martes, 21 de junio de 2011

Me voy a imaginar...

... que llego a ser una rockstar, por ejemplo, y empiezo a ganar un pastizal. Lo que viene siendo más de mil euros al mes. Flipante.

Tengo tanta suerte y tanto éxito, que hasta me puedo permitir comprarme la casa de mis sueños donde me plazca, el coche que me apetezca, no tener que preocuparme si voy a comer/cenar fuera e, incluso, poder comprarme un Lanvin o un Cavalli sin tener que pasar por H&M. Y claro, siempre con un gran espíritu ecofriendly, you know.

Que si hoy en yate, mañana de vacaciones en alguna isla caribeña, al día siguiente en Tokio y al siguiente en México.

Encima, puedo compartir todo esto con mi familia y mis amigos, aprender trillones de cosas nuevas y acceso a oportunidades que no todos los mortales tienen.

Me pregunto: si disfruto de todo esto y más... ¿qué hace que me eche a las drogas? ¿A caer en el ridículo más desastroso? ¿A perder toda credibilidad en lo que sé que hago mejor que muchos?



No sé, dicen que ser padre debe ser algo guay, pero ver tal degradación pública de tu hija tiene que ser muy jodido. Sobre todo cuando se sabe que es una artistaza brutal con una de las mejores voces del panorama musical (que ya quisieran algun@s palurd@s que van de estrellitas).

Cuando vi esta "actuación" por primera vez, sinceramente pensé "menudos cojones tiene la pava esta y menudo cebollón se ha agenciado". Y me dio la risa, porque yo ya me la imaginaba con esa voz que imita a Carmina Ordoñez (otra pieza). Vamos, que me empecé a partir de la risa.

En serio, es que no sabes si en el fondo se está cachondeando del público o qué. ¿Qué estaría pensando?: "Osssssssea... guatdefac... vaya gente más sosainas que me ha tocado, debería haberme terminado la botella de vodka".

Y es que la Winehouse siempre da mucho juego, sólo ella sigue insistiendo en ponerse ese nido de ratas en la cabeza que debe pesar más que ella misma, haciéndose la raya del ojo con brocha gorda, plantarse unas tetas que ni Pamela Anderson, calzar esas sempiternas bailarinas mugrosas everyday y plantarse unos cinturones anchos que ella llama vestidos. Eso sin contar en que debe sudar alcohol puro... por mucho que ella diga es colonia Nenuco.



En fin, muchos de los grandes murieron con 27 años.

Amy aún los tiene.

6 comentarios:

Marión dijo...

Totalmente de acuerdo contigo: teniéndolo todo, ¿qué te lleva a tirarlo todo por la borda? Aunque también pienso que alrededor de Amy y muchos otros casos, hay "alguien" que provoca esta situació que ya le esta bien que ella este así...

Martes dijo...

Yo hace poco estuve pensando en algo parecido. Mucha gente genial se echa a perder con extremada facilidad. Cuando leí Persépolis, la parte en que Satrapi narra cómo se convirtió en una homeless... No lo entendí. No empaticé con ella. Teniendo familia y amigos, ¿qué le llevó a echarse a las calles? Me pasa igual con muchos otros ejemplos: me siento tan arropada, tan segura de mi círculo social, que me es ajena esa tendencia a la autodestrucción. A lo mejor es algo psicológico más que social, al igual que dicen qeu hay un gen del alcoholismo...

Laura dijo...

Da mucha pena, cuando la vi a cuatro patas por el escenario sin poder tenerse en pie... es lamentable.
bsos

Anónimo dijo...

Muchos cojones no, lo que los tiene es cuadrados y una jeta más dura que los chutes que se mete. A los que pagaron-malgastaron 50 pavos seguro que no les hizo gracia. Aunque yo no hubiera ido ya que desgraciadamente era algo muy probable. Les deberian devolver la pasta por estafa. A mi esta yonki me cansa ya ehh! que nadie le pondrá una pistola para ser tan cortita.

Makeupsugar dijo...

Madre mía, has "predicho" casi casi su muerte con un mes de antelación! :O

Mara Jade dijo...

Makeupsugar: no había que ser muy Rappel para ver que la cosa iba a acabar así si no se ponía remedio. Una verdadera lástima y una grandísima pérdida.