Así que voy a hacer uso de mi derecho blogueril y, sin sentirme culpable ni pedir disculpas, voy a escribir sobre lo que me dé la gana... o mi último tema recurrente.
Y no... Brinni no ha vuelto a salir sin ropa interior.
Cuando empecé este blog, sin darme cuenta lo utilicé como método de descarga de un montón de cosas que no decía en voz alta. Una vez dichas, aunque sea por escrito, una como que se siente más ligera.
Y cuando te sientes más ligera mentalmente tienes más tiempo para hacer otras cosas. La leyenda SSG se fue forjando en el sarcasmo que me suele caracterizar.
Hay personas que me ponen cara de "así" porque aquí escribo cosas mías, personales, aunque las vaya intercanlando con mis pensamientos, rayadas y ocurrencias.
¿Y qué?
¿Supone eso alguna traba en tu vida? ¿Han dejado de darte un trabajo? ¿Has dejado de ligar por eso? ¿Te pagan menos al mes porque he escrito que tal o cual persona/objeto me tiene harta a más no poder? ¿P.H. ha dejado de ser una mamarracha?
En lo últimos años he "reconstruído" mis emociones y amistades varias veces. Y la mayoría del tiempo sola. Por diversas razones la SSFamily se ha ido mudando varias veces, de forma que en año y medio conocí tres hogares.
Eso conlleva a que el ser "la nueva" no sea una situación... mmmmm... nueva, para mí. Aunque eso no le quita su dosis de incomodidad. Pero con el tiempo me acostumbré y hasta me ha terminado gustando eso de conocer gente... mmmm.... otra vez... nueva. Es interesante, divertido y gratificante.
Hasta que llega la puñetera adolescencia. Cuando de pequeña descubres que en 3º de EGB empiezas a ser la más bajita de clase y que eso no va a cambiar, si además tus gafas te quedan como las de las azafatas del 1,2,3... y que eres más parecida a Cartman que a Candy Candy (no se me ocurre otro dibujo animado femenino y delgado sin rozar la inanición como Olivia)... en fin, no es la adolescencia que desearías.
Así como estoy acostumbrada a ser "la nueva", a conocer gente y a usar mi sentido del humor en vez de encerrarme en mi zulo, no quita que no tenga sentimientos. Y la verdad, sé que no los demuestro mucho, pero los tengo.
De la adolescencia en adelante ya no me sorprende que siempre me gusten los tíos más inadecuados para mí (además, en su defensa, siendo tío y con las hormonas revolucionadas es normal que no se fijaran en la retaca que yo era... mmmm... y sigo siendo jeje). No me desmadré juerguerilmente hablando hasta que no empecé la universidad, digamos que SSMom fue feliz hasta que tuve mi propio coche. Y su mundo se vino abajo cuando empecé a salir con el cabestro que fue mi primera pareja. Al menos hacía ya tiempo que yo elegía mis gafas y la señora oculista me dijo que las podía llevar sólo si me notaba la vista cansada al leer.
Sí, totalmente un error que duró unos 3 años. Ahí comencé a disfrutar de la evasión que supone mirar, seleccionar, probar y comprar zapatos. Y le siguieron 2 fracasos más. Si es que yo no sé en lo que estaba pensando, la verdad. Ellos sí: en cómo hacer que yo les diera pie a dejarme.
Y la universidad... ¡ay la universidad! ¡Cuántos quebraderos de cabeza me habrá dado esa puñetera institución educativa! Al menos ya me he deshecho de ella, con treinta añazos ya, pero bueno, he pasado vergüenza por cosas peores (como que SSMom se empeñara en elegir mi ropa "a su estilo" todas las mañanas hasta que cumplí 12 años o que SSDad hable de su primitivo pueblacho como si fuera NY y no deja de ser unas cuantas casas desperdigadas en medio de la puta nada). Aunque tengo bastante buenos recuerdos y muchas fiestas vividas. Gñe.
He ido cumpliendo años y mucha gente maravillosa ha aparecido en mi vida. Gente que con el tiempo se ha consolidado como amistades estupendas a las que... ahora hecho mucho de menos. Prácticamente todas esas amistades ahora tienen sus propias familias así que, como es lógico y normal, muchas cosas pasan a segundo plano.
