viernes, 27 de octubre de 2006

Es difícil.

Mirar hacia delante y ver lo largo que es el camino por recorrer... todavía.

Te parece increíble que puedas seguir adelante. Tener las fuerzas suficientes para seguir ese camino. Claro que también te preguntas, cómo hiciste para llegar hasta ese punto. En qué momento perdiste esas fuerzas, las guardaste o las olvidaste?

Es como darte cuenta de lo mucho que extrañabas ver la televisión arropada por los brazos de otra persona. O que, de repente, duermas con alguien y sin más, te despiertas cuando te pasa el brazo por encima y te atraiga hacia sí. No hay ningún trasfondo, simplemente como acto reflejo e inconsciente.

Lo malo es que al despertarte caes en la cuenta que hace mucho que nadie hace eso por ti y te pasas un buen rato desvelada pensando "por qué?".

Y no sabes cómo, pero esas muestras de cariño como alguna caricia, que te cojan las manos, un beso o te den un abrazo hace que te pille por sorpresa y tardas un segundo en reaccionar porque hace tanto que no lo experimentabas que resulta... ¿
RARO?

Curioso. Algo tan natural, tan bonito y tan reconfortante como que te cojan las manos y te digan algo bonito puede llegar a resultarte... RARO.

Llega un momento en el que piensas que ya está bien de estar ahí mirando cómo la gente pasa. Dejas de estar escondida y decides que es el momento de tomar una decisión. Bien, ya no estás escondida, ¿ahora qué quieres hacer? ¿Quedarte ahí de pie o seguir adelante?

La decisión parece fácil, seguir adelante, claro. Pero cuando llevas un tiempo escondida no es fácil salir a la luz otra vez. Y lo de seguir
the long and winding road, sobre todo sola, eso sí que es duro. Porque da miedo. Porque ya no sabes si sabrás hacerlo como antes. Porque ni siquiera estás muy segura de si podrás. Y lo que es peor: porque no sabes si vas a servir.

Pero, como casi todo en esta vida, si no lo pruebas no lo sabes.

Miedo o no, sopresa o sin ella, consciente o inconscientemente, echando de menos o no, por suerte o por desgracia... al menos hay un camino por el que ir.

No?

4 comentarios:

andrés dijo...

a la piscina de cabeza. El camino está bajo los pies.

The Slayer dijo...

No hay un camino, hay millares de ellos. Unos llegan hasta el final, otros se acaban antes y otros van en direccion contraria. Si no te gusta el que sigues o se ha acabado, no tengas miedo en cambiarlo. Si ninguno te gusta, no tengas miedo de crear uno nuevo y propio, aunque sea a golpe de machete atravesando una selva. Y sino, siempre puedes tirar campo a traves. Solo elige por donde quieres ir tu y recuerda que cada paso que des estaras un paso mas cerca. Venga Mara, un paso mas...

Bosco dijo...

No hay que olvidar los buenos momentos a cada lado del camino.
Si solo pienso en el objetivo final, uffff...pero puedo disfrutar de un bonito puente, de las flores a los lados del camino, de una cena tranquila con amigos, de una película de cine.
Entonces, un día, de repende, sin saber como, veremos que el objetivo está ahí y que hay alguien caminando a nuestro lado compartiendo la ilusión de las pequeñas cosas

arcoiris dijo...

ummmmmmmm te entiendo al cien por cien, yo me siento asi estos dias, no sé...supongo q son etapas, el cambio de hora, o lo que nos producen los conservantes de la comida ;p

en fin, todo pasa...