lunes, 15 de noviembre de 2010

Hoy: cuando SuperSonicGirl volvió de Berlín se fue a León.

Mi familia, como muchas otras de este país y del mundo, es de emigrantes. Por parte materna proceden todos de León. Concretamente de pueblecitos de los alrededores de Astorga.

Mis abuelos y mi madre son de allí, pero emigraron a Bilbao. Así que SSMom te dirá que es de León pero especificará que se ha criado en Bilbao pero no quiere olvidarse de León porque sus padres son de allí y... SSMom es una mujer muy sociable.

Yo ahora sé todo esto, de dónde son mis abuelos y la mía mamma, por estos tres días que me sumergí en las raíces, la ruralidad y puto frío que hace por esas tierras, coññññññññio.

Total, que yo llegué un lunes in the middle of the night a Palma desde Berlín y el viernes nos pirábamos SSMom, SSBro y yo misma hacia Madrid. A primerísima hora de la mañana el aeropuerto está ya petadísimo de alemanes. Claro, unas colas importantes para pasar los controles que hicieron que la mamma pareciera recién sacada de la aldea más lejana a la civilización. Tenemos que sacarlas más a menudo.

Sí, bueno, eso y que a las siete de la mañana ella ya tenía puesto el turbo en eso de hablar. Ya me estaba imaginando el vuelo.

Afortunadamente, como ya os dije en el otro vuelo, la edad hace ya consiga echar alguna cabezada en los aviones y la de esta vez me evitó el chorrazo de conversación que puede darte mi madre cuando está nerviosa. Y no, no se pone nerviosa por volar, es así siempre. Siempre.

Total, que llegamos a Madrid y allí, SSMom nos presentó a sus primos, nuestros anfitriones, que nos llevarían en coche hasta el pueblo en cuestión donde varios miembros de la familia aún conservan las casas de aquellos tiempos.

¡Pues no hacía tiempo que no nos pegábamos esas pechás de coche! Y esa inmensidad de tierra por todas partes... tierra y tierra y tierra y tierra... ¡DEMASIADA TIERRA NENIS! Y algún que otro toro de Osborne. Los contábamos cuando íbamos a ver a mi abuela en navipeich y SSDad conducía (pobre) desde Barcelona. Un palizón. A mi me agobia más tantas horas en un coche que verme obligada a coger un avión o un barco para salir de aquí.

Bueno, que llegamos y el pueblo... el pueblo... pues el pueblo... semi-fantasma. Normal, era un antiguo pueblo minero que cuando se acabó lo que se daba la gente se empezó a pirar y los que se quedaron, sus hijos ya se buscaron la vida en otra parte. En 30 minutos le puedes dar la vuelta. Y ya está.

SSMom se acordaba de todo, todo, todo, de lo tuyo, de lo de aquel, del que estaba más allá... ahora, pregúntale qué comió el día anterior. ¿Sabéis lo que es NO PARAR DE HABLAR? No, no lo sabéis ni lo sabréis nunca porque no estuvisteis allí. He visto a mi madre hablar durante 20 minutos seguidos sin dejar que nadie pudiera intervenir en su mono-conversación.

La gente, eso sí, encantadora, súper cercana, se acordaban de mis abuelos y reconocían a SSMom. Y si no fuera porque me dijeron varias veces que me parecía a mi abuela, a día de hoy seguiría pensando que soy adoptada. Mi abuela era lo más de lo más para mí (imagináos para mi madre). Porque mi abuela era la repera limonera oh yeah.

Allí todavía quedaban dos hermanas de mi abuela. ¡Menudas señoras! Las de Facebook no tienen ni punto de comparación con ellas. Las pillamos en plena faena de cortar leña para el invierno. Aún usan esto:


Alucinante.

Cuando por fin las tías de SSMom la reconocieron, os juro que pensé que a una de ellas le iba a dar un síncope, le iba a explotar un aneurisma, triple ataque cardíaco... ¡lo menos! La señora se puso tan contenta que yo no sabía si daba saltos de alegría o le estaban dando espasmos. Y se pusieron a hablar las tres... al mismo tiempo... cada vez más rápido... y cada vez más alto... y más alto. Lo juro.

SSBro y yo no sabíamos dónde meternos, ¡con la de piedras desperdigadas que había por allí! Pero nos engancharon a traición y no pararon de abrazarnos y darnos besos de esos que son muchos y todos seguidos y muy sonoros.

Llamé a este momento El Reencuentro de las Señoras del Facebook.













Yo pasaba pena porque organicé todo el tinglado para ver de dónde eran mis abuelos. Tanto que oía a SSMom no era justo que no supiera nada de mi abuela (es que a mi abuelo no lo conocí, que se murió muy joven el pobre). Me preocupaba que fuera algo demasiado emocional para SSMom porque ella es muy de llorar en las pelis y tal. Además, suponía que tal vez le apetecería quedarse algo más de tres días.

Nenis... llegamos el viernes, el sábado a mediodía yo ya me moría de pensar qué sería de mí si tuviera que quedarme más tiempo en ese pueblo. No os digo más.

A todo esto, el primo de mi madre y su señora, nuestros anfitriones, encantadores. Eso sí, la señora era perfecta compañía de para mi madre: le podía seguir el ritmo del habla perfectamente. SSBro creo que si articuló más de quince palabras en esos tres días fue un auténtico milagro. Tampoco es que hable mucho el chaval.

