luego por el centro.

    Sabían perfectamente por dónde llevarnos, porque pasarmos por el Waldorf Astoria, donde sabíamos que U2 se alojaban. Había una pequeña legión de fans en la entrada, pero obviamente, nadie los cazó: salieron por un acceso privado. Era de cajón que harían eso.

    Pero yo por si acaso, saludé a las alturas y le envié un bonito mensaje a través de las redes a Bono, por si colaba.


    Y es cierto que estaban allí, porque mirad la foto que se publicó en el instagram oficial de U2:

    Una foto publicada por U2 Official (@u2) el

    El hotel tiene vistas a la iglesia del Kaiser Wilhelm, que es sin duda uno de mis edificios favoritos de Berlín y mis padrinos lo saben perfectamente. Están el centro más centro de Berlín.

    Una pena que no mirara hacia abajo, un poco más a la derecha, estuvimos tomando algo en la terraza de un restaurante que está a escasos metros de esa iglesia. Y no digo que tuviera que adivinar quién era: lo saludé apropiadamente, más o menos como si fuera una superviviente en una isla desierta y le hiciera señales a un avión que pasa por allí.

    Pero sin quemar nada. Sólo faltaba que me detuviera por pirómana ¬¬

    Dimos un largo paseo, llegavamos a KaDeWe y repusimos fuerzas en la chocolatería de Le Nôtre, como está mandao. El chocolate revitaliza cuerpo y mente, no esas mierdas energéticas.

    Y nos fuimos hacia el concierto para vivir el ambientillo previo.

    Nenis, increíble, nada de histeria colectica, ni correr alrededor del Arena buscando la puerta de acceso, ni na de na... 3 puertas... pasaban grupos de, digamos unas cincuenta personas por vez. Y cuando entrabas, amablemente te miraban la entrada, te pedían que abrieras el bolso y luego, más amablemente, te indicaban si derecha o izquierda.

    La vez que más rápido he encontrado mi sitio en toda mi vida sin que me diera un pasmo de la ansiedad. Una de las cosas que más me gustan en el mundo, cuando voy a ver un concierto bestia de estos, es ver los preparativos: ver cómo terminan de colocar las últimas cosas, las pruebas de sonidos, cómo subían los tíos que manejaban las cámaras y luces desde las alturas... Con deciros que hasta me planteé el buscar información de cómo carajo se puede hacer una roadie. Aunque fuera enchufando cosas. Vamos, que me den un manojo de enchufes y hala, rollo teleoperadora. Debe ser un curro duro, no lo estoy idealizando, pero por el momento no puedo costearme entradas para todos sus conciertos worldwide.

    También me encanta quedarme todo lo que puedo después, para ver cómo se desmonta el tinglado.

    En fin, la cosa fue tan organizada y civilizada, pero con ese nerviosismo y emoción en el ambiente, que pudimos comprarnos nuestras camisetas sin ningún problema.

    Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

    Ahí me tenéis, en mi selfie, con mi camiseta del concierto y muriéndome de los nervios por dentro.

    Mi amiga S, de los nervios, salió varias veces a comprar cerveza y unos bretzels. Yo soy poco amiga de la cerveza y tenía el estómago cerrado. Pero accedí a pegar un bocado, por si acaso, no me podía arriesgar a que me diera un bajón en medio de LA NOCHE.

    Buah, el sitio se va llenando...

    Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

    La emoción se notaba en las caras de todos los asistentes. Sólo ver el escenario y pensar qué narices habrán ideado hacer ahí, ya es total. Esta vez el escenario ocupaba todo el largo del lugar y veíamos unas enormes pantallas colgando. Y una bombilla gigante colgada. ¡Una bombilla!

    Mientras tanto, nos pusieron música guay, desde Iggy Pop a Red Hot Chili Peppers, Nirvana o Pearl Jam y Smashing Pumpkins. Guay. Y de repente empieza el Power to the people de Patti Smith. ¡Eso marcaba el inicio!. El grupo ha elegido esa canción para dar la entradilla a esta gira, Innocence and Experience Tour (#U2ietour).

    Una cámara enfocaba por donde iba a salir U2.

    Y de repente se lía parda cuando vemos el primer brillo de las gafas de Bono.

    El pabellón al completo se puso en pie y un grito unánime se produjo mientras empezaba The Miracle (of Joey Ramone).

    Desde ese segundo cero hasta el final del concierto, de unas dos horas y media buenas, nadie dejó de cantar. Sin dejarnos respirar, siguieron con Gloria, un puñetero clásico, donde metieron unas estrofas del Gloria de Van Morrison. ¡Qué grandes son joder!

    Lo siguiente que supimos fue que Bono se preguntaba si era realmente lunes, porque parecía viernes por la noche. Nos dio la bienvenida y se calzó un UNO, DOS, TRES... CATORCE de Vertigo con una explosión de luces, que aquello no se cayó abajo de chiripa.

