lunes, 18 de noviembre de 2013

Tengo una buena y una mala noticia

La buena, para vosotros, es que he vuelto.

La mala, para mí, es que he vuelto... tan soltera como me fui a ver el pasado viernes a mi querido, adorado, muy amado e idolatrado BruBru.

Nada de viaje rápido y fugaz a una capilla en Las Vegas y sellar nuestro amor eteeeeeeerno con el beneplácito de cualquier imitador de Elvis.

Pero bueno que sí, que sí, conseguí ir al concierto, y todos los sabéis porque os he dado la matracada desde que conseguí las entradas allá por... Fui a ver a Bruno Mars a Madrid and I liked. Desde aquí os digo que es MUCHÍSIMO MÁS de lo que esperaba. Desbordamiento a raudales de talento y energía por doquier.

Yo, que me he visto innumerables actuaciones en directo, tanto en programas, como en entregas de premios y conciertos de su anterior gira y de la actual, os puedo decir que hay que verle para saber de lo que hablo. ARTISTA. Es que no hay más.

Mi BruBru es carisma, es una preciosa sonrisa, una maravillosa voz, un talento descomunal y con una versatilidad apabullante, unos golpes de cadera de los de provocar más de un pensamiento pecaminoso y un tête à tête con su banda de raparse la cabeza.

Todo comenzó con un pelín de retraso, pero nada que no se pudiera soportar. Doña Caye y la menda habíamos llegado unas horas antes a la capital del reino y antes de ir para Vistalegre, nos tomamo un ginki preconcierto, a ver si yo me calmaba.



No nos teníamos que preocupar mucho por las colas porque, como señoras de pro que somos, nosotras teníamos asientos reservados.

Decir que estaba frenética es poco. Yo sabía que algo grande estaba a punto de suceder. ¡LO SABÍA!

Pues como decía, un pequeño retraso que me dio la oportunidad de:
  1. Enamorarme del telón que cubría el escenario: negro, semitransparente con palmeras de purpurina dorada. Todo un must que debe estar presente en la futura SuperSonicMansion (ojo al dato).
  2. Ese telón es otra de las (infinitas) razonas por las que BruBru y yo somos perfectos el uno para el otro.
  3. Pedirle al muchacho que estaba al lado con un camarón, que me envíe alguna de las maravillosas imágenes que tomó del concierto, previa entrega de mi tarjeta con mis datos, porque no me llevé la cámara para no perderme detalle del concierto. Aún las espero, así que de mientras he recopilado lo que he encontrado por intenné. Lo que yo tengo con mi pobre iPhone 4 no es digno de verse en pantalla grande, por eso el 5S está a punto de caer en mis manos. Ja.
Y detalles hubo millones. Como por ejemplo esos golpes de cadera tan perfectamente ejecutados, de los que ya os he hablado. Dioxxxx... la futura exnovia de mi futuro marido es una mujer feliz. MUY feliz. Os lo digo yo.

Disfruta mientras puedas querida ¬¬

Y las churris de los miembros de la banda, otras que no se deben quedar atrás. EL FESTIVAL del caderismo al más puro estilo Elvis (hay mucho de él en BruBru). AY O-MÁ.

Empiezan los sonidos selváticos y tribales y ya me estaba subiendo la presión arterial.

Cae el telón y comienza Moonshine, con un deje a Michael Jackson en la estética e iluminación. Y me desaté. No se me salieron las tetas de milagro. Porque yo llevaba un gonico escote perfectamente visible desde el escenario, estando yo en un tendido bajo lateral*. Un sitio estupendo, hoygan. Pero a lo que iba, una cosa es verlo en pantalla, y otra cosa es tenerlo ahí.



Es que me maravilla. Y siguió haciéndolo hasta el final del concierto.

Cuando llegó Treasure, una de mis dos canciones más prefes del disco, se me fue totalmente la olla y seguramente sí que se me salió una teta del sostén.

Me lo como.



