viernes, 16 de julio de 2010

La noche siguiente a Patti Smith...

Si el otro día mi querida Doña Caye estaba al borde de la lágrima por vuestras palabras de ánimo y mi eterno agradecimiento por su amistad, la otra noche era yo la que a pesar de lo gruñona y quejica que puedo llegar a ser... sigo alucinando muy agradablemente con esas personas a las que yo llamo "amigas".

Loba aprobó sus oposicones para profe de secundaria a la primera (¡qué tganas!) y me dijo de quedar para darnos un homenaje hindú. Digamos que el rojo me acompaña mucho últimamente... y no sólo como laca de uñas.

En fin, es cierto que no nos vemos tanto como me gustaría, pero siempre disfruto de su compañía. Como siempre es un placer quedar con ella, así que allá que fui. Estoy deseando reunir a Doña Caye y Loba en el mismo lugar, creo que se van a caer muy bien y, además, también creo que llegaré a rozar la explosión de alegría. Esta vez no pudo ser, pero no pierdo la esperanza.

Entotá, quedamos, nos pusimos hasta las cejas de curry, de chutney de mango, de verduras con anacardos... y de muchas risotadas. Sé que se nos oyó bastante... mucho... MUCHO.



El sorpresón llegó cuando, antes de irnos a ponernos moradas, Loba me dio una bolsa sospechosa... con un paquete sospechosamente envuelto... y cuando lo abrí... Se acordó. Alucinante.






Recordó mi historia con el Flowerbomb de Viktor & Rolf. Primero me encantó el packaging, luego el envase y, para finalizar, también el perfume. Ella lo recordó, lo compró y esperó pacientemente hasta que nos volvimos a ver para entregármelo.

¿Es o no es alucinante?

Podríais decir que, bueno, es un regalo de cumpleaños y tal y tal. Pero para mí, que alguien se acuerde, que se tome esas molestias de pensar, de planear, de sorprenderme, de entregarme algo que es para mí... No importa lo que sea, porque lo más halagador es que esas personas han dedicado un poco de su tiempo en acordarse de mí. Ya sea para un sms, una llamada, un mail, un libro, confiarte algo, escucharte, una cena, un ginki, un comentario, un abrazo, un regalito...

Una de las cosas que yo más agradezco en la vida es que hay personas maravillosas que se acuerdan de mí.

¡Y encima parece que les caigo bien!

;-)


pd: Loba, va por ti, ¡qué viva el mango de alfonso! (sí, son minúscula, que así estaba escrito).


3 comentarios:

marta dijo...

Marita, la gente te quiere porque tú quieres a la gente. Estoy segura que todas esas personas también se sienten muy afortunadas de tenerte como amiga.

Hay muchas formas de ser generosa, de acuerdo con las posibilidades de cada uno. No hace falta un regalo, tú siempre eres tremendamente generosa con las palabras de agradecimiento y con los piropos a las amigas (y ya sabes que a veces las mujeres, no somos muy dadas a eso más bien lo contrario)

Anónimo dijo...

Chiquilla...que tú lo vales!!

Garbinada dijo...

Por qué no te íbamos a querer? Eres especial!
besos