Y conocimos al hermano mayor de mi abuela, que es igualito, igualito, igualiiiiiiito a ella y que ya quisiera llegar yo a su edad con la cabeza tan bien puesta y ese humor. Olé.

Él vive en Astorga, así que fuimos para allá y dimos una vueltecilla por allí. Vimos a los maragatos dar la hora, compramos cecina (está rica, sí, sí) y chocolates y desayunamos café con leche y churros.

Comimos en un sitio donde me encontré un armatoste de estos que siempre me hicieron mucha gracia:

Aún recuerdo cuando eran de cassettes.

Estuvimos en el Palacio Episcopal de Gaudí y la catedral.

Si vine de Berlín asustada de lo que la gente puede llegar a comer, os digo una cosa: no sé si es que yo no soy de comer mucho (pero bien), pero yo no puedo con tanta comida junta de una sola vez. Entrantes, primer plato, segundo plato, postre, café y pan a raudales. Y si 3 de 4 platos contienen carne, mejor. No, yo con esto no puedo.

SSBro no tiene tantos problemas en ese tema:



Para terminar, visitamos a una prima de mi madre que vivía en otro pueblo y donde mi madre pasó algún que otro verano. Y llegamos por fin. De repente se hizo el silencio: la prima de mi madre era un clon de mi abuela de como yo la recuerdo antes de ponerse enferma. I-dén-tica: la cara, el cuerpo, la forma de hablar, de moverse... hasta mi madre no tenía palabras. SSBro y yo alucinamos mucho más que en el momento en el que las tres señoras del Facebook se reencontraron.

Por supuesto, la conversación fue llevada por SSMom, la señora del primo de SSMom y la prima-clon-de-mi-abuela. Todas al mismo tiempo, rápido y cada vez más alto. Los demás sólo observábamos... tomábamos café... un pastita... algún chupito de orujo...

Todas las noches, después de cenar, volvíamos a la casa familiar del primo de SSMom para soltar compras y SSBro y yo decidíamos que los mayores se fueran a hacer vida social. Yo lo único que quería era silencio nenis.

Ni qué decir que como esa casa sólo se usa en verano, lo de tener edredones es como muy exótico. Dormía con dos mantacas de antaño que pesaban como tres vacas (y no he tenido nunca ninguna vaca encima, pero me hago una idea), las sábamos eran de las normales (nada de franela calentita), un frío de morirse, no tenía casi cobertura en mi aifooon y viví aterrada pensando que alguna de las arañas que cuidaban la casa me atacara mientras dormía.

Aparte de todo eso, y de que ni en pedo vuelvo en octubre, me encantó ver de una vez por todas el pueblo del que tantas veces mi madre nos contaba sus historias de cuando pasaba allí los veranos, de que la gente se acordada de mi abuela con mucho cariño, de conocer a nuestros anfitriones... ¡de todo!

El domingo por la tarde nos fuimos para Madrid, SSMom y SSBro se volvían pa casa y yo me quedé unos días en Madrid con mi queridísimo Fer.



Pero esa historia para el próximo post.



A mi abuela le encantaba Manolo Escobar así que... ¡va por ti, guapa!
¡Y por los 36 años que llevaba SSMom sin ver su pueblo!


9 comentarios:

CHECHE dijo...

Cuando digo que eres genial no exagero ni una mica, eres supergenial.
!Qué manera de relatar por dios! si parece que yo estaba ahí.
Que pena con lo cerquita que has estado de Pucela, a ver si te haces otra excursión, ja,ja (aunque me parece que va a ser que no).
Repito encantada con tu relato, y aunque la mami hable mucho(yo también) seguro que has estado feliz viendo que ella lo dsfrutaba a tope, muchos besos.

Luna dijo...

Ha sido como hacer un viaje por mi infancia en tierras palentinas. Todo similar, hasta en lo de la mami parlanchina.
Y con que calor te recibe la gente, pero hay que ver lo fríos que son esos p....s pueblos.

Paloma Abad dijo...

No me pueden gustar más esas torres cono CDS qeu, de otra manera, no habría donde encontrar :P

Takeyourmamaout dijo...

Quiero ser amigo de tu madre, y de la mujer de su primo. Y rajar con ellas horas y horas.

Mara Jade dijo...

Cheche: jajajaja!! Si hago otra excursión de estas te aseguro que no será cuando haga frío ;) Gracias por tus palabras!

Luna: pero frío, frío, frío coño!! Eso no puede ser sano!

Paloma: te has fijado en el de José Manuel Soto? Mufffffffuerte!

Takeyourmamaout: cuando quieras darling, así tengo más momentos zen para mí :-P

marta dijo...

mira que llevar 36 años sin ir y lo tenía al lado como quien dice.

Athelas dijo...

Ays! Asi que eres medio leonesa! Yo iré en una semana, ya hay ganas, aunque haga frio de c..... pero para eso esta el Barrio Húmedo en León con sus tapinas :)
Es verdad que en verano se esrá mejor.
Un saludín.

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Esos Zuecos!!!

Garbinada dijo...

Menuda experiencia! Qué bien que llevárais a SSMom al pueblo. Con los años te das cuenta que a los padres hay que mimarlos.
besos