Musicalmente yo me he quedado anclada entre los 50 y los 70, sin contar que, efectivamente, sabéis que el rock es mi estilo de música favorito, por supuesto. Bueno, pues Bruno Mars sabe unir todas las maravillosidades de toda la música que me gusta y sin estridencias estéticas. Porque BruBru, no necesita enseñar el culo (que estoy segura que lo tiene muy bonito, ains), colgarse de arneses, lamer cosas extrañas o ponerse pelucas imposibles, que para eso es dueño y señor de un precioso afro. Para nada, es que no necesita nada de eso porque, junto con su banda, se basta y se sobra. Te cantan y te bailan al estilo años 50, mientras la magnífica sección de vientos se deja los pulmones, y mi futuro cuñado, Eric Hernández, le da caña a la batería.

En la banda, mención especial a Philip Lawrence, que es un auténtico MC, un tercio de The Smeezingtons (junto con Ari Levine, al cual vimos fuera, al acabar el concierto) un cachondo mental y que es, claramente el soulmate de Bruno. Por cierto, también tiene disco en solitario y es una delicia, Letters I never sent.

La otra mención especial es para el guitarista, Phredley Brown, que está buenorro hasta decir basta. Es como un sexy y moderno Jimi Hendrix. Yo me caso con Bruno Mars, pero a ti te quiero de stripper en mi despedida de soltera. He dicho.

En fin, que ahí estaba yo, dándolo todo. Siguieron el resto de canciones, a cada cual mejor ejecutada. El esplendor musical de las antiguas bandas de los 50 mezclado con, de repente, un reggae por aquí, un solo de guitarra por allí, que si ahora me saco un R&B de mi sombrero, un solo de piano... y cuando llegó Lazy Song, Bruno decide parar la canción después del "Oh my God this is great".




Cuando llegó mi otra canción favorita del Unorthodox Jukebox, If I knew, el dueto a lo Percy Sledge con Philip fue mágico. Increíble-ble. Aquí podéis ver lo que hizo la noche anterior en Badalona**



Pero que sepáis que yo estoy convencida de que para cuando llegó este momento en Madrid, BruBru había divisado mi escote. Si allí dijo "bésame", en Vistalegre dijo "bésame, bésame... con lengua".

¿No me creéis?



¿Y hacia dónde miraba cuando lo dijo? ¿Eh? ¿Hacia dónde?

Evidentemente hacia donde YO estaba.

Tengo una testiga.

Si esto no es amor lo que ME profesa, yo ya no sé cómo dejaros más claro que lo nuestro está a punto de ocurrir.

Yo estoy segura de que en una vida anterior fui una súper fan de Elvis, porque tanto fervor en un sólo ser no debe de ser normal.

Sigo.

En Madrid, esto ocurrió en un inciso entre It will rain, a la que le dio un toque más chulo de balada tradicional y R&B, y el Runaway. Es un maestro de la mezcla. Minuto 4:12, atended a esa cadera por ffffavooooor.





Sólo tiene 27 años. Con BruBru y recientes acontecimientos, me doy por vencida: me rindo a los menores de 30 (pero mayores de 25 y con severas restricciones, que Castilla no estan ancha).

Con Billionaire, canción que escribió para Travie McCoy, nos recordó sus principios, cuando "sólo" era un joven compositor que de vez en cuando colaboraba con los famosos. De ahí siguió con el Nothin' on you con B.O.B y el Fuck you para CeeLo Green. Después de eso llegó el Doo-wops and hooligans y el resto es historia.




Con Just the way you are se creó una atmósfera de muy de yo os quiero, pero nosotras te queremos más, no, no, yo os quiero más, para nada, nosotras más a ti majo, pero si sois todas divinas y os quiero hasta el infinito y más allá, tú flipas darling, nos nos retes a tirarte la ropa interior... y tal.




Lo mejor de todo este concierto que no tuvo ni un solo altibajo, ni uno y tiene mérito la cosa, es que todo suena diferente pero igual, que de repente una canción rápida tiene su parte lenta y en la lenta te lleva ese subidón, subidón. Todo en directo, sin aditivos, sin estridencias... todo en un sencillo escenario coronado con una inmesa bola de espejos, una pantalla gigante al fondo para hacer algunos acompañamientos visuales y poco más.

Todo es música, voces, bailes, risas y, repito, el estupendo sentido del humor. ¿Os he dicho lo muchíssssssimo que a mí me gusta un sentido del humor del bueno?. BruBru lo tiene. Un excelente sentido del humor en 1,65 de chico adorable y sexy, terriblemente sexy al mismo tiempo. La prefección.

