domingo, 31 de agosto de 2008

Por si no sabían ustedes que he llegado...

El viernes por la noche, mi amiga (y compañera de conciertazo de Madonna) I, a la que yo llamo cariñosamente Loba, y la aquí escribiente, nos fuimos a cenar al restaurante La bicicleta naranaja.

Esta semana ha sido de lo más derrochona por mi parte, teniendo en cuenta que a estas alturas de mes no es que esté pobre, es que la amenaza de números rojos se puede hacer real en cualquier instante.

Pero esta semana me he liado la manta la cabeza porque si doña Caye estuvo de vacas en su tierra natal y Laura en Cuba, pues mi Loba estuvo en las mismas fechas en Nueva York. Sí, nenis, están que lo tiran... y aquí muriéndome de la más miserable de las envidias.

En fin... que nos fuimos a cenar para que me contara con detalle el viaje y de paso, probábamos el lugar, que lo habíamos oído mencionar varias veces y aún no nos habíamos decidido a ir... y ya que nos poníamos, fue el risión cuando nos pusimos a recordar a los lerdos de Glenn Medeiros y Chesney Hawkes y nuestras tontás de nuestra primera adolescencia. Todo un espectáculo el nuestro.

El restaurante muy bonito, tranquilo y con una terraza posterior preciosa y la mar de fresquita. Adornada con objetos antiguos, entre los que se incluye, of course, una bicicleta naranja (supongo yo que del óxido que tenía). Muy recomendable para pasar una velada de verano.

Para empezar un martini para Loba y un gintonic (¡dioxxxx, cuánto mal ha hecho doña Caye!) que aparte de muy buena presentación, estaban deliciosamente preparados. Y además, se notaba que los platos se preparaban al momento. Yeah.

Pero hubo detelles que, para una hija de chef de cocina que se ha criado en varias cocinas como yo, no terminaron de convencerme por...
  • Una carta corta.
  • Muchos platos de entrante con pescados.
  • Lo que llaman croquetas son en realidad bolitas y son pequeñas (aunque están buenísimas).
  • El pato de la ensalada estaba un poco demasiado salado para mi gusto.
  • ¡La pasta del strudel estaba frita!

Aunque tengo la intención de repetir, porque aún no siendo devota del pescado, también había carne y un día de estos quiero comprobar su manera de cocinarla.

Y la excusa para contar todo esto es... que cuando nos conducían hasta la terraza donde estaba nuestra mesa... yo no vi un escaloncito... pues sí, es exactamente lo que te estás imaginando... se me torcio un tobillo al apoyar el pie... que mi mano derecha tocara el suelo me salvo de un golpe mayor... en mi orgullo, claro. Una entrada triunfal donde las haya como sólo yo sé ejecutar.

¿Por qué he tenido yo que nacer con esta propensión a las caídas y los golpes? No tengo futuro como camarera, ni equilibrista, ni estatua callejera... ¡TENGO UN FUTURO LABORAL LIMITADO!!

¿¡ES QUE NO ERA SUFICIENTE CON QUE ME QUEDARA EN EL METRO Y MEDIO DE ALTURA?!

Menos mal que sólo había otra mesa con dos personas y el camarero. Loba está ya curada de espantos.

Snif, snif.



No me queda más remedio que quitarme las penas con esa colección de Terry Pratchett que me he animado a comenzar y a despedir en un rato este mes de agosto como se merece. Osea: Doña Cayetana estoypervirtiendoassg Altovoltaje + ginkis.

¡Esto no puesé!

5 comentarios:

LaMaki dijo...

pero marita.. ten cuidado!!!!
atención con el escalón!!!
aiiiiiinnnn
espero que pal concierto de Madonna todo esté como estaba antes del tropezón...

Pitxi dijo...

Pero si te estás convirtiendo en una selecta degustadora de Gin-tonics, si ya te lo dije yo, que como un buen refresco a base de tónica y ginebra de la buena, de la azul, nada de nada!!!!

Vigila donde pisas!!!

Garbinada dijo...

Neni, tú como Carrie cuando en Paris se cae en Dior!
No te me lesiones para el concierto de Madonna y cuidadín con los ginkis!
Besos

ynosek(+)kontarte dijo...

nadaaaaaaaaa, si esas son las mejores, al final le caes en gracia al camarero y por la patilla te invita a otro gink... claro que sí ... entrar metiendo ruido y con salero!!
apunto bici-naranja... quien sabe?

Javier de Martino dijo...

Comparto tu opinion sobre el restaurant. Fui hace unas semanas, y la carta es demasiado corta, y los precios un poco altos para lo que hay...

Por lo demas, la terraza es muy guapa, y el ambiente muy placido...

Eso si, no probe el escalon asesino... :)