Mona?... Monísima, con cierto aire a las súper chavalas de Jordi Labanda (me refiero al estilo de vestir, no al porte, por supuesto). 1 hora de pelu. Zapatos, ropa y bolso ideales de la muerte mundial y del espacio sideral. Pendientes y brazalete de Monet. 45 min maquillándome porque estaba tan nerviosa que no atinaba.
Todo para qué?...
Para ver a mi prima preciosa, recién casada, un marido súper orgulloso y un lugar con una decoración fantástica.
En el aperitivo, un "amigo" de prima me dijo (no sé si de cachondeo o en serio): "no esperaba que te pusieran en nuestra mesa, que sepas que esperaba que te pusieran en otra".
Y para que el "amigo" de la feliz pareja se dedicara a emborracharse antes de empezar a comer. Ya en la mesa me senté al lado de mi ex novio (que fue lo mejor de todo porque no me dejó sola ni un momento y se preocupó por mí todos los segundos que permanecí allí). En la mesa había 2 matrimonios más, amigos de mi prima y su ya marido. El borracho, lo vamos a identificar de esta manera, entre ellos.
Esas 2 parejas son padres de bebés aún, con lo cual, las mujercitas se sentaron la una al lado de la otra para hablar de maxicosis (qué cojones es eso?), que si "ay, que estrés, he tenido que preparar las cosas del bebé, ducharme vestirme, sacarle el traje a (nombre del maridito) y dejarlo todo preparado para salir corriendo" o "a mí es que ya me da pereza comprarme ropa, para qué si los fines de semana lo único que me apetece es quedarme en casa"... o... "pues sí, hemos (ya, que me lo creo) decidido que lo mejor es comprarnos el modelo familiar porque como la familia está aumentando".
Ah, también había otro marido, pero sin su mujer, porque está de baja. Su mujer siempre ha sido una chica hermosota, vamos, de buen comer y ahora que está embarazada (sorpresaaaaaaaaaa) ha engordado tanto que tiene dolores de espalda, está de baja y no pudo venir a la boda... Claro, o será más acertado decir que como no le cae bien mi prima pasó de venir, porque luego me he enterado que para ir al cine no tuvo ningún tipo de dolor. Qué cosas!.
Sigamos. El borracho se dedicó a seguir bebiendo en la mesa, antes de los entrantes. Como se aburría tremendamente no se le ocurrió otra cosa que hacer un avión con el menú de la comida. Tengo que decir que el menú estaba impreso en un buen papel, duro pero suave al tacto, elegante a la par que orginal. El borracho tiró dos veces el puto avioncito. Sendas veces fue a colisionar en la cabeza de (atención) la cuñada del marido de mi prima (uséase, la novia del hermano del marido de mi prima). Como ya he dicho, el papel era duro, imaginaros con forma puntiaguda.
La chica se limitó a sonreír, pero sé que para sus adentros le apetecía meterle el avión por el culo a ese BORRACHO.
Como seguía aburrido, gritó varias veces: que se besen, que se besen, que se besen... Cuando se besaron los novios. "Ahora los padres, ahora los padres". Pero aaaaaaaay niñas y niños, el pequeño borracho seguía aburrido y empezó a hacer bolitas con el pan y a tirarlos a los de la otra mesa. Qué casualidad que justamente yo me encontraba en medio de la trayectoria de su malísima puntería, con lo cual, me estaba llenando el pelo de migas y pequeñas bolillas de panecillo.
Me levanté para irme, porque creo que ya era suficiente haber soportado:
- que me preguntaran 8 veces (sí, las conté, qué pasa?) si había ido sola.
- que casi toda la familia que saludé me preguntara si yo no me animaba a pasar por lo mismo (7 veces).
- si G, mi ex novio, y yo habíamos vuelto porque él no se separaba de mí (4 veces).
Vosotros creéis que después de 1 hora de pelu y todo eso a servidora le apetece aguantar a semejante BORRACHO??. Pues mayormente va a ser que no!.
Lo que pasa es que mis primos (hermanos de la novia) y Gme pillaron a medio camino. Cómo se nota que conocen la mala leche que gasto.
Total, que volví a entrar, sin antes dejar las puñeteras gafas de sol en el coche, que ya no sabía dónde ponerlas porque los bolsos de boda no sé todavía para qué leñes sirven: no cabe nada!!.
Pero ahí estaba el borracho, fiel a su papel de ordinario de la fiesta, con sus putas bolitas de pan y encima cachondeándose cada vez que me daba con alguna diciendo: uy, en buen lugar te has ido a poner!!. Ja, ja y ja, me parto y me mondo de la risa, so jilipollas.
10 min después cogí mi panecillo y le dije, "ya te queda poca munición coge el mío y me lo tiras directamente a la cara". Su cara de borrachuzo feliz se transformó en cara de borrachuzo psicópata. Por su boca salieron estas lindezas: "Tú no cuentas para nada en esta mesa, no pintas nada, así que tranquilízate y no nos cortes la fiesta a los demás".
Yo: "Perfecto, yo paso de tu cara y tú pasas de la mía, pero deja de tirar pan de una puta vez".
Su mujercita, la cual estaba pasando la vergüenza ajena de su vida con el comportamiento de su maridito: "Oye, a ver si tienes un poco de respeto por tu prima, que hoy es su boda".
Vaya, vaya, vaya... la próxima vez que tenga que ir a una cena conl a familia real me dedicaré a tirarles bolitas de pan para mostrarles mi respeto.
Nadie, repito, nadie articuló palabra para defenderme. Ni siquiera G que se quedó tan cortado con lo que me dijo ese borracho-troglodita (ahora le identificaremos de esta manera) que tampoco le dio tiempo a decir nada porque acto seguido me levanté y me fui directa al coche.
Me hizo sentir tan poca cosa, tanta vergüenza y que de verdad yo no pintaba nada ahí, que me fui y al final fue verdad que no me quedé a la comida. Uno de mis primos me vio salir, pero le dije que iba al aseo.
G me pilló en el coche y me dijo que si yo me iba, él también. Así que paré el coche y le dije que ahora entraría. En cuanto entró me fui. Todavía no sé cómo no me maté porque empecé a llorar a lo bestia y esa carretera era muy chunga. Vaya triunfo, yo ahí como una campeona manteniendo la compostura y va este borracho-troglodita y me desmorona.
Más tarde llamó G y estuvimos hablando... sólo puedo decir que por lo menos el resto del fin de semana no ha sido tan mierda como la mayor parte del sábado. Sigue sin estar enamorado, me quiere, pero sin estar enamorado. Bueno es saberlo.
Pero aún así, no puedo evitar avergonzarme por sentir que de verdad yo no pintaba nada allí.