jueves, 23 de septiembre de 2004

Hombres: una solución quiero!!.

Esto es como el anuncio del detergente ese, el Wipp Express de hace unos años.

A mí que me lo expliquen, de verdad, porque no lo entiendo. Vamos a ver, qué ocurre con los que se dicen llamar hombres?. Qué os pasa?. A estas alturas no sabéis lo que queréis?. Vamos, es que parece que tenéis que elegir entre que os extirpen en vida el hígado o el corazón!. Nos ha jodío, de verdad, lo vuestro es, como vulgarmente se dice, pa mear y no echar gota.

Puede ser, que no digo que no, que el problema sea mío. No sé, tal vez el problema sea de toda la población femenina y oh! sorpresa, todavía no nos hemos dado cuenta de que (odio esta expresión con todas mis fuerzas) vosotros “sois así”… como el fútbol!!.

Un día conoces a alguien y qué curioso porque parece que tiene un no sé qué, qué se yo, que hace que no te parezca un parásito, un pesao o un salido (o todo a la vez, que de todo hay). Y tú, que no te puedes creer la suerte que has tenido al no aburrirte a los 10 segundos de que el susodicho abriera la boca, crees que tiene posibilidades. Te parece atractivo, cariñoso, atento, con sentido del humor, educado, con gustos similares a los tuyos… y NO, no tiene porqué ser metrosexual!.

Tú que ya estás curada de espantos vas con pies, no de plomo, sino de acero armado híper resistente contra vientos, mareas y tifones tropicales, decides que aquí hay gato encerrado. Porque no puede ser tía, no puede ser que así, sin comerlo ni beberlo, te encuentres con alguien tan afín a ti. Y que encima le gustes!. Cuidadín!. Porque una lo vale y tiene un ego bien alimentado, pero en los tiempos que corren vete tú a saber.

Sigamos. Va pasando el tiempo y aunque compartes pensamientos, salidas, cama, paseos, fiestas, cama, coche, cena, cama, aficiones… he dicho también cama?. Bueno, que parece que el chico promete (recomiendo “Este hombre promete… ya era hora!” de Elisabeth Young) y tú cada vez más emocionada. Han pasado horas, días, semanas… incluso meses!. Chica que esto parece que va de verdad y tú con esos pelos!.

Y llega el momento en que a tu recelo le has metido una paliza del copón, lo has vuelto a meter en el armario, encadenado y amordazado y decides que sí, ole y ole, que te gusta ese chico y te apetece poder decir a los cuatro vientos (como si fueras Heidi corriendo por los Alpes): por fin creo que no me he equivocado y mi madre estará de acuerdo conmigo! Yupi!.

PLASSSSSSSSSSSS!. Qué será ese ruído?. Una puerta al cerrarse por una corriente de aire?. Súperman surcando los cielos?. El Concorde haciendo su enésimo viaje de despedida de una puñetera vez?... Qué más quisieras guapa!. Es el batacazo que te has dado cuando de repente “eso” de lo que te has quedado tan prendada te dice (elige tu final, que seguro que te ha pasado alguna vez):
  1. El típico: “no es por ti, es por mi”. Agradécele que te dijera eso, si no ha tenido más cabecita para inventarse una excusa mejor, chica, no es para ti.
  2. El clásico: “ha sido (ojo, ya en pasado) genial estar contigo, pero creo que en un futuro no seremos tan compatibles como ahora”. Y a ti te da por pensar si te está hablando de que si él es del Barça y tú del Madrid o que a él le gusta la jota aragonesa y tú te pirras por AC/DC.
  3. También está el tan socorrido: “necesito estar solo, yo te quiero mucho, no he dejado de sentirlo, pero… no sé qué me pasa, necesito estar solo”. Pues nada majo, tú contigo mismo. No te cortes, yo misma te preparo una habitación acolchada e insonorizada para que te harrrrrrrrrtes de estar contigo mismo. La madre que lo parió…
  4. Y qué me decís del: “hay otra persona”. Jajaja… No te dan ganas de decirle: “mi más sentido pésame para esa otra persona, la acompaño en el sentimiento”.
  5. Pero aún se pueden superar a sí mismos y quedarse tan anchos cuando te dicen: “es que todavía no sé si he olvidado a mi ex y no sé qué hacer”. Obvio: vuelve con tu ex porque yo paso de ti indeciso asqueroso!.
  6. Y una de mis favoritas: “creo que me he asustado, estoy un poco confuso porque te quiero demasiado y necesito reflexionar un tiempo para no agobiarme”. Pero vamos a ver piltrafilla, tú tienes idea del significado del verbo “reflexionar”?. Es más, has entendido la pregunta?.
  7. Aunque lo más patético es cuando empiezan a hacer estupideces para que acabes dejándolos tú a ellos y encima quedar como unos pobrecitos desamparados que ENCIMA se creen con derecho a ser consolados… por otras!.

Todas sabemos que hay más finales para lo que tú creías que era una bonita relación, quasi perfecta por la cual estabas a punto de terminar de pisotear alguna de tus creencias. Además, estas excusas no van de una en una, que también puede haber algún espabilado que use una combinación de 2 o más excusas.

Por supuesto, puede haber excepciones (haberlas, haylas) y también, todo sea dicho, las excusas anteriormente dichas pueden ser totalmente ciertas… en algunos, repito, algunos casos. No todos son iguales y seguro que el día menos esperado te encuentras a ese hombre que por el que de verdad puedes estar tranquila. Quién no te dice a ti que es el que te trae los paquetes de tus compras por internet?. O el vendedor que te ha estado mostrando lo que puede ser tu futuro coche?. O ese pobre chico de un Zara que te está poniendo alfileres en el bajo de tu nuevo pantalón?. O, chica yo qué sé, a lo mejor el día que tienes las puntas abiertas, vas en chándal y con el esmalte de uñas carcomido te tropiezas con un multimillonario de alborotado pelo moreno, ojos azules, con una sonrisa Profident, estupendísimo que casualmente tiene el capricho de comprar el pan en el mismo sitio que tú. Que todo puede ser y sinó fijaos en Julia Roberts en “Pretty woman”.

Por qué les es tan difícil decir las cosas?. No sé, si no tienes pensado tener nada serio con nadie, ten la decencia al menos de avisar!. Y mira que yo soy dura, que a mí me hace falta tiempo y mucha paciencia para saber si me dejo llevar o no por una relación que tiene posibilidades, pero hasta a mí me la han dado con queso. Pero ni una más Santo Tomás!. Vamos, a mí con tonterías ya no.

Así, que desde aquí reivindico el derecho femenino de no ser tomadas por el pito del sereno por cualquier bicho viviente que se crea un hombre. Y digo hombre, no chaval, pibe, coleguita, tronco… No, no, HOMBRE. Con todas sus letras (incluída la “h” aunque sea muda la pobre). Ahí queda eso.

2 comentarios:

Renko dijo...

jajajaja
qué jartá de reir! pero hay que ver cómo te pasas con el género masculino... si vosotras sois mucho peores!! dónde va a parar....

saludos!

Mara Jade dijo...

Por fin alguien que me pone un comentario!!. Muchas gracias!!