miércoles, 6 de marzo de 2013

Pues habrá que hacer algo

Y ese algo no es ponerme un horario normal de trabajo. No, no, porque en su día ya lo hice. Pero, ¿qué pasó? Pues que yo soy muy fan de pensamientos como...
  • Bueno, acabo esto y voy a hacerme algo de comer - Traducción: he llegado a hacerme algo de comer a las seis de la tarde.
  • Va, ya que tengo hecho esto, lo acabo del todo - Traducción: y ya que lo he acabado, no me cuesta nada empezar aquello otro que es un momento. Y eso me lleva al punto anterior.
  • Si es que me queda sólo estoy, le doy un tirón y mañana puedo ir más tranquila - Traducción: mañana me liaré con otras cosas y seguramente también comeré a las seis de la tarde.
  • Vaya, un mail/whatsapp para tal o cual cosa. Venga, que sólo será un momento - Traducción: ese mail/whatsapp a veces ha llegado a las once de la noche de un fin de semana, por poner un ejemplo.
  • Joder, OTRO mail/whatsapp preguntándome cómo voy con lo mío - Traducción: me estoy poniendo nerviosa por si se piensa que soy una lentorra... ¿y si luego no le gusta y encima me echa en cara que he tardado?
Pues esto se va a acabar. Porque una cosa es estar hasta arriba de curro por las circunstacias que sean y otra, que sabiendo que intentas poner precios de lo más asequibles, te tomen por gilipopollas y/o adicta al trabajo sin vida propia.

Que nadie se lleve las manos a la cabeza y ponga cara de miedito: sé la suerte que tengo de que cuenten conmigo y no con otros. Pero supongo yo que estar todo el día encadenada a un ordenador haciendo cambio sobre cambio sobre cambio sobre cambio... como que no. Eso sin contar que, si tú vas justo de tiempo, el que tiene el problema eres tú, yo voy a hacer todo lo que pueda y lo mejor que sepa, pero no me frías a mensajes porque con eso no me voy a dar más prisa.

Como os digo, estoy contenta con las cosas que me están llegando. Es muy gratificante saber que, no sólo han confiado en mí una vez, es que repitan esa confianza.

Pero eso sí, por mi salud mental y también física, me voy a tener que imponer el cumplimiento del maldito horario que me propuse en su día. Mi cabeza no puede parar de darle vueltas a las tareas pendientes y mi espalda y piernas se resienten de tanto tiempo quietas en la misma posición.

Así que, os pongo a todos por testigos, de que a partir de hoy mismo, 7 de marzo de 2013, yo, SuperSonicGirl, me comprometo a 
  1. Cumplir el horario que pacté conmigo misma y...
  2. ... que encontrarme trabajando desde las nueve de la mañana hasta las once de la noche casi sin interrupción, no sea una norma, sino una excepción.
  3. Los cambios sobre cambios, sobre cambios, sobre cambios... se tienen que acabar.



Hala, ya os contaré cómo me ha ido mi primer día de propósito ;)
 

5 comentarios:

The monocle girl dijo...

Ánimo hermosa, tu puedes!!!!

chalyvera@gmail.com dijo...

Cuando se quiere, se puede...
dormir y olvidarse de todo.


Besos

La reina que nunca se peina dijo...

El amor hacia las cosas es inflexible a los horarios.
Si mola lo que haces y la gente lo sabe es por eso, por tu dedicación.
Claro que tu persona merece comer de vez en cuando y desencarcararse de la silla pero esos cambios sobre cambios son los que te hacen ser la crack a la que la gente vuelve a llamar.

Sorry, pero soy de las que piensan eso de que trabajando en lo que te gusta no trabajas ni un minuto de tu vida.

Mr. Thunderstruck dijo...

Adelante, pero sobre todo pon tu felicidad por encima de cualquier norma ;)

Mara Jade dijo...

The monocle girl: ahí estoy, dándolo todo ;)

Chalyvera: dormir... mancaaaaantaaaaaa!!

La reina que nunca se peina: no, si yo pienso como tú, lo que pasa es que a veces el cansancio es más que inevitable. Pero tienes razón, me gusta mi trabajo y no lo cambio, yeah!

Mr Thunderstruck: mi felicidad sería la repera si consiguiera un sueldo de tantas horas que echo ajjaajajjaa