lunes, 9 de mayo de 2005

Date el piro primavera!


Últimamente no sé qué me pasa. Me siento triste, como decaída. No es que esté entrando en fase depresiva porque sigo queriendo ver a la gente, a los amigos, hacer cosas, cocinar, leer,... pero me siento triste por dentro.

Hace más de una semana que mi amiga Carol llegó de Argentina y todavía no he tenido la ocasión de verla. Me muero de ganas por escuchar todas las cosas que tenga que contarme de su estancia allí y por contarle yo todas las cosas que me han pasado. Es una persona excepcional, pero entre pitos y flautas, no ha habido manera de coincidir. Me hago el firme propósito de que esta semana no se vuelva a repetir.

El sábado, después de trabajar, tuve que ir corriendo para comprar un regalo de despedida para uno de mis mánager en la tienda. Regresaba a Madrid y lo de siempre: se deja para última hora y luego a toda prisa. Me tuve que parar en un semáforo. Siempre hay un viejecito que vende kleenex. Y yo, como no acostumbro a llevar monedas, nunca puedo comprarle un paquete. A pesar de que siempre llevo uno en el coche y otro en el bolso (soy una mocosa empedernida y más en primavera). Mientras el señor volvía a su lugar me fijé en su ropa vieja, sus zapatos de suela gastada y su mirada. Sentí ganas de llorar allí mismo y sentí vergüenza por no llevar algunas monedas para comprarle un paquete de kleenex.

Me duró esa sensación todo el día.

Realmente lo paso fatal cuando tengo que decir que "no" cuando alguien me pide. Casi siempre doy pero luego siempre están los típicos que se aprovechan. Que piden con la mano abierta y les ves un anillazo de oro... por ejemplo. Y te vuelves dura y piensas que todos son iguales. Lo típico, que pagan justos por pecadores. Y vuelvo a sentir tristeza.

Pienso en qué habrá pasado para que, por ejemplo, el señor viejecito de los kleenex, haya acabado así. Si tendrá un lugar donde dormir. Si tendrá a alguien que le quiera y se acuerde de él.

Ayer hablé con un amigo reciente, hace como un año que lo conozco, me parece buena persona. No es mi mejor amigo, pero no puedo llamarle sólo conocido cuando me ha dado su confianza. Le envié un sms preguntándóle cómo estaba. Me llamó pero yo estaba en el coche y no pude contestar. Luego le devolví la llamada y estuvimos hablando un rato. Se siente traicionado por los que él creía sus amigos. Está dolido y realmente lo está pasando muy mal. Al menos eso es lo que me pareció. Claro que sólo tengo su versión de los hechos pero sinceramente: me pareció una situación muy triste teniendo en cuenta que este chico podrá ser muchas cosas, pero es amigo de sus amigos.

Y luego voy yo, que gruño a mi madre sin motivo. Y lo reconozco, sin motivo. Y me siento tan mal. Por qué lo hago? Qué me ha hecho mi madre para que yo le gruña de esa manera? Y lo siento. Pero es que no es justo que lo haga, es que da igual que lo sienta si ya está hecho. Pero también tengo el propósito de no hacerlo más. Es difícil porque son muchos años de gruñidos y conducta antisocial, pero supongo que quien algo quiere algo le cuesta. Y por mi madre... lo que sea!.

Qué le ocurre al mundo? Viejecitos que venden kleenex en los semáforos, gente que tiene anillos de oro pero pide por las calles, amigos que se portan mal con sus amigos, hijas gruñendo a sus madres sin motivo... A lo mejor es la edad, pero llevo casi un año que me emociono con algunas cosas hasta tal punto que se me saltan las lágrimas. Antes no me pasaba. Me hago mayor, verdad?.

Se me saltan las lágrimas porque no pude comprar unos kleenex a ese señor, cuando me despedí de Juanki, cuando el director de mi tienda me dijo que no quería que me fuera y que tenía las puertas abiertas para volver si quería, cuando le escribí a mi madre una carta para el día de la madre, cuando pienso en cuánto tiempo faltará para que deje de sentirme sola y, a veces, como si nadie me quisiera... aunque sé que eso no es así, pero a veces me asalta ese sentimiento... a veces no sólo se me empaña la vista, termino llorando porque me gustaría no tener que dormir sola todas las noches.

Es la primavera, seguro. Preferiría volver a mi alergia primaveral en la que no paraba de estornudar, sonarme la nariz y tener que tomar antihistamínicos porque esta ñoñería me está matando. Parece que estoy con el síndrome pre-menstrual eternamente, cojonesssssssss.

PRIMAVERA, QUE TE PIRES JODER!!

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