Bruno es famoso por ser de trato tímido que se crece en cuanto tiene que ser artista. Pero se le nota y mucho que sabe que es un seductor. Tal vez antes no supiera que lo era pero ahora lo sabe, sabe cómo usarlo y me encaaaaaaaanta. Esas miradas y esas sonrisas... ufffffff.

Hagamos un recuento: artista, sentido del humor brutal, amante de la buena música, sabe bailar, toca la guitarra, el piano, que te canta lo que haga falta en cualquier estilo y le gusta hacer el tonto como el que más... ¿y encima es un "tímido seductor"?.

Compro.

O me vendo. 

No sé.

¡Esto es lo que yo necesito!

Lo siento Hugh, Jason, Jon & co, tuvisteis vuestra oportunidad, pero definitivamente lo nuestro es imposible. He abierto los ojos y lo que tengo que poner en mi vida es a este mozo tan auténtico.

Pero volvamos al concierto. Yo pensaba que se me había ido la olla. Lo dije antes, ¿verdad?. Pues no.

Llegó el momento de When I was your man, canción que me encanta y que cada vez que escucho llego a la misma respuesta: "whatever, te perdono tío, si tú me cantas esto, te perdono, dejo al pedorro con el que esté y vuelvo contigo".

Si no se te caen las bragas con esto, es que las llevas pegadas.

O directamente no llevas.

Y ya sabes: hagas lo que hagas...



Cuando cantó Marry you, no sé qué falló, pero yo no paré de gritarle cual posesa, "yes, yes, yeeeeeees I will marry youuuuuu". Pero no sé, por lo visto no debió de oírme. Pobre... no quiso hacer un feo a las otras fanes, pero vamos, a mí me dejó compuesta y con la manicura recién hecha.

Ahora, disfruté la canción como todas las demás. Al borde del infarto, vale, pero la disfruté.

Grenade, un clasicazo dentro de su, hasta ahora corta carrera musical oficial, fue la explosión que sólo una canción de amor no correspondido puede causar. Además, se veían imágenes del vidrioclí oficial mi pobretico con su tupé, en traje y arrastrando un piano por la ciudad. Yo me hubiera ofrecido a secarle el sudor, darle un golpe de laca en el pelo, colocarle la corbata, arrastar el piano... hacia mi casa... ¡lo que haga falta!

Fue avanzando la cosa y llegamos a un punto en el que nos hizo creer que el concierto había terminado. Pero a mí no me la iba a colar. A mí precisamente no.
  1. No había cantado Locked out of Heaven, primer single de este segundo disco...
  2. ... ni el bombazo de Gorilla, que es el actual single.
Atención a lo siguiente porque yo por más que lo miro no dejo de maravillarme.

No sólo creo que Bruno Mars y yo estamos hechos el uno para el otro, es que DEFINITIVAMENTE creo que estamos hechos el uno para el otro cuando apareció de la nada tocando.. ¿el qué?... ¿qué es lo que yo siempre he querido aprender a tocar?...  ¿qué es lo que he dicho que tocaba mi futuro cuñado?... de hecho, es el primer instrumento que Bruno empezó a tocar porque su padre es un reconocido percusionista... ¡LA BATERÍA!



Impre-sionante.

Me tiene.

Hablando de Gorilla, cuando piensas que no podría ser más classy, pues decide que te va a poner a punto de caramelo dándote marcha y luego te derrite cual polo de limón al sol de agosto con su sexiness.




¿Quieres jugar? Challenge accepted! Juguemos ;)

La lluvia de confeti, por supuesto dorado, hizo que las 10.000 personas (llenazo) que estábamos en Vistalegre llegáramos casi al coma del flipe después de gorilas cabreados en la pantalla, los fuegos por aquí y por allí, BruBru quitándose la camisa (pero llevaba una camiseta debajo***)... Os digo que soy la única poseedora del único confeti que seguramente a tocado algún rizo del afro de BruBru. Lo sé.

Fijo que es la misma seguridad y el mismo "lo sé" que cuando encuentras tu vestido de novia, que he visto muchos realities en el Divinity. Y yo LO SÉ.



Vosotros reíros, sí, sí, reíros: pero fijaos en alguno de los propósitos me había marcado yo a principios de año.

Just saying.

