lunes, 6 de agosto de 2012

¿Pa qué?

Pues pa nah.

Esta semana yo tenía mis clases de salsa (no me cansaré de repetir que son mi gran escapatoria para no darle vueltas a la cabeza a esta maldita situación que aún persiste), un curso de inicio de paddle surf (mancanta el nombre, estaba deseando hacer esto desde el verano pasado) y, además, me han pillao para un mini-trabajito que me va a venir estupendamente.

Diréis: se ha vuelto loca, luego se quejará.

Pues precisamente, porque como estoy hasta el coño de lamentarme por las mismas cosas, he pasado de las putas mantas y he cogido directamente el edredón. Ahora lo llevo enrrollao en la cabeza a lo Carmen Miranda y aunque sólo sea por esta semana pensaba darme el pequeño lujo del curso del paddle surf (Hawaii, here I go!) y seguir yendo a las clases de salsa el mes entero (cuando lo normal es que la gente se lo tome libre). Habrá quien piense que no está bien pero en estos momentos lo que piensen los demás me la trae al fresco.

Pero todo esto puede cambiar.

Una intenta planificar un poco las cosas. Sólo un poco, porque ya se sabe que planificar todo hasta el último milímetro es tremendamente aburrido y previsible.

Vamos, que sólo era un tal día a tal hora, poco más. Pues nada, a la porra.

Cuando tienes un señor padre cabezón como pocos todos tus planes se pueden ir a tomar viento fresco.

Así es, no importa que le hayas dicho "no, mejor no hagas eso porque no es recomendable" para que él vaya de cabeza sin importarle que tal vez pueda estar equivocado. SSDad es de la escuela viejuna: la edad es un grado, no me repliques.

¿Resultado? Mi coche cortocircuitado.

¿Dónde está mi coche ahora? En el taller.

¿Mi estado? Cabreo máximo in crescendo.

¿Qué voy a hacer? Por el momento acordarme muy insana e intensamente de todos los ancestros de mi progenitor.

¿Y después? Rezar para que el susodicho progenitor no se haya cargado mi coche, ni cara o ni definitivamente. 

Ahora toda mi semana está suspendida en el puto aire.

¿Transporte público? Sólo para una de las 3 cosas que tenía previstas.

Pero nada, yo mientras tanto...



¡Maldita sea! ¡Qué cabreada estoy!

2 comentarios:

Hund Dido dijo...

Sólo nos queda el consuelo de que venimos de ellos y que algo hay que agradecerles..... por otra parte a mi me consuela pensar que algún día yo seré igual de viejo e igual de puñetero..... mi objetivo es ser a conciencia ese cascarrabias que cuenta que antes esas cosas no pasaban y le mira el culo descaradamente a las cajeras del carrefour...... cada cual se consuela con lo que quiere jajajaja......
Por cierto, me gusta mucho tu blog.

Mara Jade dijo...

Mirándolo de esa manera... Hhhhhmmmmm... me pido ser la viejuna de cualquier playa decente donde haya socorristas buenorros. Vale, toda clase de buenorros, a mí me sirven igual XD

¡Gracias y bienvenido!