    Por cierto, os dejo la lista de canciones que tocaron, porque no tiene desperdicio (yo ya me la he confeccionado en mi perfil de Deezer, para recordar cada momento cuando quiera):

    1. The Miracle (of Joey Ramone)
    2. Gloria / Van Morrison’s Gloria (snippet)
    3. Vertigo
    4. I Will Follow
    5. Iris (Hold Me Close)
    6. Cedarwood Road
    7. Song for Someone
    8. Sunday Bloody Sunday
    9. Raised By Wolves / Psalm 23 (snippet)
    10. Until the End of the World / Love and Peace or Else (snippet) / Words (snippet)
    (Intermedio)
    11. Invisible
    12. Even Better Than the Real Thing
    13. Mysterious Ways / Burning Down the House (snippet)
    14. Elevation
    15. New Year’s Day
    16. Every Breaking Wave
    17. October
    18. Bullet the Blue Sky / Ode to Joy (snippet) / 19 (snippet)
    19. Zooropa
    20. Where the Streets Have No Name / California (snippet)
    21. Pride (In the Name of Love)
    22. With or Without You

    Bises:
    23. City of Blinding Lights
    24. Beautiful Day
    25. Mother and Child Reunion (snippet) / One / Invisible (snippet)


    Supieron hilar perfectamente todas y cada una de las canciones, darle un repaso maravilloso a su nuevo disco, Songs of Innocence, que me fascina, y lo mezclaron a la perfección con sus otros éxitos.

    Con las pantallas nos volvieron a todos locos, en el suelo había 3 escenarios. El grande, que podríamos llamarlo la base, al otro extremo uno circular donde ya todos sabemos que ahí hacen la parte acústica. Y una laaaaarga pasarela que no sólo era para llegar de un escenario a otro, también lo usaron para tocar ahí. Pero lo que no sabíamos es que, de repente, las enormes pantallas empiezan a bajar y desde un extremo salió una escalera. Nos quedamos muy locos cuando vemos a Bono subir. La escalera desaparece. Las pantallas suben.... empiezan a tocar... y en las pantallas aparecen recreaciones artísticas de la casa de la niñez de Bono y su calle, Cedarwood Road, mientras el va caminando, en la realidad, desde el interior de las dos pantallas. A él, no a una imagen. Se le ve a través de las pantallas. ¡El cuarto escenario!

    Una foto publicada por Melissa Ow (@mochafrappbob) el


    Brutal.

    Desde luego a escenografía, te dejan siempre sin aliento.

    Con Even better than the real thing, probablemente una de mis canciones favoritas, están los cuatro metidos entre las dos pantallas. Se les puede ver perfectamente mientras se reproducen gráficos, imágenes y mensajes que están perfectamente pensados para aparecer en las canciones indicadas. Pero en esta canción, Bono recrea ese momento de ligoteo con una cámara que sólo le enfoca a él en primer plano y que ya hiciera para el Zoo Tv Tour.

    Un inmenso primer plano de Bono mirando fijamente a la cámara mientras canta "Give me one more chance / And you'll be satisfied".

    Porque aún estoy bastante cuerda, pero en otras circunstancias yo habría jurado que Bono me miraba a mí y me cantaba a mí. A mí. Sentí unas irresistibles ganas de correr hacia él (imaginadme encaramada a cualquier cosa que me llevara a las alturas de esa pantalla-escenario) y... en fin... no voy a escribir lo que estaba y sigo pensando. Haceos una idea. Aquí ya os conté lo que es este hombre para mí. Muy loco todo.

    Con Invisible, sólo se les ve a ellos a través de unos agujeros en las pantallas, que simulan lo que a mí me parecieron gotas cayendo en un charco u ondas de sonido abriéndose. No estoy segura, pero el efecto es precioso.

    Raised by wolves, del último disco, ya dije que era una de mis favoritas. Esos micro-momentos de silencio ante de empezar el estribillo es totaaaaaaaal y no puedes evitar soltarlo todo ahí. Liberador.

    Iris (Hold me close), la canción a su madre, Bono la cantó sólo acompañado de The Edge y es preciosa. Es la canción que le canta un hijo a la madre que perdió cuando sólo tenía catorce años. Es sobrecogedor cómo le cambia la voz y fue precioso ver todo aquello iluminado con las luces de los móviles. No es una molestia, que conste, ya van dos giras que animan a la gente a convertir los conciertos en cielos estrellados en la tierra. El efecto es muy real, nenis.

    Pasó lo mismo con Every breaking wave. Esa canción no necesita arreglos, es perfecta con una voz y un piano.

    Os voy comentando detalles de algunas canciones, pero podría rememorar el concierto entero y contaros qué sensaciones recorrieron todo mi cuerpo con cada una de ellas.

