lunes, 24 de marzo de 2008

El campamento de verano.

Cuando tenía 10-11 años en mi clase del cole un día vino la profesora diciendo que se iban a sortear unas plazas para ir a un campamento de verano que...


No importaba, yo ya tenía mi correspondiente papelillo con mi nombre ya doblado para depositarlo donde hiciera falta.


El caso es que me tocó una de esas plazas (y es entonces cuando el destino me estaba dando pistas sobre lo que sería el resto de mi vida: afortunada en el juego... de vez en cuando... y puteada en amores o lo que sea).


Más feliz que una perdiz me fui a comer con SSParents a su trabajo. Como siempre, cuando SSDad me preguntaba qué quería comer yo siempre le respondía "espaguetti a la boloñesa porfa". Luego él me traía lo que le daba la gana.


Así que cuando les conté lo de mi "premio"... sólo pude decirles eso: que me iba de campamento (porque en ningún momento contemplé la posibilidad de que no fuera a ir, vaaaaaaaaaaaamos). No sabía ni a dónde, ni cuándo, ni cuánto duraría. El caso era apuntarse a un bombardeo.


Cuando mis sufridos progenitores recopilaron toda la información, empezó el proceso de reunir lo necesario para disfrutar de un magnífico campamento en... ¡Formentera!



Que si la ropa tenía que llevar mis iniciales, camisetas rojas, una gorra, protección solar, sandalias, bañadores... Hasta que no llegamos "los elegidos" a Ibiza no me dio por pensar: "por favor que no sea en el campo, por favor que no sea en el campo."


Y no lo fue. Habían convertido la escuela de
Sant Francesc Xavier en el centro de operaciones. Fue genial, las aulas eran enoooooooormes dormitorios con literas. Había 4 dormitorios y cada uno de ellos tenía un nombre. Yo era una sargantana :-)


Al principio, como casi siempre, me cuesta un poco el rollito de la adaptación y tal. Hasta unos cuantos años más tarde no me di cuenta de que tenía habilidades sociales, pero no sabía usarlas. Así que si unimos eso a que 2 de los 4 que habíamos ido desde mi cole eran unos rancios que no hacían más que quejarse y eso nos afectaba tanto a la otra chica como a mí... la primera semana fue dura.


Cuando me enteré que venían a buscar a los rancios yo creía que también mis padres habían decidido retornarme al hogar.

¡Qué disgusto me llevé! ¿Pues no tuvieron la desfachatez de dejarme allí hasta el final del campamento para que aprendiera a hacer cometas, ir de paseo, a la playa, hacer pequeñas obras de teatro, hacer excusiones, ocuparme del comedor juntos con mis compañeras de dormitorio cuando nos tocó, conocer un montón de gente (en especial una chica que se llamaba igual que mi abuela y tocaba el violín, por desgracia no volvimos a tener contacto cuando regresamos, ella era de
Mancor de la Vall), vimos sargantanas, estuvimos a la sombra de unas higueras con ramas tan largas que tenían que sostenerse sobre varas de madera, pintamos murales, cada noche teníamos nuestro propio espectáculo, participamos en una gincana (donde una de las pistas era una canción sobre muertos de Mecano) y un montón de cosas más?


Como lo oís. Me dejaron allí tirada, obligándome a relacionarme con mis compañeros, divirtiéndome y pasándolo bomba mientras aquellos rancios volvían a la seguridad y rutina diaria del hogar en un verano espléndido de esos en los que el mundo se paraba después de comer porque ponían Fama o El coche fantástico.


Y desde entonces le guardo un montón de cariño a la isla con forma de zapato de tacón y agradezco a SSParents que quisieran librarse de mí durante un mes.


6 comentarios:

Athelas dijo...

¡Qué suerte! yo nunca pude ir de campamento, mis padres no me dejaron. En cambio a mis dos hermanas mayores si, pero claro como lo organizaba el colegio pues era mas fiable, hasta que empecé yo y dejaron de organizarlos... en fin, soy de las que no se sabe las canciones populares, ni hacer bolitas de lana (bueno aprendí un año en clase, pero no en un campamento), ni muchas otras cosas. :)

Masmi dijo...

Que campamento mas estupendo y que bien lo pasaste!
Son chulas las sargantanas verdad? :-D

Celestina dijo...

Yo es q vivia en un campo, campamento 24/7.
:P

¡Pero qué bien suena!

Fanmakimaki ファンマキマキ dijo...

Jo, pues a mi me amenazaban con ir a un campamento si me portaba mal. Los tenái pavor y nunca fui a ninguno.

Garbinada dijo...

Qué bien te lo pasaste! A mí me daba pavor que me pudieran mandar en verano, pero porque no sabía muy bien en qué consistía y supongo que me imaginé un infierno, como las habilidades sociales no son lo mío.
Al final fui unos días de convivencias varios años con el cole y me lo pasé genial siempre! Aprendía hacer pan, hacer cestos y nos regalaron un pollito.
Besos

Cafeína dijo...

Yo fui a un campamento de verano cerca de casa. Cuando vinieron a verme mis papis me pille tal plorera por querer salir de allí que el próximo campamento fue sinposibilidaddevisitasparentales. Así salí.

Formentera es paraíso desconocido para mi. A visitar?

B7s