jueves, 4 de noviembre de 2010

Por aquí sigo.

Bueno, bueno, bueno... desde que volví de Madrid aún no tuve tiempo de ponerme en serio a contaros cosas de Berlín, de mi inmersión rural (y brutal, mmmmmmmmuy brutal*) de raíces familiares, de las otras cosas que me dio tiempo a hacer en la capital del reino... que ya tuve una desilusión después de tanto entusiasmo... peeeeeeero lo que sí me da tiempo a contaros es que ya me levanté, más que nada porque estar chof durante mucho tiempo no me va. Que yo ya tuve una época negra bastante importante y, la verdad nenis, no le sienta bien a mi cutis.

El caso es que desde ayer está por aquí G, una encantadora y divertidísima mexicana recién llegada de Tijuana. Es una de las primeras personas que conocí a través de internet hará como 10 años pero hasta ahora no nos habíamos conocido en persona. ¡Es genial!

De momento ya hemos callejeado por Palma, hecho fotos y visto lugares emblemáticos de la ciudad. Y todo eso sin parar de hablar: yo, sobre todo, le pregunto muchas cosas sobre México porque es mi país fetiche de Latinoamérica. Estoy deseando conocer el país.

G estará por aquí pasando sus merecidísimas vacaciones. ¿Os imagináis? Eligió recorrerse medio planeta para llegar a esta isla y tomarla como primer contacto con El Viejo Mundo y conocerme. Vaya... ¡le debo caer muy bien!

Así que no os penséis que se me ha olvidado que tengo un blog es que estos días ando de guía turística. Ya os aburriré con mis aventuras viajeras la próxima semana, ¿vale?

Hacedme un favor: cruzad los dedos para mí, mañana necesitaré suerte. Ya os contaré...



* Tanto que luego necesité una cura de silencio (no sabía que se podía hablar tanto, tan rápido y tan alto) y de gran ciudad (por si tenía alguna duda de que soy urbanita a morir).