    Por primera vez, el grupo ha utilizado una especie de descanso entre piezas. Se va a usar para que ese parte se pueda adaptar a cada ciudad que visiten. Para Berlín usaron las grandes pantallas y unas grandes lonas para simuar el muro que dividió la ciudad hasta 1989. Justamente esta ciudad es muy especial para ellos, porque ahí fue donde grabaon el Acthtung Baby. De hecho, el vídeo de Stay (faraway, so close), a Bono se le ve encaramado a la Columna de la Victoria o que usaran los coches Trabi como focos de luz de excepción para toda la gira.

    Fue alucinante ver otro muro, dividiendo a la audiencia, con un montaje visual increíble. Con imagénes de la caída del muro o mensajes como recuerda lo que sueñas, llama a tu madre y, por supuesto, el mira más la tv. Mensajes contradictorios que se lanzaban a velocidad pasmosa, en alemán y en inglés, recurso que ya usaron en la ya mencionada gira. El muro digital era amarillo y era realmente impresionante.

    Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el

    Otro momento especial fue cuando nos regalaron el estreno de New Year's Day. Digo estreno porque aún no lo habían tocado en lo que llevan de gira. Momentazo. Una de sus canciones más emblemáticas y la tocan en el concierto al que voy. Alucinante.

    La envidia me recorrió, obviamente, cuando Bono sacó a una titi del público y... bueno... osea... envidaca gorda, no, lo siguiente. Probablemente, como ya he dicho antes, saldría de allí con una orden de alejamiento, pero lo que yo realmente quiero es una de ACERCAMIENTO.

    Y lucharé por conseguirla.

    Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


    Con With or without you, dejaron micros e instrumentos, saludaron al público como los artistones que son y creyeron que les dejaríamos escapar, así como así. La gente empezó a dar palmas y a golpear el suelo con los pies. Sabíamos perfectamente que nos iban a dar más, porque las luces seguían apagadas.

    Llegaron los bises The Edge tocó los primeros acordes de One. Os puedo decir que la cara de Bono alucinando cuando a la segunda estrofa, se retiró el micro y se dio cuenta que las 17 mil personas que allí estábamos cantábamos la canción. Nos escuchó y su cara de alucine fue genial.

    ¿Os lo podéis imaginar?

    Un día compones una cancioncilla, como quien no quiere la cosa. Y en unos años millones de personas hacen que se te corte la voz cuando las oyes cantar lo que a día de hoy es un auténtico himno a las causas perdidas.

    Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el


    En alguna parte Bono nos ayudó a seguir cantando, porque era como si de repente todos pensáramos "joder, que el cantante es él, le estamos estropeando el momento". Pero al momento volvía a bajar el micro y a aplaudirnos.

    Gente, si eso no es ser grande, que venga alguien a explicármelo porque toda mi emoción contenida durante todo el concierto se desbordó en ese mismo momento.

    Para mí y muchos más, una de las bandas de rock más grande de todos los tiempo, dirigiéndose a todos los ángulos del escenario para dar las gracias a la gente por haber ido y por seguir ahí.

    The Edge estuvo inmenso todo el tiempo, con los teclados y sobre todo con la guitarra, que es lo suyo. En Bullet the blue sky, estuve a punto de reverenciarlo. El bajo de Adam estuvo presente todo el tiempo como un corazón palpitante y, bueno, la batería de Larry... es un gustazo verlo en cualquiera de los dos equipos que usa durante el concierto, pero ver que sigue cogiendo un tambor para recorrer la pasarela y marcar los tiempos... pffffff...

    ¿Y qué voy a decir de Bono? Ese hombre que ha sido The Fly y McPhisto, que sabe cómo mirarte sin que lo sepas, que tiene esa voz que nadie podrá sustituir por muchos tributos que le hagan. Estuvo genial y si cantando me gusta, escucharle hablar.... ooooh... no tengo palabras.

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    Luego, en el mismo Arena, habían preparado un after show. Una barra con una photocall con un mega póster de U2. Y sólo se escuchaba música del grupo. De repente unas 50 personas que estábamos allí, entramos en sintonía y empezamos a cantar las canciones, las letras, los estribillos, los falsetes, los coros... se produjo ahí una especie de armonía, de catarsis y buen rollo sólo porque a todos nos gustaba el mismo grupo. La gente súper maja, luciendo camisetas de otros conciertos, uno me preguntó si ya los había visto... cuando le dije que era la quinta vez me preguntó cuántos años tenía jajaja. Muy divertido.

    Nos metíamos en la cama a eso de las 2:30 de la mañana. Nos dio pena dejar el lugar y salir de esa magia. 


    A los que veréis a U2 en Barcelona, este año los he tenido que ir a ver fuera de España y me ha encantando, pero preparaos, Bono tiene mucho que decir y lleva traductores simultáneos que os pondrán todo lo que diga en las pantallas.


    Y como siempre digo cuando salgo de uno de sus conciertos: necesito ser rica para seguirlos de gira.

    Una foto publicada por Mara Jade (@supersonicgirl) el






    pd: alguna de mis fotos salieron en esta crónica que hicieron desde U2spain.es, un honor