domingo, 3 de julio de 2005

Todo lo que empieza tiene un final.

Principio:

Hace poco más de un año una amiga se casó. La boda fue preciosa, por la iglesia, con Mercedes de cochazo para los novios, ella preciosa con un vestido maravilloso, manicura francesa, velo y maquillaje discreto… Él nerviosisisisisiiiiiiiiiiiiiiiimo con un traje de chaqué y como toque de color el chaleco y la corbata en colores dorados y celestes. Muy elegante al a par que joven.

Ella 24 años. Él, cumplidos ya los 30.

Cena en una casa rural súper exclusiva en piedra, madera, mucho paquet… El catering exquisito y ultra caro. El servicio de camareros impecable y correctísimo. Adornos florales blancos, sencillos y originales.

Como recordatorio de boda, un aguafuerte que la abuela del novio hizo exclusivamente y numerada para la ocasión. Así que nada de horteradas con lacitos, figuritas estúpidas con los nombres y la fecha escritos…

El anillo de pedida: diamante sobre oro blanco. Las alianzas: sencillez llevada al extremos en sendos anillos de oro blanco, brillante para ella, mate para él.

Luna de miel entre Holanda y un crucero por los fiordos noruegos.

Final:

La semana pasada deciden separarse.

Me río yo de Fonsi Nieto y Ariadne Artiles cuando dicen: "nos casamos por la iglesia, de blanco y para siempre". Desde luego en El Club de la Comedia se ganarían una pasta...

1 comentario:

Ana 2.1 dijo...

El amor es eterno mientras dura...