lunes, 28 de febrero de 2011

Antes de que acabara el 2010...

... y haciendo caso a algunas personas cuya opinión me importa, tomé la decisión de solucionar de alguna manera una situación que arrastraba desde hace muuuuucho, mucho tiempo. Demasiados años.

En un tiempo, hubo una persona a la que yo consideraba como amiga. Bueno, es que esa persona también se autoproclamaba mi amiga, que no es que fueran imaginaciones mías.

A la primera de cambio, cuando las cosas no fueron bien, no iban con esta persona o consideró que no era problema suyo (aunque estaba implicada), de amiga nada. Que si te he visto no me acuerdo y virgencita que me quede como estoy.

La cara de gggggilipollas que se me quedó fue formidable.

Pasado un tiempo, yo me lie la manta (las sábanas, la funda de la almohada...) a la cabeza y me dio lo mismo que esa persona siguiera en mi vida.

Un día me cansé.

Y corté.

Irónicamente esa persona no parecía entender las indirectas. Así que procedí a las directas. A las MUY directas.

Ni por esas oiga.

Mi siguiente paso fue el silencio.

Pero bueno, pasado más tiempo, y ya que íbamos a cambiar de década tomé la decisión de convocar una reunión a solas, esa persona y yo. Más que nada porque hubo un conato de discusión y a mí no me gusta dejar las cosas a medias. Y porque tenemos un amigo en común al que aprecio mucho y no es agradable que sienta que tiene que "elegir". Que no tiene que hacerlo, pero cuando estás justo en medio de estas situaciones no mola.

Esa reunión era decisiva: o se ponían TODAS las cartas sobre la mesa y boca arriba o se acababa todo tipo de relación por mi parte. Para siempre.

Es cierto que hubo un malentendido, muchas cosas que no nos dijimos en su momento, otras tantas que nos contaron sabandijas ajenas para envenenar el ambiente y que no habíamos compartido... pero el asunto principal es que esa persona me falló, esa persona lo sabía/sabe y nunca recibí ningún tipo de disculpa.

Hoy puedo decir que, ya en el 2011 y como señora bien educada que soy, sé mantener la compostura y agradables conversaciones sobre temas variados. Hay quien hasta me encuentra simpática, jatetú. Se puede decir que se ha llegado a una especie de status quo, pero ni mucho menos puedo decir que esa persona vuelve a ser mi amiga. No lo es. Hay ciertas cosas que no se arreglan así como así y mucho menos cuando la confianza se perdió.

Además, es que resulta que esta persona y la menda tenemos opiniones totalmente opuestas en muchísimos temas. Para empezar, tomé la decisión de no hablar ni de política, ni de fútbol. Desde ayer sé que no tenemos la misma visión sobre la ley por la que Álex de la Iglesia ha dimitido como presidente de la academia española de cine. Esa persona resulta que me considera una roja liberal, impaciente y que se me va la pinza. Y yo creo que esa persona es un conservador recalcitrante, muchas veces exasperante y conformista.

Y puesto que esa persona sólo parece querer saber de mi pero no contar nada sobre su vida, intento mantener una fluida conversación de ascensor.

Estaréis de acuerdo conmigo en que con los amigos no se mantienen conversaciones de ascensor, ¿verdad?

Casi no recuerdo aquellos tiempos en los que de verdad creía que en esta persona tenía una amistad para toda la vida.

Una pena.


8 comentarios:

Martes dijo...

No te imaginas cuantísimo me identifico. Desgraciamente, estas cosas ocurren más de lo que deberían, y la gente parece que se toma tu confianza muy a la ligera. Olé tus ovarios, lo que hay que hacer es cortar por lo sano, rebajar las expectativas y seguir p'alante, como haces tú.

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

le conozco?

Mara Jade dijo...

Martes: a mí me costó tomar este tipo de decisiones.

FanMa: no que yo sepa :-)

Anónimo dijo...

Pues no se si llamarlo valor o interes el que tubiste para volver a sentarte a platicar con tu "amiga" ni se merecia una sola atencion de tu parte si te traiciono pero si te hizo sentir mejor el haber dejado en claro tu final con ella bien por ti, yo siempre he dicho lo que siembras cosechas.
Me encanta leer todo lo que escribes.
Saludos

Ruth dijo...

Esa cara de ggggggggggilipollas que dices que se te queda es la misma que se me quedó a mí no hace mucho tiempo. O bueno... creo que hace ya un año, cómo pasa el tiempo! Y aún así cada vez que lo recuerdo, me duele.
En fin, eres una tía legal y seguro que sabes mantener una conversación correcta, aunque sea de ascensor, sin tirar los trastos a la cabeza ni nada.
Comportarte como toda una señora, ouh yeah!
Un beso!

Mara Jade dijo...

Anónimo: es duro cuando alguien q aprecias te la juega de esa manera. Gracias por tu comentario. No tengas miedo en firmar.

Ruth: a veces no sé si me gustaría tener una foto de esa cara de gggggilipollas (de la mía jajajaja), la verdad 8-|

Glo dijo...

A veces pasa y no deja de ser duro, y la cara de gilipollas siempre es la misma. Y la educación nunca hay q perderla. Bien por ti!!

Phant79 dijo...

Me parece que todos más o menos tenemos alguna historia parecida a la tuya para contar. El único camino a seguir con gente así es precisamente ese... hasta nunca y que te vaya bien. Un saludo