Otras amistades, sin embargo, son de esas personas que no saben estar solas y que cuando tienen pareja se aferran a todo lo que tenga que ver estar con esas parejas, hacer cosas con esas parejas, respirar al lado de esas parejas... A mí me pasó con el puto cabrestro, y recuerdo que se me hizo el vacío en algunos círculos de amistades. Y ya se sabe, de los errores se aprende. Y yo aprendí. Cosas fundamentales:
Muchas de esas personas que se divertían haciendo el vacío y criticándome, no eran amistades.
El equilibrio entre amistad y pareja es fundamental.
Pero sí hubo alguien que supo contarme las cosas a la cara y de la forma más correcta que supo. El problema es que es de esas personas que cuando tiene pareja es absorvida por ese fenómeno. Aunque no deja de estar ahí cuando me he encontrado en alguna situación bastante controvertida.
Y finalmente llegamos a ese tipo de personas que, aunque las aprecio mucho, están acostumbradas a que les presten atención. A que se haga lo que esa persona dice. Van encadenando parejas y de cada una están súper enamoradas. Viven por y para tener y conservar esa pareja.
Pueden pasar semanas sin que sepa nada de esa persona mientras está en su nube de felicidad. No ocurre lo mismo cuando esa nube ya no es rosa, sino gris.
Hoy he recibido varios reproches, recién levantada (y ha sido tarde porque con este viento no pego ojo). Esos reproches venían a decir que yo ya no era la misma que hace unos años.
Efectivamente, no soy la misma que hace unos años. Básicamente porque cuando te puedes pasar tiempo indefinido intentando mantener contacto y, por lo que sea, ese intento es fallido, una se cansa. También contribuye el hecho de que lo que más me cansa es proponer cosas diferentes a ver si alguien me dice que sí... y que luego no lo anule en el último momento. No es que me moleste, es que me hace sentir como si yo fuera una desesperada. Y si lo fuera al menos me gustaría vivir en Wisteria Lane.
Tampoco paso por el mejor momento laboral y económico de mi vida. No me gusta que siempre me tengan que invitar o que no le den importancia a ese hecho pero me jode aún más que crean que para mí es una excusa para no hacer tal cual cosa.
Nada me gustaría más que poder salir alguna noche de juerga, sin preocuparme, pero pretendo quedarme con Minerva y contribuir en lo posible a unos estudios que me han llevado una década comenzar y que no son precisamente baratos.
Puedo necesitar tiempo para estar sola, eso es algo que quien me conoce lo sabe. Pero siempre he intentado estar ahí cuando se me ha necesitado. ¿Qué hay de diferente en mí cuando, por favor, pido un poco de compañía? Dadas las circunstancias, yo me adapto, no me queda otra, pero ¿cuándo alguien podrá o querrá adaptarse un poco, sólo un poquito, a mí?
Sí, he cambiado mucho, pero yo no soy la alegría de la huerta las 24 horas del día y, al contrario que antes, ya no hago cosas sólo porque a los demás les apetezca.
Hay poco odio en mí, pero muy concentrado y sólo reservado a verdader@s ggggggggggilipollas. Lo que de verdad hay en mi es frustración e impotencia. Frustrante es el hecho de que me siento apartada por algunas personas que me importan porque yo no he evolucionado de la misma forma (y no digo que sea conscientemente). Impotente porque por mucho que me esfuerzo, por lo visto no es suficiente, las cosas no cambian y sigo "disfrutando" de esta soledad no deseada y tan poco zen.
También he dejado de ser la misma porque lo único que no he podido "reconstruír" es el corazón qeu varias personas destrozaron, básicamente porque la cobardía regía/rige su vida y lo fui a pagar yo. Así que bueno, eso de que pagan justos por pecadores se ajusta muy bien a mí. Prefiero sufrir porque estoy sola a hacerlo porque alguien me ha puteado.
Así que dado que me he topado con ciertos especímenes que al final se han comportado de la misma manera, no me extraña que piense que la gran mayoría del sector masculino sea exactamente igual. Seguro que hay excepciones, pero es que a mí no me ha tocado ninguno... y si así ha sido, era gay, así que no cuenta.
Escribo todo esto por el desencadenante de hoy y porque estoy hasta el coño de que todo el mundo me diga que yo he cambiado mucho y que ahora soy más dura cuando esas mismas personas tampoco se dan cuenta de lo mucho que han cambiado y no estoy ahí dándoles con el dedito.
Con esto creo que es suficiente. Eso es todo.