lunes, 7 de febrero de 2005

Atardeceres de colores.


Echo de menos el sol de los atardeceres rosados, anaranjados, rojos del verano. Poder ir a caminar por la playa cuando el sol se está ocultando pero todavía sintiendo el calor. La arena tibia en la planta de mis pies y poder sentarme en mi faro a oler el mar mientras leo algún libro.

Este frío no me deja disfrutar realmente de las cosas que me gustan. Salir a la calle se convierte en una pelea entre mis ganas de hacer cosas fuera de casa y la pereza por convertirme en una cebolla con capas y capas de ropa. Y aquí realmente no tenemos frío como en otras partes del país, lo que tenemos es humedad. De esa que se mete por todas partes y que no le importa si casi no puedes moverte.

Cada día voy tachando un día más en el calendario y me encanta el hecho de que cada vez queda menos para el buen tiempo. Salir a pasear, tomarte algo fresquito en alguna terraza después de trabajar con los compañeros al cerrar la tienda, ir caminando al trabajo y luego a casa, las ensaladas, los helados, la Coca-cola bien fría, los baños a medianoche en la playa... la noche de San Juan y los fuegos artificiales...

Estoy deseando que llegue la primavera y el verano, que lo llenen todo de color, de olor a flores, a césped cortado, a olor a crema bronceadora de coco, quiero oír las cigarras, meterme en el mar y salir para tumbarme en una toalla caliente por el sol... Me encanta el calor, el verano, es como si la gente estuviera de mejor humor en verano.

Invierno, cada vez te queda menos y te aseguro que no te echaré de menos.

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