viernes, 13 de abril de 2012

Cuando...

... lo más emocionante que pasa en el mundo celebritoso es que una ex-estrella de Disney va sin bragas, como la cuñá de Elsa Patétic, osea, Miley Cyrus...


... después de taaaaantas y taaaaantas... ejem... depilaciones brasileñas que hemos visto: la cosa pierde emoción.


Es como cada vez que a Lindsay Lohan la detienen, la juzgan o la meten en la cárcel. Digo yo que vendría a ser algo parecido a cuando ese macizorro de Robert Downey Jr era lo más parecido al Charlie Sheen de ahora. El que no deja de interpretarse a sí mismo, quicir. Ahora diferenciaremos sus series no sólo por el título, sino por el apellido que lleve su personaje "Charlie" de turno. Winning Boring.


El hecho de que Amanda Bynes haya sido detenida por conducir pedorra perdida...




... lo dicho: no hay emoción.


Parece ser que si no enseñas el puturrú de fuá a cientos de flashes y tienes al menos un mugshot, no eres nadie en Hollywood.


Pero una cosa es segura: ser ex-estrella de Disney hace mucho daño.


Al menos en Estados Unidos, porque, que yo sepa, nadie del Club Disney en España ha montado semejantes jaleos. Nuestro caso más desparramante de escándalo de ex-estrella infatil es Joselito. Que me venga así de repente a la cabeza. Madre mía, qué poco glamour.


Lo de Marisol en la Interviú... pffff, no es no por nada pero hoy en día, a los de nuestra generación, ¿a alguno todavía le escandaliza que alguien salga en esa revista? ¡Si hasta Terelu Campos ha salido! POR-FA-VORRRRR.


Y digo Interviú como digo Playboy. Aunque anteriormente, gracias a Alaska y mi, sí, mi BruBru, aún les tengo cierto respeto a estas publicaciones.


Pero digo yo: ¿qué ha sido del brillo que tenían las estrellas de antes? ¿Eh? Bueno, supongo que en el mismo sitio donde se quedó el talento de todos ellos, en el olvido. Y no es que ahora no haya grandes artistas, pero supongo que hay más fotógrafos, con mejores objetivos, y que ahora, cualquiera tiene una teléfono con cámara smartphone.


Eso sí, las risas que nos echamos todos no tienen precio.


Pero está claro que que quien ríe el último, ríe mejor. Esta gente estará expuesta a los mass-media pero: ¿quién llega holgadamente a final de mes?


Yo no.








¿Alguien podría hacerle un favor a la Humanidad
y descubrirme de una puñetera vez, copón?

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