... y lo que sufrió Orry para estar al lado de Madeleine!! Me acuerdo de la primera vez que vi "Norte y Sur", mega culebrón ambientada en la guerra civil estadounidense. Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, a mí me gustaba más el otro prota, George Hazard (James Read) y no el personaje de Patrick Swayze.
Todo súper lacrimógeno hasta que, cómo no, los buenos ganan y todos tan felices mientras los malos se hunden en la miseria.
Creo que hubo una segunda parte pero claro, ya no fue lo mismo, porque la petarda de Madeleine se queda viuda y George también con lo cual... tan previsible como que las tostadas caen del lado de la mantequilla: se lían y sufren por sus respectivos sentimientos de culpabilidad y blablabla.
En definitiva, que para entonces Patrick, nuestro Patrick, ya era famoso y estaba a las puertas de convertirse en lo más con esto:
Vale que a mí este tío ni fu ni fa, pero en esta peli yo quería ser Baby como la que más. El rollo bailongo siempre ha sido lo mío y Patrick es un gran bailarín. Que también demostró en ese bodrio de segunda parte que hicieron recientemente. Una tristeza to my heart.
Cómo mola cuando le dice, casi al final, "no permitiré que te arrinconen... Baby". ¡Buah! ¡Súper brutal! Y de ahí a hacer el gran numerito final donde los buenos ganan y todos tan felices mientras los malos se hunden en la miseria.
Luego hizo "Road House", cuya banda sonora es bastante aceptable de mucho rock y blues con fabulosos temas de la Jeff Healy Band
De ahí a "Ghost" sólo hay un paso:

Para llevar al contraria a todas mis amigas, como era (es) habitual en mi, odiaba con todas mis fuerzas el corte de pelo de Demi Moore pero esa escena alfarera... osssshhhhhh... Desde entonces no he vuelto a mirar un torno y una vasija con los mismos ojos.
Aquí no hubo bailes pero a Patrick siempre le fue el rollito lacrimógeno y donde, al final, los buenos ganan y todos tan felices mientras los malos se hunden en la miseria... Este argumento me suena... Bueno, en este caso el prota muere, pero descubre el significado del verdadero amor y blablabla.
Y todo ese éxito comercial, ese cuerpo de bailarín tan hermoso (porque puede que su cara no me gustara mucho, pero ese cuerpo es un templo) y esas pelis en las que sufre tanto para conseguir el amor de la mujer que, por ironías del destino, siempre se las ve y se las desea para estar junto a ella... para que un buen día el señorito deciciera pasar por el cirujano plástico y destrozarse la cara. Que si los párpados, que si na lariz, que si el mentón...
¡Bienvenido al club de Mickey Rourke!