lunes, 7 de febrero de 2005

Carta a mi enfermedad.

"Hace tiempo que pasó, una noche me dormí y caí en un profundo sueño del cual desperté tarde y ahora se ha convertido en mi pesadilla, mi realidad.


Ella invadió mi alma, mi vida, mi cuerpo, mi tiempo, mi espacio y mi todo y a todos los que me rodean...


Todo me parece imposible, inalcanzable, desconocido, extraño, infinito.


Han pasado años, días, horas y en realidad nada ha cambiado para mí, todo sigue igual.


Ella sigue ahí, dentro de mí, en mi mirada, en mis labios, en mi vientre, en mi mente duerme.


Me encuentra, me atrapa, me domina, se alimenta poco a poco de mí, nunca descansa, quiere conseguir su objetivo, por muchas barreras que se lo impidan como ha pasado con anterioridad.


Nunca se rinde, destruyendo todo a mi alrededor hasta volverme insensible, inexistente, invisible,...


Pero es así, es verdad, ella existe en mi realidad. Ella me rodea, me acaricia, me seduce, me quema... Su calor es tan tentador, es un fuego de dolor y sufrimiento, de soledad, angustia e impotencia.


Aún así me quiero quemar.


Poder vivir aquel sueño en el cual caí y dejarme soñar, evadirme de esta realidad. Quisiera huir de aquí, quisiera escaparme de aquí, nada tiene sentido ahora para mí. Porque así no puedo, no quiero o tal vez me da miedo. Miedo de seguir, miedo de cambiar, miedo a sentir, volver a empezar...


Quiero ser como ella, quiero volver junto a mí, volver a sentirme bien y poder tener algún buen momento, otro momento de alegría conmigo misma.


Comtemplarme sin complejos, quiero olvidarme de las cifras, de los días, de las interminables noches en las que me paso medio dormida llorando desconsolada hasta que no recuerdo y vuelve a ser de día.


Quiero contemplar mi esqueleto a través de un espejo. Contemplar mi rostro, mis pómulos hundidos, mis brazos, mi pecho, mi cintura, mis caderas, mis muslos, mis piernas.


Quiero que todo ello desaparezca y sea tan sólo huesos y piel, porque no hay nada más que eso, ella acabará con todo, con todo lo demás. Ella luchará hasta el final y lo que no consiguió tal vez un día lo intentará. Hasta que todo esto se convierta en realidad, entonces será tarde, dirán los demás.


Pero sé que no es así y esta capa de hielo que me cubre cada día más, se fundirá algún día sin más."


Esta es la carta que alguien a quien quiero ha escrito a su enfermedad: anorexia. Después de muchos años por fin está viendo esa pequeña luz al final del túnel, algo por lo que yo me siento orgullosa y feliz. Por fin veo un cambio verdadero en ella, por fin se ha quitado la venda de los ojos y por fin se la ha quitado también a su familia.


Deseo de todo corazón poder verla como la conocí y que no se me parta el corazón cada vez que la veo. Deseo que mucha gente lea esto y deje aquí buenas palabras para ella, para que sepa que no está sola. Que sepa que su esfuerzo por curarse no caerá en vano...

2 comentarios:

Javier dijo...

Mucho ánimo para tu amiga, es una enfermedad terrible. Si ha abierto los ojos y se ha dado cuenta de en que situación se encuentra es un buen punto de partida para salir adelante sin volver a mirar atrás.

wachowsky dijo...

Animo a esa amiga, llamala un dia y nos vamos a tomar algo. Seguro que conseguimos que cambie su forma de pensar. Saludos wapa!