BruBru, no sólo es un tío que se ha currado su carrera musical desde que era un majete y achuchable niño de tres años imitando a Elvis (el más joven hasta el momento), encantador, simpático, con un sentido del humor fantástico y que es capaz de fusionar los talentos de El Rey, James Brown y Michael Jackson en uno solo.

Es que Bruno Mars está hecho absolutamente para el mundo del buen espectáculo y le encanta. Que ame lo que hace es el punto definitivo para que yo, aquí y ahora, diga:


Chewie, hemos terminado. No eres tú, es Bruno Mars.

Una vez dejado claro este punto, en serio, hay que verle en directo para saber de lo que estoy hablando. Sus discos molan, pero donde realmente parte, reparte la pana y te va a ganar en sus actuaciones.

Además, porque hay un además, si a todo este talento le unimos que él forma un todo con su banda y que todos participan del buen rollo, del espectáculo y del escenario, eso lo hace aún más especial. Se nota el apoyo y la compenetración entre todos. ESO es algo muy grande que no todos los que se hacen llamar artistas consiguen.

Pero claro, es que no todos los que se hacen llamar artistas, lo son.

Necesitamos más conciertos de este tipo, en sitios que no sean mega estadios donde no ves nada a no ser que empeñes un riñón para comprar una buena entrada. Artistas que sepan lo que es ser artista y que de alguna manera te transmitan esa energía, ese sentir, ese amor por lo que hacen mientras disfrutas de un buen espectáculo.



Conclusión y resumen a toda esta crónica de uno de los mejores conciertos de toda mi vida****:


Amo a Bruno Mars.
Punto.








* Que si no voy malamente, vi a los Linkin Park también desde ahí.

** Donde vi a los Red Hot Chili Peppers y no me hubiera importado ser la groupie de Anthony Kiedis, a pesar de que esas dos veces fui con parejas diferentes. Just saying.

*** No juegues conmigo de esta manera hombre, que debo de ser la única en el mundo que insistentemente busca Bruno Mars shirtless en Google cada semana. No desfallezco. Igual que no lo hace my love for you. Sé que suena a amenaza, pero hasta Urkel consiguió a su amada Laura.

****Al loro porque mi adoración por U2 y Madonna es legendaria y no tengo ningún problema en colocar a BruBru al mismo nivel. Le auguro un futuro maravilloso, el cual espero disfrutar a su lado. A ver quién se atreve a despellejar los modelitos que luciré cuando me llevé a las alfombras rojas ;)




6 comentarios:

Pilikina dijo...

Me apunto de madrina del evento.
Ainssss, si es que en los conciertos nos ponemos como perritas pekinesas.
Que a mi en uno de R. Amador me dio por llamarle guapo.
Y lo que te iba a decir, que a mi este tío me recuerda a kid creole and the coconuts por toda la gente que está ahí arriba del escenario, porque su música es una mezcla de salsa y jazz.
Mira a ver que te parece.
http://www.youtube.com/watch?v=rN9M4stc_oc

Mara Jade dijo...

¡Ay por favor que me parto!

No me compares a mi BruBru con ese orco jajaajajaja.

Me ha gustado el estilo, pero creo que también porque a mí un exceso visual me llama poderosamente la atención, you know.

Perezosa69 dijo...

Realmente es que tienes talento para contar tus vivencias.
A mi con lo que me gusta la música de BruBru como le llamas tú.
Me partí con lo de Chewie jajajaa
En fin, que con tu descripción y gustandome la música de Mars, si viene por estos lados, me esforazaré en ir a verlo. Que tengas lindo día guapa.

Mara Jade dijo...

Muchas gracias Perezosa69 :-)

Chewie y yo hemos sido muy felices, pero cuando el amor llega así de esa manera... una no tiene la culpa jajaja

No te pierdas a mi BruBru. Con suerte yo ya estaré a su lado siendo feliz para siempre.

María dijo...

Te acabo de descubrir y me das muchaaaaa envidia jaja.Me he puesto como objetivo ir a verlo en cuanto tenga ocasión ,no puedo morir sin verlo! La verdad es q me ha devuelto la pasión por la música ,aunque suene a fan trasnochada! Hacia tiempo q no me encantaba un artista tanto,y eso q ya tengo una edad! Muchas gracias por esta crónica tan completa,me he sentido allí !

Mara Jade dijo...

¡Muchísimas gracias María! Bienvenidíssssima ;)