domingo, 14 de diciembre de 2014

Antes de seguir...

... con más post sobre mi viaje a Nueva York, os voy a contar otra cosa que hice.

La semana pasada se celebró la fiesta de navidad de la empresa en la que trabajo. Al menos en la sede de Palma. Y bueno, hace unos meses, me preguntaron si me gustaría encargarme de organizarla.

¿Me tomas el pelo?

¡ME ENCANTA EL PLAN!

Subidón.

Porque claro, en la oficina inglesa, parece ser que las montan por todo lo alto y digamos que las de aquí, pues como que sin pena ni gloria. Por lo que yo vi el año pasado y por lo que me habían contado otros compañeros de trabajo. Así que la cosa tenía que ser algo grande.

Una cosa que no se olvidara.

Una cosa de nivel.

Los últimos 3 meses, con la ayuda de otras compañeras, que sobre todo han estado ahí cuando he estado de vacaciones y me han dado la oportunidad de desconectar, he estado p'arriba y p'abajo intentado que la noche del viernes pasado fuera TOTAL.

Suelen ser temáticas estas fiestas, y si me conocéis un poco sabéis que la idea de una fiestaca surfera-playera-hawaiiana-rockera se me había pasado por la cabeza. Pero si me conocéis un pelín más, sabréis que los Oscar son mi alfombra roja favorita sobre la faz de la tierra.

Pues eso: Oscars Night.

Me lo dejaron muy clarito: tú mandas, tú eliges, tú organizas... ¿En serio?. Esto va a molar miles.

Todo transcurrió en una finca rústica en las afueras de un pueblo de Palma, una chica estupenda de una empresa de catering y eventos estuvo gestionando todo lo que le pedía para la fiesta (mapa de mesas, que si pantalla, ahora no, sólo micro, calefacciones exteriores...), todo blanco, la chimenea encendida...

La pena es no haber visto aquello al atardecer porque está rodeado de naranjos y rodeada de montañas. Más bucólico imposible.

La etiqueta era venir disfrazado de algún personaje de cine, actor... algo relacionado con el cine. Y si te daba corte, pues aprovecha y ponte de tiros largos ;)

Vino un Ace Ventura, el último samurai, un cisne negro, un Empire State con su King Kong, una Grace Kelly, un Clark Kent a medio camino de convertirse en Superman, Jules Winnfield... ¡un Jedi!. Y mucha pajarita y vestido bonito, nenis, que la gente se lo tomó muy elegantemente todo.

Yo querría haber ido de Jessica Rabbit, pero a la hora de la verdad ni tuve tiempo de ponerme a buscar (claro, lo dejé para el final) y me dio vergüenza. Pero no pasa nada, yo me puse en plan estupenda e intenté emular a Elizabeth Taylor.

Pero sin lentillas.

Me las iba  a comprar, pero me da una cosica tocarme los ojos.

Así que me puse un vestido negro bien apretujao, un collarón, pendientes, todo dorado, por supuesto, unos zapatos de leopardo, pintada como una puerta, guantes largos... Y no sé cómo conseguí hacerme un peinado inspirado en esta señorona divina.

Lo intenté, sé que ella es inigualable, pero que conste que yo intenté hacerle un pequeño homenaje.

Mi otra idea era homenajearla de Cleopatra, pero es que luego para bailar eso es muy incómodo nenis. Pero imaginadme...

Algunas fotos que os pueda enseñar:

Las mesas estaban ogranizadas por las pelis que habían ganado el Oscar a  la mejor película de los últimos años.
Una alfombra roja no puede faltar para una noche de Oscars, no, no, no.

Hubo un cóctel de bienvenida, velas, picoteo, camareros elegantes y simpatíquísimos, una cena estupenda, muchas risas, un poco de speech...


... tatuajes temporales, mis nervios... y después: ¡A BAILAR,  BARRA LIBRE Y DESPIPORREEEEEE!

Yeah.

Histeria elevada al infinito. Pude salir un poco antes de trabajar, me arreglé en tiempo récord, lo tenía todo preparado, y cuando voy a sacar el coche del parking un subnormal había aparcado en la puerta. 20 minutos de retraso.

Luego ir a recoger a una compañera, después a SSBro, que se curró el photocall de la entrada y venía a colocarlo... en vez de llegar a la hora que tenía prevista, llegué con 30 minutos de margen. Coloca velas, cartelitos, la distribución de mesas, comprobar el micro, memorizar las cosas que me decía la encargada del evento (un sol, de verdad), que si necesito una escalera, por aquí los abrigos...

Abro inciso sobre la distribución de mesas:

Por expreso deseo de un señor muy importante y con las instrucciones de mezclar a todo el mundo sin distinciones. Me encantó la idea e hice lo posible. Sólo me pidió cambiar a dos personas, para que se mezclaran con empleados con los que normalmente no tratan. No sé, me parece muy buena idea, además, sólo es en la cena, luego hay una fiesta.

Cuando a gente se entera y pone un poco el grito en el cielo, les explicas el porqué, y mira, lo entienden. Que luego la gente aprovechara ausencias para cambiarse de sitio, eso ya no forma parte de mi cometido.

Cierro inciso sobre la distribución de mesas.


