viernes, 10 de diciembre de 2004

Críticas, críticas, críticas.


Resulta curioso cómo lo negativo siempre nos resulta más importante que lo positivo.

Puede que hayas hecho un buen trabajo y de repente alguien venga y por la razón que sea suelte un comentario no tan positivo como el resto de la gente o totalmente negativo para que no pares de dejar de darle vueltas al asunto.

De nada sirven 99 comentarios favorables si luego tienes 1 que no lo es tanto. La proporción de negatividad es prácticamente ridícula, pero le das más importancia que a un 99% aplastante de críticas favorables. Por qué es así?. Cierto que de las críticas negativas se aprenden cosas, pero de las positivas también. Acaso no nos sirven para mantener ese nivel de aceptación o "buen rollito" con los demás?.

Lo que realmente debería importarnos son las críticas que podamos hacernos nosotros mismos. Por mucho que la gente te diga que lo has hecho bien, lo que realmente nos asusta es lo que pensemos de nosotros mismos, no?.

Si esto es así, deberíamos intentar ser el ángel y el demonio al mismo tiempo. Es un equilibrio difícil de mantener, pero no imposible. Sabemos perfectamente cuándo nos sentimos satisfechos con nuestras acciones, por tanto, qué hay de malo en reconocerlo?.

Es bueno tener críticas, tanto buenas como no tan buenas. Siempre constructivas, no destructivas y menos si son a mala leche. Aprendamos a aceptar las buenas críticas, porque la aceptación de las malas es un equipamiento que llevamos de serie ;-)
Aunque, al fin y al cabo, tal vez la crítica que más tememos es la que nosotros mismos nos hacemos. Después de todo, es lo que realmente importa. Sólo tenemos que aprender a criticarnos sin hundirnos en la miseria.

No os encanta "She will be loved" de Maroon 5?

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