martes, 25 de junio de 2013

Mordor, ese lugar 2

Os dejé con la incertidumbre de qué me habría pasado. ¿Superé la primera noche? ¿Me acecharon los mohtroh que viven en los armarios?

Pues sí a la primera pregunta y no a la segunda. La primera porque esa pedazo de cama y esas mega almohadas eran canelita fina, y la segunda, porque no había armario. La habitación tenía un mueble de lo más apañao de esos con estanterías, perchero, huecos y tal y tal que te permite organizar desde dónde poner la tele y la kettle, hasta las almohadas extra ;) ;) un espejo, el secador... 



El invento este que sepáis me ha salvado de muerte moco-tosil asegurada. Pero eso viene más p'alante.

Ahí que me levanto yo, fresca como una lechuga. Aunque necesitando muchas más horas, pero bueno. Menos daba una piedra, no me iba a poner exquisita ahora que tengo la suerte de ser una asalariada y encima de "lo mío", de algo que me gusta, hombrepordioxxxx.

Desayuné like a champion (recordad que ahora soy tri-lingüe jaja), cosa que habitualmente no hago, pero es que me saquen de casa y me cambian las costumbres.


 Pasando del english breakfast ese que me da EL ASCAZO de mi vida.

Eso sí, el café... regulero... no porque estuviera malo, pero para mí que no tiene el mismo nivel de cafeína que en Esssssspañia. Vamos, que me ponía un doble expreso con leche a ver si aquello me daba un achuchón. Ni por esas, hoygan.

Pero todo lo demás, muy rico, sí, sí.

Y allá que nos fuimos a afrontar la jornada.

Una de verdad, con todas sus horas.

Pfffff... perezón.

Mucho tiempo de trabajar en serio no hubo, porque casi cada cuarto de hora teníamos una reunión. Uy, perdón: una meeting. Que si presentaciones, bienvenidos... ¿así que estáis en Palma?... ¡Qué buen tiempo hace allí!, ¿verdad?... ¿vosotros soy el equipo de diseño?... encantado de conoceros... que si me llamo noséqué y soy loquesea, mi trabajo consiste en...

De todas las personas que conocí a lo largo de esta semana, ahora mismo sólo puedo asociar el nombre con su correspondiente cara de seis personas. Y ya me parece un milagro teniendo en cuenta el estado lamentable en el que acabé.

Y sin ginkis de por medio. ¡En la tierra de la ginebra!

La Reina Madre está muy ashamed de mí. 

Yo seguí con mi táctica de hacer entender de alguna manera que estaba entendiendo lo que me decían, pero sin articular palabra. Menos espesa que el día anterior, en algún momento, según la velocidad de hablar de la gente, mi cerebro tenía un pequeño "puffff", como si tuviera windows, y se reiniciaba solito. La providencia quiso que pillara el hilo de la conversación justo cuando el interlocutor de turno se dirgía a mí. Y yo, claro, asentía... o no... a ver si se pensaban que me iban a pillar, ¡ja!.

Si hasta pillaba alguna gracia y todo.

Incrédibol.

He de decir, que aún pudimos hacer alguna que otra tarea, que somos un equipo muy trabajador. Yo un poco más agobiadilla, la verdad, pero bueno, lo que yo tengo de histeria, mi compañero lo tiene de zen.



De momento llevamos nuestros macs porque los iMac XXXXXXXL todavía los estaban usando y hasta esta semana no llegan. Pero bueno, no importa, yo me tenía que llevar el mío de todas formas porque tenía trabajo que hacer. Del mío, del de Metro&medio Designs. Así es nenis, que otra cosa no, pero aquí una que si tiene que estar dale que te pego, lo está. La pela es la pela y Monsieur Louboutin lo sabe muy, muy bien.

Y con las mismas, cuando ya la señora de la limpieza nos estaba mirando raro porque aún estábamos allí cuando todo el mundo había salido como una horda despavorida... nos fuimos pal pueblo a un restaurante que nos recomendó uno que habíamos conocido ese día. Majete y sin darte tiempo a decir con cara de pena "please, could you speak more slowly?".

Menos mal que nos apuntó los tres sitios que más le gustaban: un thai, un indio y un pub.

El pub lo probó el día anterior mi compañero y pasó sin pena ni gloria.

Fuimos para el tailandés. 





Giggling Squid, el nombre ya me encantó, el logo me pareció muy divertido...



... y la comida... ¡ooooooh la co-mi-da!.




Si no os lo he dicho antes, os lo digo ahora: ¡MENCANTA EL CURRYYYYYYY! Y este panang estaba... ¡madre cómo estaba!. Con su arroz de jazmín al punto... su cerveza tailandesa como acompañamiento. Y un helado de sésamo de postre con frutas al que no hice foto porque me lo comí antes de acordarme.

Pues eso. ¡Olé!

El sitio es chiquitito, muy acojedor, con el espacio muy bien aprovechado y con una gráfica y diseño muy chuli.

Un día de estos conseguiré comer auténtica comida británica en ese país. Pero de momento, nanai.

Y con las barrigas llenas, nos dimos un paseo hasta el bus (Crawley no es un pueblo famoso por su vida y actividades sociales precisamente), volvimos al hotel y...


Próximamente el día 3.





Sí, que sé que voy lenta actualizando, pero jopetas, dadme un respiro, que yo ya estoy mayor para estos trotes y no me queda nah todavía para compaginar TODO lo que QUIERO y TENGO que hacer. Que la fama cuesta ;)






1 comentario:

El ornitorrinco ilustrado dijo...

XD tan divertida como siempre, envidiaca total de la comida Tailandesa que te metiste entre pecho y espalda. Ya te resarciras de los ginkis por aquí XD