viernes, 17 de agosto de 2007

SSG en Sitges: día 3.


Para este día habíamos puesto el despertador a las 12, porque después de la pateada del día anterior sin apenas haber dormido y mi escenita espatarrante en la escalera, más nos valía descansar.


Pero dio la casualidad que a las 10 ya estábamos de cháchara. Mejor. Nos dio tiempo a desayunar tranquila y copiosamente (yo con mi Cola-Cao, claro).


Con las mismas decidimos pasar el resto del día en Sitges. ¡Mola!

Nos pusimos los bikinis y para la estación. Cogimos el tren y nos plantamos en Sitges para la hora de comer. Cuando llegamos yo hablé con mi querido Miguel que, como había tenido compromisos familiares, no se podía venir con nosotras a un magnífico restaurante italiano llamado O Vesubio (en la C/ Carreta).

Aparte de que todo estaba buenísimo (lo mío fue una ensalada caprese, ñoquis con tomate y queso parmesano y tiramisú casero) el precio nos pareció de lo más correcto, incluyendo una botella grande agua y una de vino blanco. Con la tercera copa de vino ya me notaba yo un poco "flotandillo" cuando Fle se dio cuenta de que era de 12%. ¡Con razón! Ahora, estaba tremendo.

Una vez comimos, yo pude ver la F1 en la Rai 1 (italiano 100%) y me acordé de todas las muelas garrapiñadas del joputa del compañero de Alonso, nos encaminamos a dar una vuelta por el pueblo. Buscamos primero unas chanclas para mí, porque como hice caso a SSMom, no me llevé y el calzado que llevaba me estaba mantado.

Y luego una toalla... porque tampoco me había llevado ninguna... grrrrr...

Lo que empezó siendo la búsqueda de una toalla acabó siendo la compra de una esterilla y una simulación de sable láser de Star Wars por las calles de Sitges de la mano de Fle.

Fijo que fue el vino.

Total, que cuando quisimos ir a la playa nos encontramos con un parking para personas. Literalmente. Las hamacas plagaban la arena y no había separaciones entre ellas. Me pareció un auténtico horror. Una especie de Benidorm pero en chic-gay. Porque no he visto en mi vida tanta concentración de hombres tan guapos... e inalcanzables.

Sí... también había alguna familia tradicional por ahí... 2... 3...

Y nos dirigimos a la calle del pecado, a sentarnos en una terraza llamada Los Vikingos (o Los Bárbaros o algo parecido). El espectáculo era tal que me alegré de no haber guardado las gafas de sol a pesar de que en esa calle había sombra: ¡qué tíos, por favor, qué tíos! Alguno tenía que ser hetero... no sólo los que iban besuqueando a la churri de turno, no puede ser que tanto cuerpo esté fuera del alcance femenino.

Y esas viejas glorias, probablemente pioneras de la fama gay del pueblo... y esas marilocas vestidas de D&G de los pies a la cabeza... musculocas... la hermana pequeña de Marujita Díaz... la hermana mayor de las Azúcar Moreno... esperpénticas las dos... ositos con bigotón... perrospatada a punta pala... me jarté de reír. Perdón, nos jartamos de reír.

Luego llegó Miguel, que estaba estupendo y radiante. Estuvimos hablando y después de que calmara un poco la procesión de "elementos" y "elementas" nos fuimos a dar un paseíto por la parte de la iglesia. Fotos, fotos, fotos... "¿le vas a hacer una foto a una puerta?" - me dijeron dos marujonas... Me callé pero cuando iban unos pasos por delante no me pude reprimir: "Yo no les he preguntado porqué salen vestidas así a la calle".

Y ya por fin llegó la hora de despedirse. Me dio una penilla... pero me alegré mucho de haber pasado el día allí y de haber podido coincidir con Miguel, que no lo veía desde el año pasado. Y también me alegra el haber haber podido presentarle Fle. Me encanta su lugar de residencia. Sitges es un sitio precioso y muy animado, sobre todo en verano claro. No me importaría vivir allí una temporadita. Me sentiría como en casa. Vamos, con las mismas posibilidades de ligue que aquí pero sin vivir con mis padres.

Cuando llegamos a casa, previo paso por la ducha, Fle y yo procedimos a alimentarnos a base de porquerías. Osea: helado de leche merengada principalmente con extra de canela.

Justo cuando me iba a llevar la primera cucharada a la boca, Fle agarra mi bol con el helado diciendo que había tenido una idea. Calentó chocolate en el microondas y lo puso por encima. Olé.


Lo siguiente yo lo llamo "El extaño, agónico y doloroso asesinato de un coco". No se puede contar, se tiene que ver, pero como resumen os daré unas palabras clave: coco, taladro, 2 brocas, Barcadí, zumo de piña... más helado... jartamiento de reír... 2 cañitas... aplastamiento contra el suelo... batidora... Barcardí, zumo de piña... las mismas 2 cañitas... cucharillas.


Ni qué decir tiene que nos quedamos rajando hasta las mil.

Fin del día 3.

3 comentarios:

SrLobo dijo...

Si se le hace un agujero en alguno de los 3 hoyuelos que tiene el coco se abre muy fácil, sin necesidad de taladro, fácil y sencillo.
Pasa un buen fin de semana guapísima.

Garbinada dijo...

La mejor foto: Fle con el taladro! No podrías haberte buscado mejor anfitriona, vaya jartá de reír!
besos

coxis dijo...

qué güay!
yo también estuve en los vikingos varias veces, y también alucinaba con las pintas que pasaban por allí...
Un beso, guapisi