miércoles, 12 de noviembre de 2014

SuperSonicGirl en Tenerife: capítulo final de flipar

Previously en SuperSonicGirl en Tenerife: 1, 2 y 3.

Doña Caye y yo pasamos unos días geniales yendo, viniendo, pedaleando, nadando, visitando, comiendo, bebiendo... y yo, especialmente, surfeando.

Tan especialmente que no puedo esperar para repetirlo. En cuanto pueda, empezaré a pensar cómo apañármelas para irme otra vez a sentir ese alucine.

Si puede ser sin neopreno, más mejor que bueno, la verdad.

Bueno, pues una vez llegamos "a casa", después de un día increíble de surf, de disfrutar del Teide, de el Médano y nuestro encuentro con Frances, preparamos nuestras maletas. Yo empecé a tener molestias en las muñecas, del día anterior con las bicis. Sobre todo en la mano derecha.

Planeamos nuestros movimientos, calculamos los tiempos, pusimos alarmas... y caímos rendidísimas.

Os recuerdo que estábamos en el sur de la isla y no se sabe cómo, no hay vuelos de regreso que salgan desde el mismo aeropuerto. Pero ni coincidiendo de milagro nenis. Así que nada, primerísimo vuelo de la mañana desde el aeropuerto del norte.

Se traduciría más o menos en una hora en coche por la autopista, tira, tira.

El culocarpeta (un Panda moñas que no tiraba ni con carburante de cohetes, os lo recuerdo) me lo quedé yo, ya que doña Caye salía del sur y ella podía coger un taxi sin que tuviera que pagar con una córnea.


Total, que sí, que caímos rendidas. Yo tenía que salir la prime, tenía que levantarme a las 4 para ducharme (después de llegar a las mil, recogí todo para tener tiempo de ducharme y despejarme antes de irme), cerrar la maleta y salir con el culocarpeta a las 5 para estar en aeropuerto a las 6, ya que mi vuelo salía a las 7 de la mañana.

Ese ERA el plan.

Si no hubiera sido porque el dolor de la muñeca me despertó y me dio por mirar la hora, no me doy cuenta de que puse la alarma a la hora correcta DEL DÍA SIGUIENTE.

Hice lo que mi nombre indica: ser supersónica.

Ni ducha ni leches, apenas me pude lavar la cara. Me despedí de doña Caye, la pobre me decía que no me preocupara y que la mantuviera informada. No la iba a ver en un mes, porque ella se iba para otro lado y después se me iba al otro hemisferio por trabajo. Salí pitando de allí a las cinco menos diez.

Tiré la maleta dentro del coche y le dije a la señora del Google Maps que por la virgen del pollo me diera el camino más rápido para llegar. Era todo autopista, sí, vale, pero lo jodido fue la parte que no lo era.

Puedo contar con los dedos de una mano, y me sobran, las veces que he conducido con ese nivelazo de concentración, tensión y agarre del volante. Ni música me puse, que es algo imprescindible para mí en prácticamente cualquier situación de mi vida.

Le pisé tanto al acelerador, que pensaba que se me iba a salir el pie por debajo del coche como Pedro Picapiedra conduciendo el troncomóvil.

Menos mal que no había apenas tráfico a esas horas, porque entonces habría sido algo así como en la peli Día de furia.
Durante los días que estuvimos por allí, vimos que había una parte de la autopista que intentaba rodear la isla por el otro lado. Digo intentaba porque está inacabada y nos dijeron que allí habían rodado la última entrega de Fast & Furious, Furious 7, aprovechando que no había coches circulando.

Muy del palo el aeropuerto de Castellón.

¡Me río yo de esos rápidos y furiosos! ¡JA! En esos momentos más rápida, tengo muy claro que no lo era, pero furiosa lo estaba un rato largo. Laaaaaaargo.

Ya estaba haciendo cálculo de lo que me iba a costar tener que pillarme vuelos nuevos. Nos os digo más. Increíblemente fui adelantando a los pocos coches que me iba encontrando. Seguramente ellos irían con tiempo sobrado, no como yo ¬¬

Y salgo de la autopista: ¿sabéis la de vueltas que hay que dar para llegar a la terminal?

