lunes, 19 de septiembre de 2011

¡Vaya mañanita llevo, oigansss!

¿Los Emmy? Bien, gracias.

He dormido poco y muy malamente. Ahora me duermo, ahora me despierto, ahora me duermo, ahora me despierto, ahora me... Para colmo, ha hecho fresquete y yo tengo la nariz un poco asín y los oídos me piiiiiiiiican. Aún tengo que ir a comprar cosicas de manualidades varias cuyo gasto intento racionalizar como "inversión" y por supuesto, son casi las once de la mañana y mi cama sigue sin hacer.

Yeah!

Aún así, mientras termino de ordenar fotacas y pensar en una colaboración que tengo que entregar, me es imposible, repito, im-po-si-ble dejar pasar semejante desperlucie.


Si vas a gastarte el doble de un sueldo mínimo en unos putos zapatos de Christian Louboutin, hazme el favor, querida, de probártelos. Pero no sólo sentadita, también de pie, y camina pasillo p'arriba y pasillo p'abajo de tu casa como hacemos el resto de los mortales.

Si lo hubieras hecho, queriiiiiiida, te habías dado cuenta de ¡SE TE SALE UN DEDO! (y el otro apuntito que está).

Eso queda como choni, pero sin el "como", ¿m'entiendes?. Que alguien le obligue a devolver esos maravillosos zapatos.

¿Quién es ella? Si habéis revisado las publicaciones de hoy, no hace falta que os lo diga. A los que no: paciencia, estoy en ello.


Me muero de sueño, nenis. Pero a Dior pongo por testigo de que esta tarde me voy a mi clase de salsa pase lo que pase.

Assssúcar.

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