viernes, 19 de octubre de 2012

La vergüenza no es lo que piensas

Estoy viendo La Sexta Columna y no dejo de pensar en que si no fuera por mis opás yo también estaría como muchos de los que salen ahí. Y, sinceramente, cada vez estoy más del lado de los que no tienen ya esperanza de encontrar un trabajo, independizarme y devolver de alguna manera toda la ayuda que mis santos padres me dan.

Me da rabia cuando dicen que a la gente le da vergüenza recurrir a los bancos de alimentos. Vergüenza tendría que darle a los gobernantes que su gente tenga que hacer cola por un bocadillo o la única comida caliente que le puedan dar a sus hijos.

Vergüenza es dejar en la calle a una familia. O a una persona sola que con toda su ilusión cayó en la trampa de comprarse una casa muy a duras penas (teniendo en cuenta que ni te daban una hipoteca si estás soltero).

Vergüenza es cobrarle a un niño por usar un microondas para calentar su tupper.

Vergüenza es dejar a las personas mayores y dependientes sin ningún tipo de ayuda.

Vergüenza es intentar vendernos el cuentito de que todos tenemos que arrimar el hombro mientras te fumas un puto puro por las calles de Nueva York o inflándote a 5 Jotas en un vuelo privado con colegotas.

Vergüenza es decir que sobran funcionarios y ahora vas tú a formar parte del elenco con toda tu santa jeta.

Vergüenza es dejar los colegios y universidades sin profesores y/o quitándole el derecho a estudiar a miles de jóvenes que no se pueden permitir la matrícula porque tampoco les das una miserable beca.

Vergüenza es tener que pagar por unos medicamentos que ya has pagado con tus impuestos que te reclaman cada puto año los señores de Hacienda. Que dicen que somos todos, pero ahí están las grandes fortunas: en paraísos fiscales mientras se van a los toros.

Vergüenza es darte la vida padre con el dinero destinado a ayudas al tercer mundo.


Vergüenza es ver a gente rebuscando en los cubos de basura y los estadios de fútbol llenos.

Vergüenza es reirte mientras anuncias a toda la población que les vas a subir los impuestos, les quitas derechos laborales, camufles la censura con palabras como "limitar" a los manifestantes a los que calificas de criminales y alabas a los que están calladitos.

No, si tienes que ir a pedir comida siéntete orgulloso por ser tan valiente de mantener a tu familia sea como sea. Siéntete orgulloso por reclamar tus derechos a grito pelao, aplaudiendo en silencio o como quieras pero siempre pacíficamente.

Y sí, yo ya no tengo esperanza de encontrar un trabajo, a pesar de que cada día me dejo los cuernos dibujando, cosiendo, fotografiando, editando, intentando recibir feedback que nunca llega, maquetando... para luego pensar que no sirve de nada porque todo lo que hago es una puta mierda.



Y ya no digo más porque, sinceramente,  está clarísimo que no sirve de absolutamente NA-DA.

3 comentarios:

Mr. Thunderstruck dijo...

La situación a la que nos han llevado nuestros políticos durante las últimas décadas es vergonzosa, la impunidad que han generado a su alrededor debería hacerse replantear a la sociedad la necesidad de un cambio de sistema..si o si, pero ahí estamos aguantando...no te desanimes con lo que haces, es fundamental para salir adelante, no queda otra. Muy buen blog. Saludos!!!

Sílvia dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Mara. Aquí los únicos delincuentes son los que han llevado el país a esta situación. No los enfermos, jubilados, estudiantes, funcionarios, parados a los que intentan criminalizar.

Anónimo dijo...

Me ha gustado tanto tu post que lo comparto en mi muro. No podría estar más de acuerdo.

Como ya he comentado otras veces, con más pena que alegría, te animo a dejar este país de chiste o república bananera. Si no me ataran ciertas cosas familiares y personales aquí hace ya tiempo que me habría quedado en cualquier otro sitio.

Ánimo y suerte. Ladykaña.