lunes, 15 de agosto de 2011

Menuda semana.

En un principio yo pensaba que iba a ser como otra más: por la mañana ir a los sitios que tuviera que ir, seguir arreglando una web para mi amigo Fer, leer... y por las tardes, a nadar. Así sin más.

Todo el mundo está o de vacaciones o tiene ese tesoro llamado trabajo, con lo cual, al acabar la jornada, es normal que les apetezca estar con tu churri. Yo como no tengo ni una cosa ni la otra... ni al otro... mis días transcurren de esa manera.

Ya llegará septiembre y mi frustración cada vez que me digan "es que la cosa está muy mal".

¿Me lo dices o me lo cuentas?.

Whatever: no me lo expliques.

Pero ha resultado ser una semana de lo más activa socialmente. Genial.

Para empezar, no he podido ir a nadar, unas veces porque el día no prometía mucho y, otras, porque estuve con mis amigas. He ido a comer dos veces a casa de Brujita. Ella cocinaba y yo llevaba el postre. Y, claro, después de comer, la sobremesa, donde no paramos de hablar.

White chocolate & sugar hearts

La noche tampoco estuvo mal, he de reconocer.

Otro día, Loba me invitó a comer a un mexicano, después tomamos café en una terraza y seguidamente la acompañé a hacer unas últimas compras antes de su luna de miel. Diseccionamos su boda, algunos comentarios desafortunados de algunos invitados, todos los vestidos de las invitadas y en la tienda de National Geographic buscamos todo su itinerario de viaje en el mapa mundial XXL que tienen colgado. También buscamos Bora-Bora, que no es un destino suyo, pero se nos metió en la cabeza buscarlo y no paramos hasta encontrarlo.



Lemoooooooooooon


Paramos en una zapatería maravillosa, donde ella se llevó unas bailarinas monísimas y yo caí fulminantemente enamorada de lo que yo creo que podrían ser unos firmes candidatos a octava maravilla del mundo:

No sé cómo voy a seguir viviendo sin esta maravilla... Ainssssss


Eran de mi número y cuando me los calcé pude oír cómo esas preciosidades juraban amor eterno a mis pies.

¡Maldita sea! Necesito ser rica. No me cansaré de repetirlo.

Con el corazón encogido de pena y despiéndome de ellos con lágrimas contenidas... Supuse que una laca de uñas naranja de 2,50€ era un precio razonable para intentar compensar mi pena.

Orange


Cada vez que me pinte las uñas de este color recordaré a mis más recientes amores perdidos. Snif, snif, snif.

Menos mal que el viernes por la noche, al final sí que se pudieron venir a cenar a casa MFB y Doña Cayetana. Preparé cosas muy sencillas: tomate con mozzarella, ensalada de pepino (español, por supuesto), unos trozos de la cayetánica tortilla de espinacas con gambas que acompañé con queso de cabra y una pizza casera. De postre, crumble de frutas y helado. Bebimos cava y luego unos ginkis. ¡Por supuesto!

Sé que hablé mucho y muy rápido, estaba tan contenta que no podía contenerme. Es genial poder tener a más de una amistad al mismo tiempo. Otra cosa que no me cansaré de decir.

¡Ah! Y abrí los regalitos, los muchos regalitos, que me trajo Doña Caye de su Asturias natal. Siempre me trae alguna cosilla vaya donde vaya. Ahora tengo un kit de cocina la mar de vacuno a la par que lunarístico a mis disposición.

El sábado, mis únicos planes eran empezar un plan de reordenación en mi zulo, porque todavía tengo trastos del proyecto por medio esperando a ser fotografiados. Concluída la primera fase y, previo por la ducha, seguí devorando mi libro de turno. Estoy disfrutando este tiempo para leer como no había podido hacerlo anteriormente.

También me permití el pequeño lujo de usar uno de mis descuentos en Séphora. Ahora huelo a chicle de fresa después de la ducha.

Otro mini-lujo fue cenar un sandwich de queso. Sigo a dieta, se supone que esto no puedo comerlo. Tampoco el trozo de pizza de la noche anterior pero... ¡Esta semana voy a ir todos los días a nadar!

Cheddar, brie y mahonés

No tenía pensado nada más pero al final acabé llevando un vestido blanco de Doña Caye para ir a la fiesta de luna llena de un bar que nos gusta mucho para tomar unos mojitos.

Mo-ji-to


Y decidir que la que la que es divina, lo es forever.

Una eh lo q eh @galvanoplastica


El domingo, como me dijo Nacho O., sólo me hubiera faltado unas piernas pelúas y un bigotón porque pasé la mañana al más puro estilo I want to break free, aspiradora en mano. Segunda fase de reordenación de mi zulo: Operación pelusas bajo la cama.


Un poco de lectura más tarde, llegó el primer partido de la temporada de fútbol con mi Real Madrid de mis amores. Sobre todo después del ataque de risa que me dio cuando enfocaron la camiseta de un tal Kaká, antes de empezar, y durante, cada vez que el hortera de Cristiano salía con ese cuello levantao.

No conseguí decidir si le daría antes una paliza a Valdés, Alves o Pepe, pero estoy segura de que el estado de satisfacción sería el mismo cualquiera que fuera el orden.

Claro, que Fle y yo estamos de acuerdo uno de los grandes momentos fue ver salir a semejante esperpento al césped: Callejón. Separados al nacer, unidos por un animal muerto en la cabeza.

Callejón, Bobby Brown, Will Smith como The Fresh Prince (el único que merece mis respetos),
el tontaina de voz molesta + grupete de mierda y Vanilla Ice.
¬¬''''''

Si sólo fuera porque parece que quisiera emular al anteriormente mencionado... pero le queda a lot por demostrar a este recién llegado. Espero que las inhalaciones de laca y el arraigamiento de la gomina no afecten a su futuro juego.

¡Ah! A través de Twitter, también se dejó claro que Pignoise es una puta mierda (como prácticamente el 99% de los grupos españoles de la misma calaña, añado yo mismamente).

Es lunes. No me acordaba que era fiesta y no voy los findes ni en festivo a la playa.

Hoy haré una excepción.

1 comentario:

LaMaki dijo...

Chica! asi da gusto... que envidia de vida social!!