lunes, 1 de octubre de 2012

Septiembre. Ese mes.

Hace poco me dijeron que dejaron de seguir mi Instagram porque actualizaba demasiado. Jo, menudo palo. Bueno, vale. No pasa nada. Todo son gustos, oiga. Y bueno, sí, tal vez sea una cansina, pero es que me gusta juguetear con las fotos. Si no te gustan, pues nada, no has firmado ningún contrato de seguimiento :-S

Pero esto es una anécdota considerando lo que de verdad me afecta estos días.

Ya he mencionado alguna vez que no me gustan* los enfrentamientos. No me gustan si son con personas que estimo, que las consiero cercanas, amistades... Sabía que se avecinaba uno de estos y la sensación era cada vez más incómoda para mí. Lo veía venir. Lo hubo.

Yo creo que tengo razón, pero claro, supongo que todo dependerá de las versiones. Mi versión es que creo que no puedo perseguir eternamente a nadie para poder quedar, no tengo porqué ir siempre yo donde esté la otra persona y que si estoy "trabajando" en casa no es porque me gusten las manualidades. Lo he puesto entre comillas porque no estoy contratada por nadie y tampoco soy autónoma, pero es un trabajo: tanto si es una maquetación de whatever, una ilustración, cosimiento, pegamiento, cortamiento, confeccionamiento, editamiento o actualizamiento para mi blog y/o tienda. Es mi trabajo, no es una terapia de una pobre parada mantenida por sus padres. Yo trabajo mientras llega la oportunidad de ser una asalariada oficialmente. Yo decido qué regalo, cuándo regalo y a quién regalo. Dedico muchas horas, y quien me conoce, sabe que no me importa trasnochar para acabar mis ideas, encargos, trabajos... lo que sea. Pocas cosas hay tan gratificantes como ver tus tareas acabadas y que, encima, otras personas te agradezcan el esfuerzo.

Mi problema es que esta situación me violenta mucho. Cuando aprecias a alguien que ha estado ahí en ciertos momentos en los que has necesitado apoyo... No sé si la palabra correcta para definir esta sensación es disgusto, como miedo porque no quieres perder a esa persona, incomodidad. No lo sé. 

Al mismo tiempo, si creo que tengo razón, ¿por qué me siento mal?

No lo entiendo.

Y después, habiendo pasado varios meses sin saber nada de otra persona (la cual no es muy habitual que se interese porque sí, me molesta reconocerlo, pero es verdad aunque esa persona no se haya dado cuenta), da señales de vida con una pregunta. No para interesarse por cómo estoy o para decir simplemente "hola". Directamente, una pregunta para saber dónde encontrar algo. Me quedé tan flipada que mientras pensaba cómo reaccionar, me llegó un mail importante que me puse a responder inmediatamente y se me fue el santo al cielo con la respuesta a esa pregunta. 

Así que, en mi afán de mantenerme ocupada con mi trabajo, porque si no ejercitas tu creatividad en este tipo de trabajo, se atrofia, me enfoqué en mis listas semanales de tareas. Y en mis clases de salsa, que es lo que hace que mi cabeza se distraiga y mi cuerpo se ejercite. Algún día fui a remar, cuando he tenido para este caprichillo.

Tal vez pueda parecerle extraño a mucha gente, que de todo tiene que haber, pero ¡coño!, a mí también me gusta que me pregunten de vez en cuando cómo estoy, si sigo viva, que vengan a verme, qué tal me va todo,... y no sólo cuando te interese obtener una respuesta a algo concreto. Que no me importa darla, pero ya está bien.

Y me sigo sintiendo mal porque no quiero cabrear a nadie, pero es que creo que yo también me merezco ser tratada así, ¿no?. Vale, olvidad ese "¿no?": lo merezco.

Independientemente de que por dentro me siga sintiendo mal, incómoda y como que no quiero perder a ciertas personas, pero lo cierto es que esas personas también deberían querer conservarme. No soy perfecta, no hago todo bien y cuando tengo que pedir disculpas, las pido. Y si debo algo, intento reponerlo. Sobre todo si sé que debo algo. Tanto si es material como emocional.

¿Es tan horrible querer tener a alguien que sea lo más parecido a un "amigo de la infancia"? Por circusntancias, muchas veces me ha tocado ser "la nueva". Tampoco me he criado rodeada de familia. Supongo que por eso estas cosas me afectan tanto.

Ahora no sé qué más poner. No se me ocurren más palabras para intentar describir exactamente qué me pasa y qué es lo que pasa. No pretendo entrar en conflicto sólo explicar cómo me siento.

Aún así, me mantengo firme. En algún momento hay que darse cuenta de que ciertas actitudes tienen que cambiar.



¿Os ha pasado algo así alguna vez?




* Si es con alguien que ni me va ni me viene, la verdad es que me la sopla el enfrentamiento si creo que no tiene razón. Y mucho menos si, encima, se están metiendo directa o indirectamente con alguien que me importa.

5 comentarios:

Clarita dijo...

Ay neni! Cuánta razón tienes!

Mara Jade dijo...

Hola maja :-)

No sé si tengo razón, pero la verdad es que a veces escribiendo estas tontadas, después me siento un poquito mejor.

Martes dijo...

Sí, claro que me ha pasado. Yo ya no tengo amigos de la infancia sino conocidos de la infancia. Y me la suda. La gente es imbécil y yo no les necesito. Y ya está. Y escuchar "I am a Rock" de Simon and Garfunkel de vez en cuando pra subirse el ánimo.

Elizium dijo...

Sí, me he sentido así, de hecho muchas veces y ahora mismo también. No puedo decirte nada que te haga sentir mejor ni una respuesta que te deje más tranquila, sólo que comprendo todas y cada una de las palabras que buscas para describir cómo te sientes y que no encuentras.

Y que no será la última vez. Vivimos rodeados de personas que nos van a decepcionar, en muchos casos para siempre. La cuestión es que no sabemos ni quiénes son ni cuándo lo harán. Y mientras, seguimos dándoles lo que no merecen... hasta que llegue ese momento en que se quiten la careta.

Ánimo Mara!!

Mara Jade dijo...

Martes: me apunto esa cancionzaca ;) gracias por la sugerencia!

Elizium: la incertidumbre, esa sesanción japuta. Ánimo también para ti!!