lunes, 23 de julio de 2012

Es así.

Hoy se cumple un año de la muerte de una de las más grandes artistas que haya podido dar este mundo. Parece un poco prematuro decirlo así, porque era muy joven y porque sólo publicó dos discos.


Una pena. Una gran pena.


Y es que hoy hace un año de la muerte de Amy Winehouse. Un año desde que una intoxicación etílicia de mamut acabara con ella. La muchacha ya sabía en qué berenjenal estaba cada vez que se metía alguna de las porquerías que tanto le molaban. Pero nadie se esperaba que muriera por estar más pedo que Alfredo. Tonta no era.


Una pena, de verdad.


Comparada con la mismísima Billie Holiday, otra maravillosa voz rota por las adicciones. Éxito mundial. Fama y fortuna. Y acabas palmándola por pimplarte varias botellas de vodka (o lo que fuera) para formar parte de ese club de (bastantes, no todos) irresponsables.


Y es así: yo voy a echar más de menos a esta señora que que no a otros.

Creo que voy a seguir recordándola así...




We still miss you Amy.

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