sábado, 19 de noviembre de 2011

Me encantan...

... los programas de cambios de imagen. Tanto me da que sea la redecoración y/o construcción de una casa como el cambio de imagen de una mujer. Aunque si soy sincera, si tengo que elegir, a mí me pirrrrrra un buen remodelado de armario con su momentazo de lloriqueo y de auto-descubrimiento de la diosa que llevas dentro y entoces se dan cuenta de lo maravillosa persona que es pero como le falta auto-estima... blablablá.

Hoy he estado viendo uno de esos programas de cambio de imagen en el que me he dado cuenta de que la presentadora viste a todas las chicas a su imagen y semejanza. Independientemente de su altura y peso: vestidito corto, taconazo, pestañazas, capa de maquillaje y un pelazo.

Y todo con el objetivo de encandilar al chico por el que cada una de ellas suspira en secreto porque no se atreve a confesarle su amor. En fin...

Recuerdo yo una vez cuando un chico que me gustaba mucho, mucho, muuuuuucho, me envió un sms (¡qué retro!) diciéndome que estaba patinando y que si quería quedar con él para ir a tomar algo.

O-SSSSSSE-A.

A mí ese chico no me parecía mono. Ni siquiera monísimo. A mí ese chico me parecía SÚPER MONO*.

Por supuesto que acepté. En aquella época, tengo que decir, si ahora sé poco sobre el tema ligue, no os quiero contar lo tontaina que era. En una escala de 10, donde 0 es nada y 10 es lo más, mi nivel estaba por el -481 aproximadamente.

Aparte de que es verdad que yo no he tenido un gran concepto sobre mi aspecto y que hablo mucho y muy rápido y gesticulo un montón y muevo mucho las manos y hago voces y soy muy sarcástica y lo de auto-ridiculizarme es una de mis "habilidades" más perfeccionadas y si estoy nerviosa me tiembla la mejilla derecha y con nah y menoh me pongo roja y...

Y quedamos. Y yo pensaba "es ssssssúper monoooooooo". Pardilla total.

Fuimos a tomar algo y estuvimos un buen rato. Luego decidimos ir a cenar algo por ahí. Y estuvimos otro buen rato.

La verdad es que fueron bastantes horas. Muchas horas pensado "es ssssssúper monoooooooo" y "¡qué bonita sonrisa!" y "vine aquí... ". Ejem.

Y nos despedimos.

Al cabo de unos días decidí tomar yo la iniciativa en plan chica ultra moderna que no se rige por los estándares sociales convencionales. Le envié otro sms para tomar un café.

Ese día no podía.

No me desanimé y a la semana siguiente lo volví a intentar.

Resultó que ese día tampoco podía.

Dicen que no hay dos sin tres.

En este caso sí. No volví a gastar los 0,15€ (sin IVA) de otro sms.

Y nunca más volví a saber de él.

¿Y sabéis por qué?

¡PORQUE LE ATURDÍ!

De repente, después del segundo intento de volver a quedar con él tuve un puto flashback en el que me vi a mí misma ese día fuera de mi cuerpo, ¡y desde diferentes ángulos!, sin parar de hablar y de hacerlo cada vez más rápido y de gesticular y de...

No lo podía evitar. NO LO PODÍA EVITAR.

Le aturdí.

Jo. Era tan súper-monoooooo... :-(

Conclusiones:
  1. Si alguna vez he dado la imagen de que parecer una persona segura de sí misma o con cierto tipo de actitud fuerte cuando se trata de currar y/o tratar con diferentes tipos de personas en diversas situaciones, todo se va a la mierda cuando tengo delante a un tío que me gusta. De ahí, digo yo, que haya ultra-desarrollado mi particular sentido del humor... que hace que me convierta en la colegota de todos los tíos... incluso de los que me gustan... Una mierda, vamos. ¬¬'
  2. A día de hoy puedo decir que menos mal que no volvimos a quedar porque también recuerdo que fui yo quien pagó todo, desde lo que tomamos en la cafetería hasta la cena de después. Sí, soy una chica ultra moderna que no se rige por los estándares sociales convencionales pero joder, ¡al menos haz el intento de ofrecerte! ¡Al menos a pagar lo tuyo!**

¿Por qué os cuento esto? Sólo era para deciros que no creo que yo me presente voluntaria a un tipo de programa de estos por mucho que me guste verlos.

Y ya está. Sólo era eso.

Gñe.






* Llegué a darme cuenta de que se parecía bastante a otro que me tenía bastante atontólica***, pero no era tan mono, aunque yo bebía los vientos por él. Sólo que con éste definitivamente creo que siempre ha pensado que estoy loca y nunca quiso descubrir si de verdad lo estaba o no. Pero al menos el que me parecía tan súper-mono me parecía más dulce y con un punto alternativo que me encantaba del que carecía el otro.

** Yo lo hago.

*** Vale, vale, me tenía muy atontólica, estupidizada perdida, muy del rollito amor imposible, no te soporto pero te quiero, yo estoy con alguien pero no puedo dejar de pensar en ti, no mientas sólo me utilizas... Muy dramático todo. Lo que viene siendo una auténtica pérdida de un montoooooooooón de tiempo, energía y la capacidad de creer esa inmensa gilipollez llamada ab-bor.

1 comentario:

Laura dijo...

Me ha recordado a un episodio de SATC en que Carrie aturde a Berger en los Hamptons. Seguro que no te perdiste nada, los que se aturden es porque son unos cobardicas (Berger acabó dejando a Carrie a través de un post-it...!!!!!)
Besos

-Garbinada-

PS: El amor está sobrevalorado y ciertas películas no deberían emitirse jamás!