lunes, 12 de agosto de 2013

Cosas que me pasan

Como sabéis, el año pasado empecé a hacer paddle surf. Y claro, cuando algo me gusta, me hago fan. Y cuando me hago fan, me hago FAN.

Soy FAN del paddle surf.

Mancanta nenis.

Como este mes no tengo salsa, que mi profesor se ha tomado unas merecidas vacaciones, aprovecho para ir todas las veces que pueda a remar. Que es muy sano. Como la piña, oigan.

El caso es que me daba cosica a eso de caerme. Y ahí llegó el surfer-profe y me dijo: "¿Y qué? ¿Qué va a pasar? ¿Que te caigas al agua?".

Pues es verdad.

En fin, que como soy FAN, sigo yendo. Y me lo paso genial. Es un disfrute total estar en el agua, ver la playa desde otro lado y de una forma tan chula: yo misma con la tabla y el remo, de tranquis, remando o de guays tomando el sol. Muy cool todo.

Esto es lo más cerca que me encontraréis disfrutando de la naturaleza. 

Podría hacer esto varias veces al día si no fuera porque tengo que cumplir con otras obligaciones. Las cuales, por otro lado, me permiten hacer cosas que antes no podía. Así que, relájense, que no me estoy quejando. Ahora paz y después gloria.

Así que cojo mi mochila* y mi toalla XXL en tecnicolor y me piro pa la playa a que me den mi tabla y mi remo o me ansio. 

Da mucho gustico nenis, mientras cojo color (no sabéis lo luminiscente que estoy este año) hago un ejercicio completísimo. Y encima en la playa, ¡con lo que me gussssstaaaa!

Tan completísimo es que creo me están creciendo músculos que antes no tenía. Y no lo digo en plan agujetas. Es esa sensación de saber y notar que has usado todo tu cuerpo, que has descargado un montón de energía acumulada en horas de estar sentada en el trabajo. Una sensación maravillosa que me ayuda a dormir estupendamente. Una sensación que me dan ganas de volver al día siguiente para repetir. 



Pero tenía que llegar y llegó: EL MORADO. O mi cara de Bélmez, como yo lo llamo cariñosamente.

 Primer día, parecía que la cosa se iba a quedar ahí. Más dolor que aparatosidad.

 Tercer día: me equivoqué, la cosa se fue ponidendo menos dolorosa pero más llamativa.
Claramente podría pasar por una cara de Bélmez.

Quinto día: mi cara de Bélmez particular va pasando del violáceo-rigor mortis avanzado a amarillo mostaza-marronoso con trazas magentas y bordes verde musgo irlandés.

Ahí, súper fascinada que me tiene con sus mutaciones de colores josmíos.

¿Cómo me lo he hecho?. Sinceramente, no lo tengo muy claro, porque caerme, me caí. Pero en el agua. Y no, nada de planchazos. Todo muy normalero. 

¿Entonces?. En serio, no lo sé. Mi teoría es que ese día había un poco de olas, pequeñas, y mientras le indicaba alguna cosa a la amiga que vino, la tabla me estuvo dando pequeños golpecitos en el muslo. Y muchos golpecitos hicieron EL MORADO.

Cuando me iba yo ya le dije a mi amiga que creía que me había dado un golpe. Que ya estaba empezando a salir. Pero como yo soy doña golpes, que me salen morados sin darme cuenta... 

¡Qué noche me dio el cabrón!. No hubo manera de dormir de ese lado, que resulta que es mi favorito. Su put... madre.

SSMom me embardurnó de esa cosa para varices y golpes. Pa qué... pa nah. Porque yo no noté la diferencia. 

Vale, con una aplicación a lo mejor no se nota, pero como también se me olvidó ponérmelo...

En fin, que convivo con él desde hace unos días. La gente se queda asustada cuando lo ve, pero a mí es como un golpe más grande de lo normal. Ya no me duele. Y me está dando mucho juego con las fotografías con eso de que cambia de color.

Ains, es como mi Pokémon particular con eso de que evoluciona y tal XD.


Pueden ustedes ver sus gonicas tonalidades a través de mi instragram: @supersonicgirl.

Jamás le había tomado tantas fotos a mis piernas. 

O al menos a una de ellas.

Me da igual, me siguen sin gustar igualmente ¬¬





* Está ya para el arrastre la pobre, voy a tener que añadir a mis compras de rebajas una nueva. A parte de la falda (la de lentejuelas que ya estrené jaja), tres vestidos y una camiseta que ya me agencié. Pequeño lujo que me he permitido como asalariada, pero que sepáis que sigo en modo ahorro, nunca se sabe.

1 comentario:

Athelas dijo...

¡Qué envidia me das! Voy a buscar trabajo en las islas :D