Hasta que no llegó el postre yo no me pude tranquilizar, me fui paseando por las mesas para preguntar a la gente cómo iba todo. No sé, qué menos, yo los había metido en ese fregao, al menos saber si les estaba gustando. Y ya me relajé un poco. Pero la verdad es que también me gusta esto de ir viendo a la gente para conocer a otras personas con las que trabajo pero que no conozco, tanto de la ofi de aquí como de otras.

Luego llegó la fiesta, el bailoteo y la ansiada barra libre.

Yo sólo me tomé un par de gintonics, tengo una extricta política anti-borrachera y a mi edad no la voy a romper. No sé, tal vez ahora que por fin vivo sola, le dé un homenaje a esa famosa escena de Bridget Jones. Veremos cómo van las cosas.

¿Sabéis qué fue una de las cosas más guays?

Gente que no conocía, es que somos muchos y en diferentes oficinas como ya os he dicho, venía a mí directamente a felicitarme y darme las gracias por lo bien que se lo estaban pasando.

Osea... gente que me buscaba, me encontraba entre la gente, que preguntaba por mí... ¿para darme las gracias? ¿A mí?

Para vosotros no sé, pero eso se agradece mucho.

El lunes siguiente, otro compañero que conozco de vista y de cruzar algunas palabras, subió hasta donde yo trabajo sólo para darme un abrazote de oso y las gracias por la noche.


Buah...

Y bueno, bueno, bueno, pues claro que bailé. Y me lo pasé genial. Y bailé con unos cuantos compañeros, uno se volvió especialmente loco con I wanna dance with somebody de Withney Houston, nos marcamos unos pasos quepaqué, Y me subí a unas escaleras que nos hicieron de tarima de esas para bailar y lo di todo sobre mis tacones leopardinos... El dj estaba adiestrado por la menda: si te piden triunfitos, pittbules o shakiras varias, me los mandas, que se lo explico. Mierdas musicales a mí... ¡JA!

Pero Raffaella sonó.

Y Earth, Wind and Fire.

Y un montón de cancionzacas actuales y de todas las épocas para bailar No hubo quejas y yo no tuve que partile las pieras nadie ;) ;)

Y acabé con un dolor de pieses que horas después de haberme metido en la cama, me despertaba de lo mucho que me dolían. Pero lo pasé genial doblemente: la gente disfrutó y yo disfruté porque todos se lo pasaron genial.

Todos los nervios y preocupaciones valieron la pena: fue una noche genial*.



Luego me he enterado que la fiesta en la otra oficina no es pa tanto, jur, jur, jur. 

Y ya está. Ya pasó.

Quién sabe si un día me da por dedicarme a esto junto con mi faceta de diseñadora gráfica.






* Soy consciente de que no le puedes agradar a todo el mundo y ese mismo lunes del abrazo de oso, escuché ciertos comentarios de una persona que ha confirmado mis sospechas de que es hipócrita y de otra que no hacía falta que confirmara lo pelota que es porque todos los sabemos. Pero creo que no me equivoco si digo que el resto de asistentes se lo pasaron muy bien. Chimpún.






4 comentarios:

Fle (Flis) Flussss.... del amooorrr blanditooo! dijo...

Llevo años organizando la cena de empresa y entiendo qué significa, mucho estrés, mucho jaleo... pero cuando ves que la gente se lo pasa tan bien y que todo el mundo luego te agradece, es la bomba.

Eso sí, tú tienes pinta de haber tenido un presupuesto guay. Intenta hacer eso con 40 euros por persona y muere :P

Felicidades por la organización, bonica. :)

besos!

Anónimo dijo...

Claro que si! algunas personas, no la mayoría, son muy desagradecidas para estas cosas. Yo no me meto en un embolado de organizar una fiesta así ni locaaaaa porque si sale bien, pues bien, pero si sale mal te caen palos por todos lados. Así que es muy generoso por tu parte dedicar tu tiempo a estos asuntos y eso, ya como mínimo, es muy de agradecer.


De todas maneras, siendo tú, la buena música y el glamour estaba garantizado.


Marta

Anónimo dijo...

Cuando he empezado a leer que organizabas una fiesta, por lo que he ido leyendo en el blog, me esperaba sinceramente lo de la fiesta surfera-hawaiana, pero con la Oscars Night me has conquistado como la Preysler a sus invitados con los Ferrero Rocher. Una noche de los Oscars!!! Me muero de la rabia de no trabajar en tu empresa contigo!!! En serio te lo digo, y me alegro un montón de que la gente la disfrutara, que envidia de verdad.
El último anónimo de ayer

Mara Jade dijo...

Fle: no importa el presupuesto si consigues que la gente se lo pase estupendérrimamente. Y tú, querida, tienes un don para hacer que la gente se divierta ;)

Marta: si te digo la verdad, para quien debería fijarse un poco más en el esfuerzo que invertí, esto parece ser que es una tarea menor. Pero bueno, será que a mí las tareas menoras me deben entusiasmar más que a la mayoría. Gracias querida.

Anónimo: jajajajajaja un día de estos tendré la capacidad y el poderío suficiente para hacer una fiesta playera-hawaiiana a lo big time y quién sabe si estás entre los invitados :-) En cuanto a lo del sitio en el que trabajo... sobrevalorado, créeme. Gracias por seguir viniendo!