martes, 22 de diciembre de 2009

¿Cómo es posible?

Toda empresa que trate con clientes siempre tiene uno al que se le conoce por "el tocapelotas". En este caso es LA tocapelotas o, como yo la he bautizado hace 5 minutos, la pelotuda.

Yo no trato con ella ni realizo ningún trabajo para esta empresa, pero a la pobre escla... diseñadora que sí lo hace, la tiene frita.

Si el horario mañanero es de 9 a 14 horas, la pelotuda envía sus peticiones a 20 minutos de darse el piro y, por supuesto, es sumamente urgente.

Como ahora la escla... la diseñadora está de bien merecidas vacaciones, se supone que tengo que atender las peticiones de la pelotuda. He descubierto más cosas sobre ella:

  • Las faltas de ortografía que comete son tan tremendas que no entiendo cómo ha llegado al puesto en el que está.
  • Va de graciosilla.
  • Siempre queda a la espera.
  • No pide, exige, porque siempre va de culo y tiene prisa.
  • A pesar de que siempre pide modificaciones sobre el mismo diseño, NUNCA recuerda las medidas de lo que pide.
Esto me hace pensar algunas cosas, sin generalizar, y, por supuesto, incluyendo a otras personas muy parecidas a la pelotuda:
  1. Para tener un puesto de importancia tus conocimientos sobre gramática y ortografía son lo de menos.
  2. La petulancia debe estar en tu adn.
  3. Si tú tienes prisa, el resto del planeta debe tener prisa.
  4. Llevar el pelo liso y usar colores neutros es lo más.
  5. Mostrar contundencia aunque seas una persona insegura también es algo implícito.
  6. Debes saber cómo/tienes que hacer la pelota.
  7. Si encima tienes hiperactividad, son 10 puntos más.
  8. Este tipo de personas se dan tanto en empresas grandes como pequeñas. Si es en una grande, aún es casi medio comprensible, pero si es una pequeña... en estos tiempos no creo que sea muy recomendable dar esa imagen. A no ser que seas un/-a hacha en el punto 6 y de tu trabajo se obtengan resultados positivos (aunque implique putear a los que tienes por debajo o a tu mismo nivel pero de otro departamento, no es ético, pero eso no existe cuando hay poder y/o dinero de por medio).
  9. De vez en cuando, alardean de lo que han hecho, visto u oído.
  10. Si pueden, te recordarán que en sus tiempos se esforzaron mucho por llegar donde están, así practican el punto 9 y restan importancia a tu esfuerzo.

Pero todo esto a mí hoy me la sopla. Hoy me han preguntado por mi edad y cuando he retado a que la adivinaran, me han puesto entre 24-26 años. Y eso, para una pobre becaria de tan sólo 32 años que decidió darle un vuelco a su vida, cuando ya todo el mundo la tenía "hecha", mola mil. Incluso dos mil.

Porque yo por ser diseñadora MA-TO, ¿m'entiendes?

Pues eso.


5 comentarios:

marta dijo...

Que guay que te guste tanto tu trabajo y que rollo (repollo) lo que tienes que aguantar!

Superflicka dijo...

Sí, tod@s tenemos una de ésas...

Masmi dijo...

Por suerte (o por desgracia, nunca se sabe) yo solo trabajo para un cliente, que es el que me tiene esclavizado aquí día tras día.
Pero recuerdo como me pasaban cosas así en tiempos pretéritos.

Ves como tienes todo el tiempo por delante para conseguir tus propósitos!!
Conmigo también fliparon aquí cuando les dije mi edad, pero la h...p... de la Wii me jodió el domingo por la tarde calculandome la edad, jajajaja

Fisher Sapphire dijo...

Y luego pensar en sus meganóminas, cuando el que saca el trabajo adelante es el equipazo de últimos monos...

Las ganas que da, día tras día, dejar la emisión a negro...

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

haberle dicho...tengo la edad que tu quieras....ja ja ja