Bueno, bueno, bueno... entré en un parking. Resulta que no lo era, porque estaba tan nerviosa que me pasé el parking de los rent a car. Sal de parking, habla con los que te contestan en el botón de información del parking, date otra vuelta, mira bien el cartel otra vez, luego el reloj, la señora de Google Maps diciéndote chorradas porque realmente no tiene ni pajolera idea de los parkings... otra vuelta más... ¡los nervios nenis!... entrar en el parking correcto, buscar el cartelito de la agencia... dejarlo en el lado de otra (lo siento, se me fue la pinza)... ir pitando a la terminal de salidas... una chica que me pregunta que si quiero plastificar la maleta, lo único que quiero plastificar ahora es el tiempo... buscar donde tenía que dejar la llave... me lo indican dos personas, yo que no lo veo, un policía me lo vuelve a indicar, tiro la llave dentro del mostrador, tal cual y ahí te quedas, ¡¿por qué no tienen un buzón-caja-algo en el parking donde tienen la oficina de entregas, nomejodasssss?!.

Vete a los monitores a ver desde qué puñetas puerta sale el vuelo, corre. Corre mucho. Tener ganas de meterte en una bandeja y que te pasen por el escáner de maletas para ir más rápido, la gente con una pachoooooorraaaaa... ¿la puerta?... ¿Dónde mierrrrrda está la puta puertaaaaaaa?

Los sudores de mi vida y pensando en que hacía unas horas yo estaba sobre una tabla de surf flipándolo a lo grande.

Y llegué a la cola.

Mi asiento era de los primeros en embarcar.

Me senté, casi me despeloto del calor que tenía, envié un mensaje a doña Caye y le pedí disculpas por no haber podido llenar el depósito del coche, hice una pelotilla con mi chaqueta y en cuanto el avión despegó: dormí durante casi todo el vuelo.

El resto fue ya más de tranquis: llegué a Barcelona, estaba lloviendo, volví a recordar la playa, el mojo, el Teide y el surf, me deprimí, me compré una chocolatina y un café, esperé una hora de retraso, cogí el avión, 40 minutos después estaba en Palma y 20 minutos después estaba en casa.

Usé la tarde para poner la lavadora, dormir una siestaca y en darme cuenta que yo debería haber pasado de mucha gente y comentarios varios y haber seguido mi intuición, porque resulta que al final va a resultar que tengo: me gusta la playa, las islas, el verano, si quiero hacer surf lo hago, si quiero mandar a la mierda el invierno, lo hago. Chim-pún.

Y al día siguiente, volví al trabajo, busqué destinos surferos, miré todas las fotos que había hecho, disfruté de MaraMansion... Esas cosas.

Antes de despedir esta serie de post sobre el viaje a Tenerife, quiero desveralos esa gran idea que tuvimos doña Caye y servidora durante uno de nuestros desparrames mientras subíamos y bajábamos carreteras.

¿Os acordaís de los culebrones de los 80? De los molones, los norteamericanos. Que todo eran lujos, maldades, divorcios, romances, hombreras, cardados, joyones, lentejuelas y la fabulosa de Joan Collins. Por supuesto.

Dinastía, Los Colby, Falcon Crest... aaaaahhh.. ya no se hacen cabeceras como esas. Que eran bandas sonoras casi tan largas como el episodio y estaban interpertadas por auténticas orquestazas. Superestronguer.

¿Y esas entradillas de presentación de los personajes?. Sobre todo de ellas, que siempre estaban de espaldas y luego se giraban en plan espectacular.

Lo que nos pudimos reír...

Se abrió la caja de la Pandora esa. Please, enjoy.



¡Pero qué arte tengo!. Ahí tenéis algunos de los sitios chulos que visitamos en Tenerife con todo nuestro parkinson a la hora de grabar y todo mi glamú. ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo?. Yeah.




4 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajaja
Jajajajaja
No sabes las ganas que tenía de que pusieras el video! Desde qué me lo contaron tú y doña Caye no veía la hora. Es G E N I A L!!!
Y bueno, como lo vean los de turismo del Cabildo de Tenerife...te contratan nena!
Un beso grande grande y a disfrutar como las grandes en NY.
Yaiza

Anónimo dijo...

¡Ohpordios!!! Me ha encantado el video, lo juro, es tan petardo. Nueva York promete tantísimo contigo
El último anónimo de ayer

Pilikina dijo...

Como te gusta el postureo y ni verguenza ni na.
Quiero otro video similar en NY.

Eugeac dijo...

El video al mejor estilo Dallas!!!!
Por diez años más!!!!!